El sentido homenaje al Hermano Bonifacio en forma de obra pictórica

El artista cordobés, Javier Aguilar, recrea una de las escenas más cotidianas del Hermano Bonifacio: su regreso al centro, tras realizar una dura jornada de limosna, y el contacto con los niños, su principal razón de ser y la que le condujo a desarrollar una labor inquebrantable de entrega a Dios y a los más necesitados.

El profundo sentimiento en recuerdo al Hermano Bonifacio, de la Orden de San Juan de Dios de Córdoba, inundó el Hospital de San Juan de Dios en un acto en el que se quiso enriquecer e impulsar el recuerdo al monje en su camino a los altares a través de la obra pictórica ‘Hermano Bonifacio con niños’, concebida por el pintor pontanés, Javier Aguilar.

La obra representa al conocido cariñosamente como «Fray Garbanzo» sentado sobre un banco rodeado de los más jóvenes en una de las escenas más cotidianas del Hermano Bonifacio: su regreso al centro, tras realizar una dura jornada de limosna, y el contacto con los niños, su principal razón de ser y la que le condujo a desarrollar una labor inquebrantable de entrega a Dios y a los más necesitados.

El acto congregó a personas ilustres como el Superior de la Orden en Córdoba, Isidoro de Santiago O.H., el vicepostulador de la Provincia San Juan de Dios España, José Ramón Pérez O.H. y el director del Centro de Gestión del Patrimonio Cultural de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios Provincia de España y responsable del Archivo-Museo San Juan de Dios ‘Casa de los Pisa’, Francisco Benavides, así como el artista y hacedor de la obra, Javier Aguilar, entre otros muchos conocedores de la obra de este siervo de Dios.

Así pues, el propio Javier Aguilar expresó con estas palabras su profunda admiración por el Hermano Bonifacio. «La inspiración, vida y fe de alguien tan especial como el Hermano Bonifacio, que para mí ha sido todo un descubrimiento. He disfrutado mucho con este proyecto». Del mismo modo, durante el acto de presentación y bendición del cuadro, el Hermano José Ramón realizó un breve recorrido por la fama de santidad del Hermano Bonifacio y destacó que de los 52 años que ejerció como hermano de la Orden, 43 de ellos los pasó en Córdoba como «un hombre bueno, de tesón inquebrantable, limosnero, místico y alegre, al igual que Francisco Benavides, realzó la importancia de la representación de la imagen del Hermano Bonifacio a través de numerosas fotografías.

Vida y obra del Hermano Bonifacio

El Hermano Bonifacio Bonillo nació en Cañaveruelas (Cuenca) el 14 de mayo de 1899. Inició su camino en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en 1924, año en el que ingresó como aspirante en el Sanatorio Psiquiátrico de Ciempozuelos. Dos años después, emitió sus votos temporales y el 3 de junio de 1929 hizo la profesión solemne en la Iglesia del Asilo San José de Carabanchel Alto (Madrid).

El 5 de mayo de 1935 fue destinado al Hogar y Clínica San Rafael de Córdoba (actual Hospital San Juan de Dios) con la tarea que desempeñó hasta su fallecimiento: ejercer de limosnero para sostener la atención y acogida de niños con polio y otras enfermedades oseas.

Esta labor que realizó durante 43 años lo convirtió en un personaje cercano y muy querido entre los cordobeses y lo hizo merecedor de la Gran Gruz de la Beneficiencia, que le fue concedida el 10 de diciembre de 1972. Falleció el 11 de septiembre de 1978 en Córdoba y sus restos fueron trasladados en 1999 a la Capilla del Hospital San Juan de Dios de esta ciudad, donde descansan en la actualidad.

Su labor sigue viva en el Hospital cordobés donde continúa su misión solidaria a través de la Obra Social que lleva su nombre y que atiende cada mes a unas 500 familias en situación de vulnerabilidad.