Sevilla, 💚 El Rincón de la Memoria

El sorprendente hallazgo del Santísimo Cristo de Confalón de Écija

No existe lugar alguno para la duda cuando se habla del enorme tesoro que guarda Écija entre sus templos. Imágenes de una valía incalculable procesionan cada año en Semana Santa, como la Expiración de Pedro Roldán o la Soledad atribuida a la Roldana. Pero la más llamativa de las historias cofrades que circula por la Ciudad de las Torres se cuenta desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, sede canónica de la Hermandad del Confalón.

La imagen del crucificado fue encontrada en el centenario pozo existente en la finca «Los Mutimentos», que se encuentra  a unos 15 kilómetros de la localidad sevillana en la carretera de El Rubio. La extraordinaria antigüedad del mismo queda evidenciada por la construcción en piedra superpuestas, estructura que conserva intacta en la actualidad. El sorprendente hallazgo del Cristo de Confalón fue protagonizado por un grupo de campesinos que se disponían a sacar agua del pozo, quedando la cuerda atrapada en el fondo. Los múltiples intentos de recuperarla terminaban una y otra vez en fracaso. Estos labradores pensaron quitarse los zapatos para evitar las molestias del barro, una vez descalzos. Fue en ese momento cuando, con suma facilidad, pudieron subir la cuerda, quedando sorprendidos al ver una talla de Cristo crucificado con brazos articulados.

El hecho de que la imagen estuviese oculta en el pozo pudo deberse a algún momento de inestabilidad social o política, en los que se habrían realizado destrozos y saqueos en los templos, suponiendo así una forma de proteger la talla. Este grupo de campesinos decidió transportar la imagen en una carreta hasta El Rubio. Sin embargo, el buey que tiraba de la misma parecía no querer tomar aquella dirección, tomando dirección a Écija; aunque intentaron reconducirlo, fue en vano, hecho considerado por los labradores como una voluntad divina. Ya en las puertas de la ciudad, una gran tormenta sorprendería a la comitiva, deteniéndose el animal ante el Convento de la Victoria, aún extramuros. Los padres mínimos de San Francisco de Paula abrieron el cenobio para dar refugio a los forasteros, permaneciendo la imagen en la iglesia hasta hoy.

Por todo ello, el Santísimo Cristo de Confalón es también conocido como el Cristo de los Labradores. Además, la imagen ha salido en numerosas ocasiones en rogativas ante la sequía, teniendo lugar por última vez el 9 de diciembre de 2017 hasta una huerta de la periferia de Écija. Sea como fuere, parece que siempre han dado fruto estas salidas extraordinarias.

También en relación a este hallazgo, la imagen del Cristo de Confalón siempre es trasladada por hombres descalzos. Incluso durante la estación de penitencia, los hermanos de paso no portan calzado, tratándose de un paso procesional al más puro estilo ecijano: a hombros, siendo el único que permanece en la localidad de estas características. Además, el madero carece de almohadillas, siendo llevado exclusivamente a fuerza y coraje. Estamos ante una pena barroca del siglo XVIII, quedando la imagen clavada a una cruz ebonizada, con taracea de nácar, marfil y carey. El sudario es una excepcional obra del bordado, realizado en 1898.

El pasado 2019 se dio a conocer, gracias a la labor de varios años de Gerardo García León y Marina Martín Ojeda, que el Santísimo Cristo de Confalón es obra del escultor Luis Sancho, quien gubiera a la imagen en 1578. Si bien la Hermandad de Azotes y Esperanza se funda en 1530, no vio aprobadas sus reglas hasta 1570, no incorporándose la imagen del crucificado hasta 1583. Ya entonces la estación de penitencia se realizaba el Jueves Santo, al igual que en la actualidad.

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