Córdoba, 💚 El Rincón de la Memoria

El Santuario de la Fuensanta cumple 13 años como Bien de Interés Cultural

La Junta de Andalucía en Decreto 8/2007 de 9 de enero, (BOJA nº 23 de 31 de enero de 2007, página 35 a 39), declaraba como Bien de Interés Cultural el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta de Córdoba, construido en la segunda mitad del siglo XV. Quedó emplazado en un lugar a extramuros de la ciudad, donde la tradición sitúa la aparición de la Virgen sobre un manantial con poderes curativos, de donde deriva la advocación de «Fuensanta».

La primitiva factura del edificio es gótico-mudéjar, con intervenciones posteriores barrocas y neogóticas. La iglesia tiene adosado un patio con atrio, acogiendo la antigua hospedería y la casa del santero, precedida además por el templete-humilladero que alberga el pocito milagroso. Actualmente también es sede canónica de la joven Pro-Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Bondad en las Negaciones de San Pedro y María Santísima de las Aguas.

El templo

De planta rectangular con tres naves y bóveda de crucería, el santuario está presidido por la Virgen de la Fuensanta. En las paredes laterales del templo aparecen colocadas sendas lápidas que evocan la aparición de la Virgen. 

La nave del Evangelio está presidida por un altar barroco con la imagen de Santa Ana con la Virgen Niña (anónimas, siglo XVII), flanqueada por los bustos de un Ecce Homo y una Dolorosa, ambos de autor anónimos (siglo XVIII); también acoge un relicario de la Santa Cruz. La nave de la Epístola está presidida por la capilla sacramental, que acoge la imagen del Cristo de la Mercedes (anónimo, siglo XVI), imagen de origen americano donada por Fernando Sánchez de Castillejo. A los pies de la iglesia, flanqueando el coro, se hallan las capillas de San José y del Cristo del Humilladero (anónimo, siglo XV). Adicionalmente, el templo acoge en su interior a los dos titulares de la Bondad, Nuestro Padre Jesús de la Bondad y la Reina de los Apóstoles, ambas imágenes obra del imaginero Antonio Bernal Redondo.

La iglesia tiene además una puerta lateral de estilo gótico, a la cual se adosó a fines del siglo XVII un pórtico que comunica con el patio, dedicado a proteger los exvotos de un caimán, los dientes de grandes peces americanos y la costilla de una ballena.

El humilladero o templete es de planta cuadrada, cuya bóveda, de crucería estrellada, acoge representaciones simbólicas de los apóstoles y de los evangelistas. En principio una imagen de la Virgen, copia de la original, pero al ser objeto de actos vandálicos fue sustituida por un lienzo con referencia al milagro de la aparición de la Virgen, si bien desde 1949 es reemplazado nuevamente por un azulejo. La imagen quizás sea la que recientemente ha aparecido enterrada en el atrio, colocada actualmente sobre un pedestal en el patio.

Para la adaptación del templo a la nueva función como parroquia del barrio se realizaron en el mismo importantes obras, entre 1973 y 1996, recuperándose la primitiva imagen mudéjar.

La leyenda

El origen del santuario se remonta a 1420, cuando vivía en Córdoba un artesano de nombre Gonzalo, cuya mujer estaba enferma y, su hija, loca. Una tarde de verano, el buen hombre, desesperado por la situación, echó a andar por la ribera del Guadalquivir sin saber adónde iba. De pronto se le acercaron un joven y dos muchachas, una de las jóvenes se le acercó diciéndole «Gonzalo, toma agua de aquella fuente que está bajo los árboles y dásela a tu mujer y a tu hija para que la beban, y sanarán de sus enfermedades”. El artesano pensó que aquellas personas eran la Virgen María y los patronos de Córdoba, San Acisclo y Santa Victoria. En eso pensaba sin atreverse a mirarlos, cuando el joven añadió: «Haz lo que te dice la Madre de Jesús, que mi hermana Victoria y yo somos los patronos de esta ciudad«. Gonzalo buscó entonces entre los árboles, descubriendo el agua al pie de una higuera. Tras beber su mujer e hija, al poco tiempo sanaron, así como todos los que bebían el agua de la fuente.

Años después, un ermitaño acudió enfermo a la Fuensanta, bebió el agua y curó. Le pidió a Dios que le dijera por qué aquella agua lo había curado. El día 8 de septiembre oyó una voz que le dijo que en el tronco de la higuera que crecía junto a la fuente había encerrada una imagen de la Virgen, que habían puesto allí antiguos cristianos ante la conquista musulmana. La imagen mariana se trasladó a la Catedral cordobesa hasta que se construyó el santuario.

En 1450 se comenzó a construir la iglesia sobre la Huerta de Albacete junto al pozo sagrado, el cual pasó a custodiarse bajo un humilladero. La obra ya estaba terminada en 1494, aunque a lo largo de estos cinco siglos ha sufrido varias intervenciones y restauraciones, especialmente con motivo de las crecidas del Guadalquivir.

Nuestra Señora de la Fuensanta, coronada canónicamente en 1994, es una imagen anónima del siglo XV. La co-patrona de Córdoba tiene la particularidad de ser una escultura realizada en piedra, con una altura de 85cm. Los exvotos se encuentran ubicados en la escalera del camarín de la Virgen: hay 472 exvotos industriales o artesanales, que reproducen el cuerpo o parte de él; 135 exvotos narrativos (pictóricos, fotográficos y textos); 26 exvotos relacionados directamente con la dolencia (objetos ortopédicos, muletas o pies de madera); y exvotos de objetos personales.

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