Una jornada de fe y silencio en torno al Cristo Yacente
Villa del Río vivió el 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, una jornada de hondo contenido espiritual con la celebración de la Santa Misión organizada por la Real Hermandad del Santo Entierro de Cristo, actualmente gestionada por la Agrupación de Hermandades y Cofradías junto a una comisión gestora que trabaja en la reorganización de la corporación.
A las once de la mañana, el doblar de las campanas de la Parroquia de la Inmaculada Concepción marcaba el inicio de un tiempo de oración, recogimiento y memoria. El Cristo Yacente, expuesto fuera de la urna que lo acoge cada Viernes Santo, se mostraba sobre un sobrio catafalco, flanqueado por faroles, envuelto en el aroma del eucalipto y acompañado por la flor “siempreviva” en tono morado, símbolo de eternidad y esperanza.
El cortejo, acompañado por el Trío de Capilla de la Banda de Música “Puente Romano”, recorrió en oración el camino hacia el Cementerio Municipal “Virgen de la Estrella”, seguido por numerosos fieles. El silencio respetuoso del recorrido se vio acompañado por la música de capilla, que subrayó el carácter meditativo de la procesión hasta el lugar de la celebración eucarística.
La Santa Misa: una catequesis sobre la vida, la muerte y la esperanza
En el cementerio, entre cipreses y tumbas cubiertas de flores, se celebró la Santa Misa, presidida por don Jeremías, administrador parroquial, y concelebrada por don Manuel, párroco emérito. Asistieron a la ceremonia el alcalde de la localidad, Jesús Morales Molina, junto a los miembros del equipo de gobierno municipal, el presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, Enrique Sánchez Collado, y las juntas directivas de las distintas hermandades locales.
La monición de entrada, impregnada de emoción, preparó los ánimos para una liturgia que constituyó una auténtica catequesis sobre la vida, la muerte y la esperanza cristiana. Ambos sacerdotes insistieron en la importancia de la oración por los difuntos y en el ofrecimiento eucarístico como expresión de comunión espiritual con quienes precedieron en la fe.
El regreso del Cristo y la bendición final al camposanto
Finalizada la misa, el sacerdote incensó los patios del camposanto, extendiendo el gesto de bendición sobre los lugares de descanso eterno, en un acto cargado de simbolismo y reverencia. Posteriormente, el Cristo Yacente emprendió su regreso hacia la parroquia, envuelto en el silencio devoto de los presentes, recorriendo Plaza de Andalucía, Plaza de España, calle Alta y nuevamente la Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Una muestra de fe colectiva y gratitud compartida
La Agrupación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Villa del Río manifestó su gratitud a portadores, acólitos, coro parroquial, hermandades colaboradoras, Policía Local, Protección Civil y Ayuntamiento, así como a todas las personas que, mediante su oración o presencia, contribuyeron a la solemnidad y éxito de esta cita jubilar.
La muerte como esperanza de vida
En este Día de los Fieles Difuntos, el Cristo Yacente se convirtió una vez más en símbolo de consuelo y esperanza, recordando que la muerte, desde la fe, no representa un final, sino el tránsito hacia la plenitud. Su presencia entre la comunidad fortaleció la certeza del reencuentro eterno con quienes ya partieron, reafirmando el lema de la Santa Misión: “La muerte es, en Cristo, esperanza de vida”.










































































