Córdoba

El Rescatado, repuesto al culto tras ser sometido a un estudio sobre el estado de conservación de la policromía y la talla

La Junta de Gobierno de la Hermandad de Jesús Rescatado ha notificado, mediante un comunicado oficial difundido a través de sus medios oficiales de información, que la imagen del Señor ha sido repuesta al culto este sábado. Cabe recordar que desde el pasado 1 de febrero, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado ha permanecido retirada del culto para ser sometida a un estudio sobre el estado de conservación de la policromía y la talla.

Aunque el Padre Federico Gutiérrez fecha la realización de esta imagen a finales del siglo XVII, tanto Porres Alonso como el profesor Villar Movellán nos confirman que fue tallada por D. Fernando Díaz de Pacheco en 1713, por encargo del trinitario Fray Cristóbal de San Juan de Mata. Dicho imaginero tomó como modelo al Nazareno Rescatado de Madrid (Jesús de Medinaceli); de ahí su nombre, pues la tradición de haber sido rescatado por los trinitarios a los infieles se trasladó a la imagen cordobesa. Tradición que resulta explicable al asociarla con la Orden Trinitaria, cuya principal actividad consistía en practicar la obra de misericordia de redimir al cautivo.

El profesor Villar, que ha estudiado profundamente los imagineros cordobeses de los siglos XVII y XVIII, expone que dentro de la imaginería cordobesa hay dos etapas en el siglo XVII separadas por la presencia de Duque Cornejo en Córdoba (1848-57). Pacheco pertenece a la primera de ellas que es una etapa barroca, encabezada por el granadino Teodosio Sánchez de Rueda, que enlaza con la estética de la centuria anterior. Prueba evidente de esta tesis es la imagen que comentamos. La expresión dramática de su rostro, la posición tensa de sus manos, el pelo postizo, su disposición de conjunto, constituyen un fiel modelo del más auténtico barroquismo. Fue, como hemos señalado, una imagen de encargo, inspirada en la de Madrid. Sin embargo, a pesar de esta circunstancia que coartaría su capacidad creativa, supo el artista plasmar en dicha imagen una magistral expresión , capaz de mover la devoción del pueblo a lo largo de los siglos.      

Iconográficamente nos encontramos ante una imagen de Jesús Preso o Cautivo. Es de vestir, con los brazos articulados. Se puede incluir dentro de lo que conocemos como Nazarenos, pero sin cruz, a punto de iniciar el camino del Gólgota. Es el momento de haber sido injuriado, coronado de espinas y haberle puesto de nuevo sus ropas. Las manos aún permanecen atadas, aunque pronto serán liberadas para cargar con la cruz. Es el trágico instante en que Pilato acaba de ceder a la presión del populacho, temiendo ver afectado su cursus honorum, entregando a la muerte al que sabe inocente. El imaginero ha sabido captar esta situación reflejándola en el semblante del Señor: sus ojos, mirando hacia abajo, están llenos de una infinita tristeza unida a una resignada mansedumbre. Pero esta expresión no sólo es conseguida por su rostro, sino por la disposición de sus maravillosas manos atadas por delante sobre la cintura, con un cordel sujeto al cuello. Su postura erguida con firmeza, la abundante melena postiza, acaban de configurar el dramatismo que desprende la imagen.

Posee varias túnicas; la más conocidas son la regalada por el torero Sánchez Saco, que es la que tiene puesta en su camarín, y la ya citada de terciopelo morado, bordado en oro, diseñada por González del Campo, donada por la Duquesa viuda de Medinaceli, que luce en la estación de penitencia. Las potencias son de plata dorada, donadas por D. Rafael Gómez Sánchez. En los primeros años salía sin ellas. Sobre su pecho, el escapulario trinitario que denota su origen. Estamos, pues, ante una imagen típica del barroco, creada con la esencial finalidad de servir de instrumento de catequesis para el pueblo.             

La imagen siempre ha estado en el convento de los Padres de Gracia. Tan sólo en los años de la invasión napoleónica, al cerrar las tropas francesas la iglesia al culto, Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, junto con las demás imágenes, fue trasladado a otro templo. Ramírez de Arellano, señala las iglesias de San Lorenzo, San Andrés y la Compañía, pero no especifica el destino de esta imagen. Hay que exceptuar, empero, el periodo entre mayo y julio de 1991 en que la Imagen estuvo en el taller sevillano del imaginero D. Miguel Ángel Pérez Fernández, para su restauración. Dicho trabajo se hizo totalmente necesario por el mal estado de los ensamblajes internos, así como la inestabilidad de la fijación a la peana. Para ello la Hermandad promovió una campaña pública a la que el pueblo cordobés respondió generosamente, fruto de la devoción que despierta la Sagrada Imagen. El retorno de la Imagen a Córdoba, tuvo lugar el 26 de Julio de 1991, celebrándose con una misa en Santa Marta y desde dicho convento en solemne procesión fue llevado a hombros de costaleros hasta su sede.


Fuente documental | Hermandad

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