El Suspiro del Ángel | La medicina del pregón y el antídoto a nombramientos de nuevos capataces

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Suspira el querubín porque es un amante de los pregones y mientras más alegres son, más lo alegran y lo hacen revolotear sobre las nubes. Hay pregoneros gloriosos y recientes que han llamado la atención de una hermandad más alegre que el alado y que como un arcángel, las palabras del pregonero pueden ser medicina para los oídos de una junta de gobierno nueva, que lo espera como se aguarda el estribillo de unas sevillanas peregrinas.

Susurra el serafín dos nombres de capataces que ya suenan para sustituir al que no han ratificado. Pero no son dos candidatos para un martillo, sino uno para cada uno, pues de la no ratificación a otro comunicado a medio plazo va un paso. Y como de pasos va el juego, uno de los que susurra lleva tres con nombre de mujer y el otro aspirante, por serlo, es hasta aspirante a capataz y los que dirige están sin terminar.

Suspira el Ángel por otro capataz que pinta a grandes empresas, aunque en una de las suyas gobierna más con el miedo que con la persuasión. Y como hay elecciones a la vista, aunque no se ve la convocatoria por ninguna parte, ya hay quienes le han ofrecido las dos partes del pastel.