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Córdoba

El Rescatado no estará en la Magna

Se trata sin lugar a dudas de una de las ausencias más significativas de cuantas se han producido hasta el momento. la Junta de Gobierno de la Hermandad de Jesús Rescatado, tras agradecer la invitación a participar en la exposición Magna que lleva el lema “Coge tu cruz y sígueme”, que se celebrará en la ciudad de Córdoba del 15 al 22 de septiembre del próximo año, ha tomado la determinación de declinar su participación en la muestra.

El motivo alegado por el equipo de gobierno de la Corporación del alpargate estriba en la coincidencia de fechas con la preparación montaje y celebración de los cultos en honor a María Santísima de la Amargura. La ausencia de Jesús Rescatado, considerado por muchos el Señor de Córdoba, se convierte de este modo en una carencia prácticamente insalvable, una ausencia imposible de paliar.

El Señor es Obra de Fernando Díaz de Pacheco en el año 1713, restaurada por Miguel Ángel Pérez Fernández en el año 1991 y es conocido por muchos cordobeses como El Señor de Córdoba. Tiene su capilla en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia (Padres Trinitarios), en la cual recibe la visita de cientos de cordobeses cualquier viernes del año, especialmente el primer viernes de marzo. La imagen responde al tipo iconográfico del Cautivo, ya que se trata de una réplica del madrileño Cristo de Medinaceli. Debido a la gran cantidad de promesas suspiradas hacia el Nazareno Rescatado, hace que sea la única imagen cristífera que va en segundo lugar, después de María Santísima de la Amargura.

No hace mucho, procesionaba sobre un paso realizado por Antonio Castillo Ariza en 1959, siendo de estilo renancentista y de un gran peso, provacando que fuese llevado a ruedas. Sin embargo, en 1997 se decretó pedirle José Carlos Rubio la elaboración del actual paso para que fuese llevado por hermanos costaleros. El paso, de estilo barroco, el cual estrenó el Domingo de Ramos del mismo año, está alumbrado gracias a cuatro faroles dorados colocados en las esquinas del paso, además de estar acompañado de una gran cantidad de elementos simbólicos de la cofradía y de la Orden Trinitaria.

La imagen posee varias túnicas, destacando una donada por el torero Sánchez Saco, otra siendo también una donación de la Duquesa de Medinaceli y otra por sus hermanos costaleros, con motivo de su 300 aniversario. Todas ellas de terciopelo morado y bordadas en oro. Sus potencias son de plata dorada, y fueron donadas por Rafael Gómez Sánchez. En el pecho de la imagen, presenta el tradicional escapulario con la cruz trinitaria, dando así un sentido al origen de la imagen; rescatado por los trinitarios.

La devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado en la ciudad de Córdoba data de los primeros años del siglo XVIII, tratándose de la adaptación local del Jesús de Medinaceli, advocación muy venerada a partir de un episodio histórico en el que los frailes de la orden trinitaria rescataron un notable conjunto de imágenes de tierras musulmanas. Así, ya en 1713 consta la constitución de una hermandad que pasa a lo largo de más de dos siglos por fases de plenitud y, sobre todo, de honda postración, pero sin que ello signifique merma alguna del cariño de los cordobeses por Jesús Rescatado.

Así en 1771 figura en una relación de las hermandades cordobesas ordenada por el Presidente del Consejo de Castilla, no figurando cinco años más tarde en el informe confeccionado a petición del Obispo Trevilla. Años más tarde, en 1852 y 1853 la imagen es procesionada por la Hermandad del Buen Suceso y Ángeles de la Parroquia de San Andrés. En los comienzos del último cuarto del siglo XIX lleva una vida bastante precaria incorporándose en algunas ocasiones a la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo. Ya en el siglo XX, la imagen procesiona en 1925 y 1928 integrada en un único cortejo con las hermandades de Jesús del Calvario y del Santo Cristo de Gracia.

Desde 1939 un grupo de cofrades, en su mayor parte procedentes de la cofradía del Santo Cristo de Gracia, dan los primeros pasos para refundar la cofradía. Hasta la emisión de decreto fundacional de 1941 se constituye una junta gestora encargada de llevar a cabo esta tarea. El 20 de agosto de 1941 el vicario general de la Diócesis, concedía en nombre del Obispo don Adolfo Pérez Muñoz el decreto constitucional de la hermandad siendo elegido hermano mayor unos días después don Francisco Fernández de Córdoba y Moreno, cargo que ocuparía hasta 1948. El Jueves Santo 2 de abril de 1942 la cofradía realizaba su primera estación de penitencia. 

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