El grupo del PSOE en el Ayuntamiento de Córdoba, ante «los apagones sufridos» durante julio y agosto, «principalmente en la zona del casco histórico», además de en el centro de la ciudad y en el Barrio del Naranjo, y dado también el «elevado número de eventos previstos para septiembre», en clara alusión a las procesiones que se celebrarán en el marco de la Magna, ha exigido este lunes al gobierno municipal de PP y Cs la «convocatoria urgente» de la Comisión del Casco Histórico. De este forma el grupo socialista se alinea, como con anterioridad había hecho su portavoz Isabel Ambrosio, con quienes han puesto el grito en el cielo por la concurrencia de procesiones en un acontecimiento para el que hay prevista una afluencia de más de 200.000 visitantes, con la generación de riqueza que de ello se deriva.
A este respecto y en un comunicado, el Grupo Municipal Socialista ha expresado su «preocupación» por estos asuntos y su deseo de «trasladar» sus «propuestas e iniciativas al cogobierno, con el fin de dar solución a las incidencias» que suponen los cortes en el suministro eléctrico, «que afectan principalmente a los residentes, al sector de la hostelería, al pequeño comercio y también, de una forma preocupante, a la seguridad en las distintas zonas de población anteriormente citadas».
Por ello y ante tales hechos, que consideran «graves», los socialistas han dicho no entender «que la Comisión del Casco Histórico, contemplada por el cogobieno, no haya sido aún constituida y ni siquiera de forma extraordinaria haya sido convocada, lo que posibilitaría a todos los grupos municipales, conocer la realidad de la situación, a la que solo podemos acceder por la información que nos llega desde los distintos sectores de población afectados y por las publicaciones en ese sentido de los medios de comunicación».
A juicio del PSOE, «otro tanto cabe decir de el número elevado de eventos previstos -léase procesiones de la Magna- para este mes de septiembre en el espacio del casco histórico», pues, según ha señalado el viceportavoz del Grupo Municipal Socialista, José Rojas, «a día de hoy no conocemos la medidas adoptadas por las distintas delegaciones implicadas en el desarrollo de las diferente actividades y las medidas a adoptar, especialmente las que afectan a los residentes».
También desconocen los socialistas «si se han convocado a los órganos de participación, para conocer las aportaciones realizadas desde estas entidades, así como al vecindario del casco histórico, el mayor afectado por la concentración de actividades, y si se le ha informado puntualmente de las medidas de seguridad, accesibilidad y movilidad propuestas para acontecimientos que prevén concentraciones de hasta 200.000 personas.»
En este sentido, Rojas ha dicho que el objetivo del PSOE es «trasladar, tanto al cogobierno, como a los vecinos», su «interés para colaborar en la solución de estas cuestiones y llevar a los ámbitos oportunos las aportaciones necesarias para conseguir el mejor desarrollo posible de dichas actividades.»
Desde el Grupo Municipal Socialista se ha insistido en la necesidad de «mantener un equilibrio entre la utilización racional del casco histórico y la sobre explotación del mismo, que conlleva graves consecuencias para el futuro de un espacio tan frágil y singular».
De hecho, según se ha recordado desde el PSOE, «los urbanistas ya vienen advirtiendo de los graves riesgos que entrañan, y que pueden llegar a ser dramáticamente irreparables, las estrategias que no se han ponderado adecuadamente, el equilibrio que debe existir entre los espacios y los habitantes de los mismos, que son la auténtica esencia de un barrio, y los visitantes» de éste.
Por todo ello, según ha concluido Rojas, «es fundamental que todos nos conduzcamos con prudencia, para que no nos acabe ocurriendo lo que a esas ciudades en las que la población autóctona se ha sentido marginada o perjudicada, y está reaccionando contra la propia industria del ocio y el turismo».
Isabel Ambrosio ya marcó la pauta
La exalcaldesa de Córdoba y portavoz socialista en el Ayuntamiento, Isabel Ambrosio, se alineaba hace unos días con quienes han criticado en las últimas horas la concurrencia de procesiones el mes en ciernes en la ciudad de Córdoba. Muy activa en redes sociales desde que los ciudadanos le dieron la espalda en las últimas elecciones, Ambrosio -o su community manager. ha publicado un tuit manifestando su apoyo a quienes entienden que sobran las procesiones. «Los vecinos de la Axerquía critican que se organicen más de 60 procesiones por su barrio en septiembre ¿Para cuándo una reunión de la comisión del Casco Histórico?».
Una aseveración que, más allá de ser una falacia, en la medida en que prácticamente todas estas procesiones se circunscriben a los traslados de imágenes para participar en la Exposición Magna, que tendrán lugar en apenas dos días -llama la atención que los mismos cálculos que le sirven para reducir a 3 las 300 licencias aprobadas por los actuales responsables del Área de Urbanismo, no le sirvan para contabilizar agrupados de igual modo los 50 traslados previstos para los días 14 y 22 que en realidad son dos procesiones magnas-, esconde tras la presunta democratización de la toma de decisiones el verdadero objetivo de la izquierda: crear un dique de contención a través de la convocatoria de un órgano manejado a su antojo por entidades y organismos afines a la izquierda social cordobesa para bloquear la celebración de cualquier evento que no cumpla con los requisitos de quienes pretenden erradicar del calendario de Córdoba acontecimientos como las procesiones.
Cabe recordar que la Asociación de Vecinos de La Axerquía, afín al sector más orientado a la izquierda de la Federación Al-Zahara, ha remitido a los medios una nota pública en la que muestra su rechazo a la celebración de procesiones previstas en la ciudad de Córdoba el próximo mes de septiembre. Procesiones que según los datos aportados alcanzan la cifra de 64, un extremo que ha servido para que se pregunten a voz en grito si “¿Alguien ve esto normal? (…) con una previsión de 200.000 personas solo para la Magna, cifras desproporcionadas, abusivas, descontroladas, imprevisibles”.
“En los distintos artículos referentes a los ingentes eventos que se celebran por doquier en el casco histórico de Córdoba no se nombra en ningún momento al vecindario. Parecen que son inocuos a los derechos fundamentales de la ciudadanía como es el derecho al descanso, derecho a la integridad física y psíquica, a la seguridad, a la movilidad”, subraya el texto.
Intentando aparentar una asepsia que nadie se cree a estas alturas, el comunicado asegura que “en ningún momento estamos cuestionando, en este caso, el sentimiento religioso ni el profeso de una fe, no toleramos que nadie nos acuse de antireligiosos ni nada parecido, es más, muchos de nuestros socios y socias son personas creyentes que encuentran en las enseñanzas de Jesús una manera de entender el mundo y las relaciones humanas”.
Una asepsia que desaparece enfatizando que “las manifestaciones religiosas son una parte más de todo el tsunami constante que sufrimos en esta parte de la ciudad. Si estos fueran los únicos eventos que se desarrollaran en estas calles Patrimonio de la Humanidad daríamos gracias a Dios. En ello ya hemos hablado de Rio Mundi, la Noche Blanca, de los Rallys, de los conciertos con motivo de cualquier festividad, de la invasión del turismo y ocio de borrachera, etcétera”, concluye el texto que no hace sino reafirmar que la extrema izquierda ha retomado con fuerza su guerra contra la iglesia, los cristianos y las cofradías.





