El consejero Arturo Bernal destaca que la investigación realizada por el Instituto supone “un gran avance en la innovación de tratamientos aplicados a la conservación del patrimonio textil”
Del 1 al 8 de marzo nuestra Hermandad organiza la exposición «El renacido palio de la Virgen del Valle. Restauración científica para una joya del patrimonio» en la Fundación Cajasol (calle Entrecárceles), comisariada por nuestro hermano Gonzalo Navarro y por Ignacio Sánchez Rico.Se expondrán las recién restauradas caídas y techo del palio de Nuestra Señora del Valle, una joya de la antigüedad que marcó las pautas de la excelencia patrimonial de nuestra cofradía.
El consejero de Turismo, Cultura y Deporte, Arturo Bernal, visitaba el pasado jueves el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico para presentar el resultado de la intervención en el palio de la Virgen del Valle de Sevilla, en la que se ha aplicado un nuevo procedimiento en conservación y restauración para la reintegración de terciopelo.
En el acto han estado presentes el Hermano Mayor de la Hermandad del Valle, Gonzalo Pérez de Ayala, la delegada territorial de Turismo, Cultura y Deporte, Minerva Salas, y el director del IAPH, Juan José Primo, así como los técnicos que han participado en la intervención del palio, un trabajo que han desarrollado durante quince meses.
Bernal ha señalado que la investigación realizada por el IAPH, centro de referencia en la investigación, restauración y divulgación del patrimonio histórico, supone “un gran avance en la innovación de tratamientos aplicados a la conservación del patrimonio textil”, al tiempo que ha felicitado al equipo de profesionales del Taller de Tejidos y del Área de Laboratorios del Instituto por haber conseguido recuperar el esplendor de una de las joyas textiles más singulares de Andalucía.
El palio de la Virgen del Valle está considerada la pieza más antigua de esta tipología que procesiona en la Semana Santa de Sevilla. Su técnica de ejecución, bordado en hojilla sobre terciopelo burdeos, y la rica historia material del bien aglutinan, según los técnicos, una significación y peso patrimonial donde confluyen valores de índole artísticos, históricos, de uso y de identidad, que lo individualizan.
Ante los problemas conservativos que presentaba y que ponían en peligro tanto su preservación como su funcionalidad, el IAPH aceptó el reto de conservar, intentando preservar o aumentar los valores reconocidos en el bien, la historia material de más de dos siglos de continuas modificaciones y alteraciones, el uso o la materialidad, sin distorsionar en ningún momento la autenticidad de la obra.
Para ello, desde el Instituto, se desarrolló un proyecto de actuación integral, posibilitado por la propia experiencia y capacidad de los recursos humanos, materiales e instalaciones del IAPH. Además de las soluciones sobre la materialidad del bien, dificultadas por la propia naturaleza de los materiales y las técnicas de ejecución, este proyecto desarrolló una investigación, apoyada en la ciencia y la tecnología, sobre nuevos tratamientos de intervención para dar soluciones concretas al problema recurrente de las pérdidas volumétricas del soporte en terciopelos de este tipo de obras y que pudieran garantizar la persistencia de todos los valores culturales.
Junto a los tratamientos habituales en la conservación textil en este tipo de soporte (microaspiración, limpieza, fijación), es en la reintegración donde se ha producido la innovación en soportes con lagunas de terciopelo. Este proceso, testado técnica y científicamente gracias a ensayos de envejecimiento acelerado, explican los técnicos, consiste “en la aplicación de un adhesivo sobre las lagunas, tras la cual se van reintegrando mediante el tamizado por capas de color de fibras textiles sintéticas en varias aplicaciones”. Con ellas “se consigue una integración sobre la obra que ha llegado a nuestros días, que resulta discernible a distancia, especialmente en las lagunas grandes, y que son perfectamente localizables mediante la aplicación de luz ultravioleta sobre los tratamientos”, añaden.
Los ensayos de envejecimiento acelerado han consistido en someter todas estas probetas de laboratorio, elaboradas con distintos materiales, a condiciones extremas de temperatura, humedad y radiación ultravioleta con el fin de estudiar su idoneidad y, por tanto, asegurar su buen comportamiento frente a las condiciones medioambientales normales a las que se van a ver sometidas en una situación real.
