El capirote | Lo que nos ha tocado

Cuando la información en las cofradías escasea no hay nada mejor que repetir otra vez cuáles son las marchas más sonadas en la pasada Semana Santa o dar la turra con el tema que esté de moda. Ahora lo hacen con los bordados en el exterior, mañana será cuestión de arremangarnos para pisar otros charcos. Esta semana, lo que sí hemos tenido, son sotanas en los medios, de aquí para allá, pero de las caras, nada de las sotanas que veíamos en las cuevas tras la guerra civil.

En las cuestiones de la Iglesia no podemos más que contentarnos con lo que nos toca. Es así. Uno recibe una llamada y puede ser para que te asciendan de rango, te tengas que ir a Roma o te cambien de lugar. Uno de los problemas es precisamente ese, el hecho de que llegues a una tierra a la que no te une nada y cuya idiosincrasia te cuesta entender porque no es la que has visto desde que tienes uso de razón.

Hay quienes se adaptan mejor o peor. En una tierra como la andaluza, donde la religiosidad popular es el gran dique contra la secularización, estar del lado de las hermandades es ganar enteros. Así lo entendieron algunos como Amigo Vallejo, en cuyo mandato las extraordinarias y coronaciones estaban a la orden del día. Esto de haberlo aprendido bien el actual arzobispo. Pero no todo mandato puede ser coronar y dar vía libre a todas cuantas corporaciones llamen para pedir una salida extraordinaria.

De Saiz Meneses hemos conocido recientemente su llamada a Víctor, quien denunció al obispo emérito de Cádiz y Ceuta por abusos sexuales, para comunicarle que el Vaticano archivaba su caso. Y de paso le espetó un “te pido que esto no se lo digas a nadie, que quede entre tú y yo como sigilo, como secreto”. ¿Qué hay de malo en que se haga público que un arzobispo pide perdón? ¿Dónde se cree que estaba Saiz Meneses para exigirle que no salga en los periódicos? Caso omiso de la política marcada por el Papa Francisco y continuada por León XIV, que prohíbe explícitamente que la Iglesia imponga silencio a las víctimas. ¿Acaso es síntoma de vergüenza pedir perdón? ¿Qué lección se ha perdido Saiz Meneses?

Subiendo por el Guadalquivir llegamos hasta Córdoba. Jesús Fernández ha llegado a la capital califal hace escasos meses y ya anda revolucionado el mundo de las cofradías. Los nuevos estatutos son más una imposición que otra cosa. Porque ni los hermanos mayores -en representación de las hermandades- han podido formar parte de lo que se está preparando. Algo que ya teníamos en Jaén y que, veremos a ver, si no acaba llegando hasta Sevilla. Formación sí, pero no es únicamente la reforma que se está llevando a cabo. Conociendo la revolución que quiere someter a las cofradías, ¿cómo es posible que haya medios medianamente serios que no han realizado ni una sola crítica? ¿Actuarían igual si tal reglamento emanase de instituciones hermanas en otras ciudades de Andalucía?

Y llegamos hasta Granada. La relación entre las hermandades y el arzobispado ha sido, históricamente hablando, de las más tensas de Andalucía. Lástima que haya tenido que padecer un mundo tan rico como el que tenemos en la ciudad de la Alhambra. Kerygma, la exposición que viene a ser todo un hito en el mundo de las hermandades y cofradías, se celebra en la catedral de Granada con motivo del primer centenario del organismo cofradiero de la capital. Tiras y aflojas que al final han posibilitado que la mayoría de las corporaciones participen. Viene a ser llamada como una de las citas más impresionantes de los últimos años. La escuela granadina de escultura, que no es poco, a través de unas imágenes de gran valía.

El principal atractivo de la muestra son las imágenes. A los hermanos se les privará de poder estar cerca de sus titulares durante estos meses. Diez euros la entrada. ¿Y cuánto irá a parar a las cofradías, cuyas imágenes son el auténtico atractivo de la exposición? Tan solo una cuarta parte. Ya saben, esas cosas que solo pasan en Granada. Hay quien dice que la mayoría se destinará a caridad una vez termine la cita. A ver si Gil Tamayo nos cuenta, una vez pasada Kerygma, cuál ha sido el destino definitivo de la misma.