Córdoba

El Rayo continúa haciendo historia

La Hermandad Servita de Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo continúa afianzado su posición en la Semana Santa cordobesa. Con el anuncio, el pasado mes de noviembre, de la renovación con la Banda Sinfónica Municipal Dos Torres (Córdoba), la corporación letífica confirmaba la salida procesional de la dolorosa un año más. Fue el pasado Sábado Santo de 2017, una jornada huérfana de cofradías en la ciudad de San Rafael, cuando la Virgen de los Dolores y Rayo volvió a salir por las calles cordobesas, haciendo para ello estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral.

La hermandad ha optado por repetir el mismo itinerario y horario del pasado año para el próximo Sábado Santo, a saber: salida desde la Parroquia de San José y Espíritu Santo (20:20h), Paseo Cristo del Descendimiento, avenida de la Diputación, plaza de Santa Teresa, Puente Romano, Puerta del Puente, Torrijos y acceso a la Catedral a través de la Puerta del Perdón (21:20h). A su regreso, el cortejo discurrirá por la Puerta de Santa Catalina, Magistral González Francés, Corregidor Luis de la Cerda -donde se volverá a reproducir, tal y como ocurriese el pasado año, una petalada en honor de la Virgen, organizada por el grupo joven-, Puerta del Puente, Puente Romano, Bajada del Puente, plaza de Santa Teresa, avenida de la Diputación y Paseo Cristo del Descendimiento, efectuando su entrada a las 23:20 horas.

La principal novedad del Sábado Santo será la interpretación, durante la estación de penitencia, de la nueva marcha dedicada a la Virgen de los Dolores y del Rayo, titulada ¡Y hasta tu Gloria! Que es Infinita. La pieza ha sido compuesta por Joaquín Nevado García, director de la Sinfónica de Dos Torres, a modo de oración hecha obra musical para la dolorosa. Esta nueva marcha procesional se estrenó el pasado 10 de marzo, en Peñarroya-Pueblonuevo, durante el VII Concierto Cofrade Desde la Cima “Lágrimas de Pasión”, a partir de las 19:00 horas. «Es una composición con aires gloriosos, alegre y con mucha potencia, contraponiéndose a la vez, melodías dulces y con aires andaluces», afirma el compositor. Además, destaca «el fuerte de bajos, con garbo y ágil, en contraposición de un trío con melodías muy sensibles, cargadas de emoción y cantábiles, siendo contracantado en el forte por un canto de acompañamiento de las cornetas que dotan de un final grandioso y festivo».

Historia

Los orígenes de la hermandad del Rayo se pierden en la memoria colectiva de tiempos pasados, remontados a finales del siglo XVI y principios del XVII. Una antigua hermandad de disciplinantes de la que se conserva constancia documental en una salida procesional en la noche del Viernes Santo de 1609. Ya a principios del siglo XVIII desarrollaba su estación de penitencia cada Jueves Santo.

La advocación del Cristo se desconoce, mientras que la Virgen, procesionada bajo palio, ya era venerada como Nuestra Señora del Rayo, cuyo nombre provenía, según Ramírez de Arellano, “de haber salido ilesa de la caída de un rayo en la iglesia”. En el año 1771 hay constancia de que la hermandad se haya unida a la del Santísimo Sacramento, signo evidente de su grado de postración, que le llevó incluso a suspender la estación de penitencia.

Ya en 1908, los devotos de aquella antigua advocación decidieron revitalizar la devoción casi perdida a través de su unión con una hermandad del Descendimiento, existente entonces, tomando el nombre de “Hermandad de Nazarenos del Santo Cristo de Ánimas, Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor y María Santísima del Rayo”. Una hermandad que llegó a incorporarse al desfile oficial del Viernes Santo en 1911, siendo la última salida en la Semana Santa de 1917. En 1937 se fundó la actual Hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento, incorporando la imagen de la Virgen del Rayo como Dolorosa del paso de misterio, en el que procesionó hasta 1959.

En 1984 se fundó la actual hermandad de la Virgen del Rayo como hermandad de Gloria, aprobándose sus estatutos ad experimentum por tres años. Se restauró igualmente la talla de la dolorosa, anónima del siglo XVII, por Juan Ventura. La corporación vivió épocas de desigual florecimiento e intensidad, recuperando su presencia por las calles cordobesas en la noche del Sábado Santo, lamentablemente perdida de nuevo en 2013.

La elección de Carlos Arrebola como hermano mayor de la cofradía en 2016 marcó un hito trascendental en el rumbo histórico de la hermandad del Campo de la Verdad. Después de tres años de ausencia, el 12 de febrero de 2017, en un histórico cabildo extraordinario, los hermanos del Rayo aprobaron la salida de la cofradía el próximo Sábado Santo. La iniciativa siempre fue posible gracias al párroco de San José y Espíritu Santo, Pedro Soldado, que ha puesto todas las facilidades para que el proyecto salga adelante, incluso adelantar el horario de la Vigilia Pascual para que la hermandad pueda salir a la calle con tiempo suficiente de llegar a la Santa Iglesia Catedral.

Muchos fueron los momentos cargados de un especial sentimiento y simbolismo en la salida de 2017. El más trascendental, sin cabida a duda, fue la entrada en la Santa Iglesia Catedral, cumpliendo de este modo el sueño de los hermanos de la corporación. Otro de los momentos más emotivos tuvo lugar en la calle Corregidor Luis de la Cerda, donde la dolorosa fue agasajada con una impresionante petalada llevada a cabo por el grupo joven de la hermandad, y que este año volverá a repetirse en el mismo lugar. También la corporación rindió homenaje a la Virgen de la Paz y Esperanza en la Avenida de la Diputación, cuando la Sinfónica de Dos Torres interpretó la marcha A mi Reina de la Paz con motivo de la futura Coronación Canónica de la Paloma de Capuchinos.