En este sentido, cabe recordar que entre los fines del IAPH está el de acometer iniciativas que puedan ser consideradas ejemplares para su repercusión en el sector patrimonial. Este avance en los procedimientos de reintegración, fundamentado en la restauración científica, se hace para y por los retos conservativos a los que debe hacer frente el IAPH en particular, y los profesionales de la conservación en general, sobre piezas de similar material y valores culturales, cumpliendo por tanto con su función de servicio público.
Los resultados de este proyecto, o de sucesivas aplicaciones del procedimiento, serán lanzados a la comunidad científica mediante publicaciones de impacto razonadas. La continuación en esta vía de tratamientos e investigación abierta por el IAPH deberá ahora permitir su aplicabilidad partiendo de los patrones establecidos, con la cautela lógica de los estudios de compatibilidad comunes a la conservación-restauración científico-crítica.
El palio de la Virgen del Valle es una pieza de enorme importancia en el patrimonio textil de Andalucía, pues es la más antigua que procesiona en Sevilla. Está ejecutado con una técnica muy especial, el bordado de hojillas, si bien presenta un delicado estado de conservación que, incluso, llevó a la hermandad a plantearse su retirada y convertirla en una pieza de museo. El reto está ahora no solo en mantener su valor de uso, sino también en proporcionar unas garantías conservativas de cara al futuro.

En el taller de tejidos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), un equipo de técnicos y científicos se ha afanado alrededor de esta pieza confeccionada con terciopelo rojo e hilos de plata. En el centro del techo, la paloma que representa el Espíritu Santo aparece rodeada por una aureola circular, de la que salen rayos rematados por dieciséis cabezas de querubines. Unas coronas de laurel con un corazón atravesado por un puñal aluden a los dolores de la Virgen, evocada también a través de las estrellas de ocho puntas que adornan las bambalinas interiores.
«Es una pieza de una gran riqueza técnica», recalcan, en este punto, las conservadoras-restauradoras del IAPH Lourdes Fernández y Concepción Moreno, quienes se detienen a explicar, por ejemplo, cómo «el bordado en hojillas se realizó inicialmente con la técnica del zigzag, muy plana, siendo engrosado por la disposición de nuevos hilos con la técnica de encanutada, de mayor volumen». Asimismo, su estudio ha permitido indagar en la riqueza material de la pieza, ejecutada con un terciopelo de los denominados de Lyon, detectándose sucesivos procesos de pasados a otros terciopelos para evitar el deterioro y mantener su uso en la salida procesional del Jueves Santo y los actos internos y externos de la hermandad.
También se ha constatado que, en alguna ocasión, las lagunas del tejido fueron pintadas al óleo con el fin de disimularlas a causa de la grisura originada al quedar expuestos los hilos oscuros de la base. «La pieza ha perdurado porque se usa, pero, paradójicamente, el uso es causa de su deterioro», señalan las conservadoras restauradoras del IAPH. Con el fin de mantener esa funcionalidad y, por tanto, uno de sus más importantes valores, así como garantizar su conservación en el futuro, los profesionales del Taller de Tejidos y del Área de Laboratorios del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico han trabajado de forma conjunta en el desarrollo de una técnica que permita, de un lado, frenar las patologías detectadas y, por otro, permitir la reintegración volumétrica del terciopelo, cuya pérdida salta a la vista en amplias zonas del techo y de las bambalinas del palio.
«En los laboratorios se han sometido los materiales proporcionados por el taller de tejidos a una serie de experimentos de envejecimiento acelerado, es decir, a condiciones extremas de temperatura, humedad relativa y radiación ultravioleta, con el fin de estudiar y evaluar el comportamiento futuro», explica la ingeniera química Cristina García Garrido. «Queremos conocer la variación en propiedades físicas y mecánicas de estos materiales –el color o la resistencia a la tracción y el desgarro, por ejemplo– antes de intervenir en el palio», recalca Marta Sameño, directora de Investigación y Transferencia del IAPH.













