El Rosario del barrio León traslada su sede canónica a la Parroquia de San Gonzalo

La Hermandad de Nuestra Señora del Rosario del barrio León ha recibido en la mañana de hoy, 23 de febrero, decreto por parte de la Autoridad Eclesiástica de la Archidiócesis de Sevilla para cambiar su sede canónica. El decreto, con fecha 31 de enero de 2018, ha sido concedido y firmado por el delegado episcopal de Asuntos Jurídicos de Hermandades y Cofradías, Miguel Vázquez Lombo.La cofradía cumple así un antiguo anhelo de los hermanos de la corporación establecerse definitivamente en este templo parroquial.

La hermandad letífica se trasladará entonces, de manera definitiva, a la cercana Parroquia de San Gonzalo. La Virgen del Rosario abandona así la capilla en que la imagen mariana recibe culto hasta ahora, la cual forma parte de las propias dependencias de la casa-hermandad, sita en calle Padre Mauri número 4. Hasta la fecha, la corporación venía trasladándose cada año a la parroquia a la que pertenecía para celebrar sus cultos y su anual salida procesional. Este cambio también ha contado con el visto bueno tanto del párroco de San Gonzalo como el del delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Marcelino Manzano.

Esta corporación tiene su origen en 1980, cuando un grupo de jóvenes sacó un paso en miniatura, saliendo por vez primera en octubre 1981 desde la casa de la familia Monroy, situada en la calle General Martínez, con la imagen primitiva de la Virgen del Rosario. En 1982, la actual imagen de Luis Álvarez Duarte sale por primera vez en procesión por las calles del barrio León, desde una capilla construida efímeramente con tubos de hierro, maderas y lonas. En 1983, la procesión sale ya desde una capilla, construida con el gran esfuerzo de los vecinos del barrio a partir de un local de alquiler. En 1989, la Virgen del Rosario sale por primera vez desde la Parroquia de San Gonzalo.

Las reglas de la hermandad fueron aprobadas en 1992. Pero no será hasta 1994 cuando un particular ayuda económicamente a la corporación para la obtención del local que habría de convertirse en la nueva capilla y casa-hermandad, donde actualmente recibe culto la Virgen del Rosario. Con este cambio, la corporación comenzará una nueva etapa en su historia, lo que le dará sin lugar a dudas una mayor estabilidad a los cultos de la hermandad, compartiendo vida diaria con la cofradía de San Gonzalo.