El rincón de la memoria | El 11 de mayo de 1931: la jornada en la que Andalucía contempló el incendio de sus templos

El 11 de mayo de 1931 quedó grabado en la historia contemporánea española como una de las jornadas más dramáticas y convulsas del primer periodo de la Segunda República. Apenas transcurrido un mes desde la proclamación del nuevo régimen, una oleada de violencia anticlerical se extendió por distintas ciudades del país dejando tras de sí templos devastados, conventos reducidos a cenizas, colegios religiosos asaltados y escenas de enorme tensión social. En Andalucía, aquellos sucesos adquirieron una dimensión especialmente intensa, afectando de manera desigual a prácticamente todas las capitales de la región.

Noventa y cinco años después, aquel episodio continúa ocupando un lugar de enorme sensibilidad dentro de la memoria histórica andaluza, no solo por la magnitud de los daños materiales ocasionados sobre el patrimonio religioso y artístico, sino también por las consecuencias humanas derivadas de los enfrentamientos registrados en algunas ciudades, especialmente en Córdoba.

Sevilla: incendios y destrucción patrimonial en el corazón de la ciudad

La capital hispalense vivió durante aquella jornada una rápida sucesión de ataques contra distintos edificios religiosos. La histórica Capilla de San José, el colegio Villasís y la iglesia del Buen Suceso fueron objeto de asaltos e incendios protagonizados por grupos exaltados en medio de un clima de creciente agitación política y social.

Las crónicas publicadas en aquellos días describieron escenas de enorme virulencia, con llamas que consumieron retablos, archivos documentales y numerosas obras de arte sacro en apenas unas horas. Aunque en Sevilla no se registraron víctimas mortales durante los disturbios, el impacto patrimonial fue de extraordinaria gravedad. Tanto los partes municipales como diversos periódicos de la época coincidieron en señalar las dificultades de las autoridades para frenar los ataques durante los primeros momentos de los altercados.

Capilla de San José. Foto: El cajón de los misterios

Córdoba: la provincia andaluza donde la violencia alcanzó su punto más trágico

La ciudad de Córdoba fue el escenario más dramático de toda Andalucía durante los disturbios de mayo de 1931. A la destrucción y saqueo de numerosos conventos y edificios religiosos se añadieron enfrentamientos armados entre manifestantes y fuerzas de orden público que dejaron varios fallecidos en plena vía pública.

Entre los inmuebles afectados figuraron los conventos de San Cayetano, Santa María de Gracia, San Francisco, Santa Marta, Capuchinas, Las Esclavas y San Pedro el Real, todos ellos alcanzados por incendios o actos de violencia durante aquellas horas de máxima tensión.

Los fallecimientos documentados oficialmente no se produjeron en el interior de los templos, sino en distintos puntos de la ciudad durante los choques con la Guardia Civil. Las fuentes históricas sitúan los episodios más graves en la Plaza de las Tendillas, donde tuvo lugar el primer tiroteo; en la calle Claudio Marcelo, coincidiendo con el asalto a la armería El Nuevo Sport; y en las inmediaciones de San Cayetano, durante el incendio del convento.

El Registro Civil cordobés documentó la muerte de Domingo Poyato Roldán, Manuel Márquez Polo, Bartolomé Verdejo de Haro, Carlos Díaz Andrade y Leovigildo Mendoza Velasco. Paralelamente, parte de la prensa nacional elevó a cuatro los fallecidos por arma de fuego y cifró en trece el número de heridos registrados durante aquella jornada.

Málaga: el mayor desastre patrimonial de toda Andalucía

Junto a Madrid, Málaga se convirtió en una de las ciudades más castigadas por la oleada anticlerical de mayo de 1931. Entre los días 11 y 12 ardieron más de una veintena de edificios religiosos en distintos puntos de la capital malagueña.

Entre los inmuebles afectados se encontraban la iglesia de Santo Domingo, el convento de San Andrés, el convento de la Merced, el convento de las Catalinas, la Casa Profesa de los Jesuitas y el convento de San Bernardo. Las descripciones conservadas en informes municipales y periódicos de la época reflejan una ciudad completamente desbordada, con incendios simultáneos y escenas de enorme confusión que se prolongaron durante dos jornadas consecutivas.

Aunque no hubo víctimas mortales, sí se registraron numerosos heridos y daños materiales de extraordinaria magnitud, considerados entre los más graves ocurridos en España durante aquellos disturbios.

Cádiz: ataques concentrados en el casco histórico

En Cádiz, los altercados se desarrollaron principalmente en el casco antiguo de la ciudad. La iglesia de San Francisco, el convento de Santo Domingo y la Casa de los Jesuitas sufrieron incendios y diversos actos de asalto en medio de un ambiente de elevada tensión.

La rápida intervención de los bomberos y de la Guardia Municipal permitió contener parcialmente la propagación de los incendios y evitó consecuencias aún mayores sobre el patrimonio religioso gaditano.

Huelva: tensión social y ataques aislados

La ciudad de Huelva también vivió episodios de inestabilidad durante aquella jornada. Se registraron intentos de incendio en el convento de las Agustinas, además de ataques contra la Casa de los Jesuitas y disturbios en las inmediaciones del Mercado del Carmen.

Aunque los daños materiales fueron inferiores a los registrados en otras provincias andaluzas, la tensión social permaneció presente durante todo el día en distintos puntos de la capital onubense.

Almería: la intervención de la Guardia Civil evitó daños mayores

En Almería se produjeron intentos de incendio contra el convento de las Claras y la iglesia de Santiago. Sin embargo, la rápida actuación de la Guardia Civil impidió que los ataques llegaran a consumarse plenamente.

La ciudad atravesó igualmente horas de enorme inquietud y tensión social, aunque finalmente no se registraron daños de gran consideración ni víctimas mortales.

Granada: disturbios contenidos por la presencia militar

Granada fue una de las escasas capitales andaluzas donde no llegaron a producirse incendios de templos durante los sucesos de mayo de 1931. Sí hubo intentos de asalto contra el convento de San Jerónimo y manifestaciones anticlericales en la Plaza del Carmen, aunque la presencia militar logró disuadir a los grupos más radicalizados.

La actuación de las fuerzas desplegadas en la ciudad permitió contener los disturbios antes de que alcanzaran la gravedad registrada en otros territorios andaluces.

Una fecha que continúa marcada en la memoria andaluza

Los sucesos del 11 de mayo de 1931 dejaron una profunda huella en Andalucía y marcaron para siempre la memoria de numerosas ciudades. Sevilla sufrió importantes pérdidas patrimoniales; Córdoba vivió los episodios más violentos y mortales; Málaga padeció la destrucción más extensa; mientras que el resto de capitales andaluzas atravesaron distintos grados de conflictividad, incendios o intentos de asalto.

Casi un siglo después, aquella jornada continúa siendo evocada como un ejemplo extremo de polarización política y violencia social, así como un recordatorio del impacto irreparable que los conflictos ideológicos pueden provocar sobre las personas, el patrimonio histórico y la convivencia colectiva.