Córdoba, Portada

El Perdón se trasladará a San Roque el próximo 1 de abril con los sones de Coronación de Espinas

Tal y como adelantamos en Gente de Paz el pasado 8 de marzo el Perdón saldrá de San Roque el próximo Miércoles Santo. Así lo han confirmaban fuentes cercanas a la corporación cordobesa que matizaban que la decisión ha sido adoptada por el párroco de la la Trinidad a la que se halla adscrita la cofradía y donde permanecen sus titulares desde finales de 2020 a consecuencia de las limitaciones impuestas por la pandemia en la anexa residencia del Buen Pastor. La nueva situación y la apreciable mejora de la situación ha permitido adoptar esta medida que contraviene la decisión anterior de salir de la Trinidad, puesta de manifiesto por el hermano mayor de la cofradía el pasado mes de diciembre, subrayando que, igualmente, se trataba de una decisión del párroco. Una salida procesional en la que los estrenos más relevantes se apreciarán en el paso de palio de María Santísima del Rocío y Lágrimas, en concreto sus respiraderos.

Con la mirada puesta en el próximo Miércoles Santo, la hermandad va a realizar el traslado de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima del Rocío y Lágrimas a la Iglesia de San Roque el viernes 1 de abril a las 22:00 horas desde la Parroquia de San Juan y Todos los Santos. Para tal acontecimiento, la cofradía contará con los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Espinas de Córdoba, la cual pone los sones a Nuestro Padre Jesús del Perdón cada Miércoles Santo lo que añadirá un elemento de lujo para no perderse este histórico traslado.

Cabe recordar que en febrero de 2020 nos hacíamos eco en Gente de Paz de la decisión de la Hermandad del Perdón de Córdoba de retirar a su titular cristífero del culto de manera inminente para ser intervenido por su autor, el imaginero cordobés Francisco Romero Zafra, en lo que la propia corporación de San Roque calificaba como «una intervención menor». En concreto, según explicaba el artista, la intervención consistía en la implementación de un sistema nuevo de potencias y retocarle el desgaste que tenía en el pelo y barba. Romero Zafra ha precisado que «de paso le he dado una suave limpieza«.

Se da la llamativa circunstancia de que la imagen estuvo en el taller del imaginero siete meses ya que llegó a finales de febrero y el posterior confinamiento propició que permaneciera allí durante todo este tiempo. Una estancia que llenó de satisfacción a Romero que ya explicaba a este medio que «Nadie esperaba esto, pero ya que ha ocurrido, me he sentido orgulloso de tener después de 27 años a mi segundo cautivo, ya que el primero, está en Villargordo, un pueblo de Jaén. Cuando lo desnudé, lo vi por primera vez desde su creación y me sentí muy bien emocionalmente, ya que no podía ponerle ninguna pega, en cuestión de anatomía, ya que es completa, excepto los brazos que son articulados y policromía, me siento orgulloso de él».

El Señor de Perdón abandonaba los talleres del prestigioso artista cordobés, quien confirmaba a este medio que la venerada imagen sagrada había sido trasladada a la Iglesia de la Trinidad, donde ha permanecido desde entonces expuesta al culto público, junto con su Madre María Santísima del Rocío y Lágrimas. Ello se debe a que la sede canónica de la cofradía cordobesa, la Iglesia de San Roque, está restringida para el uso de la residencia de ancianos que allí se encuentra debido a las limitaciones ocasionadas por la crisis sanitaria.

La impactante talla, es la primera imagen cristífera que Francisco Romero Zafra realizó para Córdoba y sin duda es una muestra clara de evocación hacia los grandes maestros de la imaginería barroca andaluza, como son Juan Martínez Montañés y Juan de Mesa, ya que se puede ver las facciones de dramatismo neobarroco presentados en la boca entreabierta , los golpes de gubia en la zona de la barba y el pelo, y por supuesto el semblante divino que nos muestra al Señor del Perdón, haciendo clara alusión a su advocación en la mirada.

La imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón, que refleja el pasaje evangélico en el que el Hijo de Dios comparece en el Juicio ante Anás, mientras es abofeteado por un sayón, en presencia de un Sanedrita, San José de Arimatea y otros dos sayones, es una efigie de talla completa, que mide 1.80 cm de estatura y se muestra maniatado a la espalda, con el cuerpo erguido y la cabeza girada ligeramente hacia la derecha, en actitud de escenificar el momento en concreto que representa, la bofetada.