Cádiz, Pentagrama

El Perdón y Rosario… para la Eternidad de Cádiz

Featured Video Play Icon

La Magna que Cádiz capital está a punto de celebrar este 17 de septiembre con motivo del 300 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Iglesia Catedral va a deparar momentos imborrables para la Tacita de Plata.

Momentos únicos que ya han comenzado a producirse en los traslados de ida hacia el templo gaditano, que han venido a abrir boca ante el plato fuerte que sin duda es la Magna de este sábado.

Diversas hermandades se trasladaban este viernes 16 de septiembre. Una de ellas, la del Perdón, presentaba varias novedades, entre las que destacó de sobremanera el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores Rosario de Cádiz, que volvió a brillar a un nivel majestuoso. En la procesión Magna de este sábado, será la Agrupación Musical Virgen de los Reyes de Sevilla la que tome el testigo de la banda gaditana, en uno de los conjuntos más esperados entre hermandad y formación musical.

El portentoso misterio de la Madrugá del Viernes Santo gaditana arribaba desde la Santa Cruz, a la plaza de la Catedral, arropado por un multitudinario público que abrazó la imponente talla de Luis Ortega Brú con la calidez que se esperaba, pese al retraso acumulado en la jornada.

Uno de los momentos mas esperados de la noche, la subida de la rampa de la Catedral por parte del Perdón, estuvo a la altura de lo que se barruntaba, brindando momentos que quedarán grabados a fuego en el imaginario colectivo. La calle Pelota daba a luz al paso de misterio a sones de la marcha «Señor de Nervión», e inmediatamente sonaba la marcha «El Milagro». Sin embargo, el momento álgido fue el momento en el que el paso, mecido a compás de las características horquillas gaditanas, se plantaba a la altura de la inmensa puerta de la Catedral. Sonaban dos de las marchas procesionales que vertebran el ADN de Rosario de Cádiz y, por qué no decirlo, de la Tacita de Plata: «Eternidad», engarzada con «Gitano tú Eres… de Santa María», a modo de preludio de la posterior llegada del Regidor Perpetuo de Cádiz, el Nazareno, para delirio del público asistente, que presenciaba un binomio entre cofradía y banda que era inédito, y que ofreció momentos que quedarán perennes en la eternidad, nunca mejor dicho…