La Diócesis de Córdoba se ha unido al luto universal por la muerte del Papa Francisco, ocurrida el pasado 21 de abril de 2025, con diversos gestos de recuerdo y gratitud hacia quien fuera pastor de la Iglesia durante más de una década. El Santo Padre deja una huella imborrable en la comunidad cordobesa, que ha querido destacar su cercanía, su servicio y las muchas decisiones que marcaron también la historia reciente de la diócesis.
Huellas del pontificado en tierras cordobesas
Durante los doce años que Francisco ejerció como Obispo de Roma, la Iglesia de Córdoba experimentó un notable dinamismo vocacional, con 49 sacerdotes ordenados en este período. Entre ellos, algunos han compartido públicamente sus vivencias personales con el Pontífice. Es el caso del sacerdote Manuel María Hinojosa Petit, quien tuvo la oportunidad de concelebrar la Eucaristía junto al Papa hasta en tres ocasiones en la Casa Santa Marta. Según su testimonio, Francisco siempre se mostró cercano, sencillo y profundamente humano, cualidades que marcaron su forma de vivir el ministerio petrino.
Uno de los momentos especialmente relevantes fue la beatificación de Cristóbal de Santa Catalina en 2013, sacerdote cordobés y fundador de la Congregación Hospitalaria de Jesús Nazareno. Otro hito significativo fue el reconocimiento oficial del martirio de 127 fieles de Córdoba, víctimas de la persecución religiosa en la Guerra Civil española, quienes fueron elevados a los altares en 2021.
Reacciones en la diócesis
Ante la noticia del fallecimiento del Santo Padre, el obispo emérito de Córdoba, Demetrio Fernández, expresó su pesar destacando el ejemplo de entrega del Papa: “Se ha gastado y desgastado hasta el último momento por la Iglesia que Jesucristo le encomendó”. En su mensaje, también pidió que las campanas de todas las parroquias repiquen como llamada a la oración, invitando a los fieles a elevar súplicas por el alma del Pontífice.
El recientemente designado obispo electo, monseñor Jesús Fernández González, también compartió unas palabras en memoria de Francisco. Subrayó especialmente su compromiso con los más vulnerables y su deseo constante de construir una Iglesia más acogedora, humilde y misericordiosa. “Ha sido un defensor incansable de la paz, de los inmigrantes, de los pobres y de quienes sufren exclusión”, afirmó.
Una diócesis que ora y agradece
La Santa Iglesia Catedral acogió una misa solemne en sufragio del Papa, a la que asistieron numerosos fieles y miembros del clero. Además, se habilitó una capilla de condolencias en el Palacio Episcopal, espacio destinado a que cualquier persona pudiera mostrar su pesar, dejar mensajes y rezar por el eterno descanso del Santo Padre.
También se han seguido las orientaciones litúrgicas emitidas por la Conferencia Episcopal Española, que guían a las diócesis durante este tiempo de sede vacante, hasta la elección del nuevo Sucesor de Pedro.
Un legado que perdura
Francisco será recordado en Córdoba como un pastor sencillo y cercano, profundamente evangélico, cuya voz resonó siempre en favor de los olvidados. Su pontificado, marcado por la reforma, la misericordia y la ternura, ha dejado una herencia espiritual que sigue viva entre los fieles.
La diócesis continúa unida en la oración por su alma, agradecida por la luz que supo transmitir y por los vínculos profundos que, aún desde Roma, supo tejer con esta porción del pueblo de Dios.





