La Hermandad cordobesa del Perdón ha remitido una carta a sus hermanos anunciando el inicio de un proceso electoral que determinará la persona que habrá de guiar los destinos de la corporación de San Roque los próximos cuatro años. Un proceso que tendrá su pistoletazo de salida el 14 de marzo, fecha en la que se abre el plazo de presentación de candidaturas, y que culminará el próximo 8 de junio, día en el que ha quedado fijado el Cabildo de Elecciones. Una cita a la que el actual hermano mayor, Fernando Castro, ya apuntaba a Gente de Paz el pasado mes de diciembre que tenía la intención de concurrir para revalidar, de este modo, la confianza que depositaron en él sus hermanos hace ahora cuatro años y perseverar en el espectacular camino de metamorfosis en el que se ha adentrado la cofradía bajo su mandato. Una metamorfosis cuyo máximo exponente es el paso de palio de la cofradía pero que tiene ramificaciones en todos y cada uno de los aspectos de la estructura y la vida de la hermandad.
Un periodo que el propio Castro valora de manera bastante positiva por la evolución que ha tenido la hermandad del Perdón en cuanto a incremento de hermanos, actividad formativa, aumento, cuidado, restauración y conservación del patrimonio, saneamiento de las cuentas, diseño de enseres, definición del estilo de la cofradía en la calle, misas de hermandad, creación de nueva página web, celebración de Cultos y Misas, etc… Una satisfacción que, no obstante no le impiden ser ambicioso y aspirar a más afirmando que «hay muchas cosas que mejorar aún, el mismo cortejo procesional debe a mi entender ampliarse en la medida de lo posible. En este aspecto tardaré creo muchos años en darme por satisfecho, pues todos los hermanos y nazarenos que formen parte del mismo siempre me van a parecer pocos».
«Toda la savia nueva que ha envuelto a la hermandad, es realmente el mayor regalo que me llevo de estos años. Sinceramente para mí lo más duro de este mandato a nivel personal, fue aquella maldita enfermedad que me apartó de todo cuanto me envolvía, aquella que generó tanta incertidumbre y dejaba en vilo los diferentes proyectos e ilusiones, paralizando a toda una Junta de Gobierno, aún inmadura en aquel momento, para los que Yo era el pilar fundamental. No sabía si iba a volver a la actividad diaria, pero así lo quiso Dios, y como se suele decir, donde hay vida hay Esperanza así que aquí estoy y ahí estaré», afirmaba Castro hace sólo un par de meses en una entrevista concedida a este medio.
Ya por aquel entonces Castro apuntaba su intención subrayando que le quedaba «mucho trabajo por hacer«, añadiendo que «creo que en esta hermandad me queda trabajo para toda una vida, pero no es la intención ni mucho menos. Cuando me hablas de segundo mandato, sinceramente se me ponen los pelos de punta, porque es mucha responsabilidad para quien realmente se lo toma en serio, pero claro, en este aspecto me contradiría a mí mismo, pues mi nivel de responsabilidad no me va a permitir dejar la hermandad tal y como está ahora mismo. Quiero decir con esto, que si yo fui el propulsor de este grandioso cambio estético, me gustaría darle un empujón un tanto más fuerte y dejarla lo más encauzada posible, eso sí, siempre con los pies en el suelo y mirando al frente, pensando en la persona que me pueda ir sustituyendo. Y por supuesto me queda por hacer algo grande a nivel asistencial y de obra social, tengo cosas pensadas y puede que pronto vean la luz, pero aún no las sabe nadie, si todo va bien pronto lo sabréis».
Ahora la decisión está en el tejado de los hermanos del Perdón, en primer lugar para concretar si serán una o varias las candidaturas en liza y en segundo, si nos situásemos en el segundo de los escenarios, determinando si el camino emprendido en los últimos años por la cofradía merece ser revalidado afianzando la confianza depositada en la persona que los ha capitaneado.





