El sigiloso y decidido cambio de paradigma en Las Angustias

Para ello no ha habido campañas mediáticas ni traslados multitudinarios que, en el día a día posterior, mostraron que eran puro artificio

Hay hermandades que lo tienen todo hecho. Una realidad que, en condiciones normales, la disfrutan las más antiguas, aunque en el caso de Córdoba no es del todo así, ya que la madre y maestra de sus cofradías, Las Angustias, ha pasado por vicisitudes -durante las últimas décadas- que, al menos, podrían catalogarse de llamativas.

Sin embargo, desde la llegada de Antonio Susín al cargo de hermano mayor de la corporación de San Agustín, la situación de la institución penitencial se ha reconducido hacia un periodo de calma y de actuaciones prudentes, alejadas del foco, pero que están dando resultados sobresalientes.

El máximo exponente de ello es la adquisición de la nueva casa de hermandad, ubicada en el local que alojaba la oficina que la entidad bancaria Cajasur disponía en la esquina de la calle de San Agustín con la calle Obispo López Criado.

El juicio de valor es libre, pero los datos indican que se pasa de un local en alquiler a otro en propiedad. Además, el primero de los edificios brillaba por su escasa funcionalidad y provenir de un regreso a San Agustín, enturbiado por la necesidad de la repetición de un cabildo.

Las sombras del retorno

Cuando se cumple una década de aquel fastuoso regreso a su sede canónica, no puede pasar de soslayo que, previamente, algunos -o bastantes- cofrades de Las Angustias miraban aquella circunstancia con recelo y razones había para tenerlo, tras más de medio siglo en San Pablo y con la perspectiva de un cambio a un barrio que, a día de hoy, sigue envejeciéndose y vaciándose poblacionalmente.

Esos elementos se obviaron y la cofradía del Jueves Santo ha tenido que lidiar con ellos con las pocas “armas” que puede poseer una hermandad en este apartado. Pero se ha hecho y la nueva casa de hermandad es una oportunidad para construir una convivencia que abra las puertas al futuro.

Para ello no ha habido campañas mediáticas ni traslados multitudinarios que, en el día a día posterior, mostraron que eran puro artificio.