Comienza a vislumbrarse la luz al final del túnel en el que se halla sumida la hermandad del Perdón de Cádiz por mor de la imposición del Consejo de modificar unilateralmentesu horario de salida, ante la falta de acuerdo, contraviniendo los propios estatutos de la corporación gaditana y la intervención a la que fue sometida por el obispado de Cádiz tras el rechazo de la hermandad a incumplir su normativa, firmada y aprobada por el propio obispado.
Hace tan sólo unos días, desde el palacio episcopal se emitió un comunicado en el que, en virtud de una gracia especial, consistente en levantar el castigo infringido a la hermandad por ser desobediente, permitía la convocatoria de elecciones quedando vigentes el resto del castigo, es decir, permaneciendo intacta la prohibición de realizar estación de penitencia la próxima Semana Santa.
Ahora, queda en las manos de los hermanos de la corporación determinar quiénes han de ser las personas que han de regir los destinos de la cofradía en lo sucesivo, teniendo perfectamente claro, que la cofradía podrá acceder a la luz que se halla al final del túnel, si y sólo si, la hermandad vuelve a desenvolverse con la obediencia debida; esto es: obedecer sin rechistar los mandatos del obispado de Cádiz.
Así se las gastan los responsables de la iglesia gaditana, presuntos pastores de cristianos en general y cofrades en particular, los mismos que han ratificado en su cargo al vicario de Ceuta que permitió la entrada de un Dios hindú en el Santuario de la Virgen de África. Comienza a ser una auténtica heroicidad ser cofrade en Cádiz.





