La intervención recompone la pieza original mediante ensamblajes tras confirmarse que se trata de una escultura de piedra
La escultura de San Rafael que fue derribada por un temporal en octubre de 2023 en la plaza del Alpargate de Córdoba está siendo actualmente sometida a un proceso de restauración integral en el taller de José Carlos Rubio, donde se trabaja con el objetivo de devolverla a su estado original tras los graves daños sufridos.
Un impacto que destrozó la zona inferior de la imagen
El siniestro provocó una destrucción completa de la pieza desde la cintura hacia abajo, quedando la imagen fragmentada de manera severa, lo que obligó desde el primer momento a plantear una intervención compleja. En este contexto, se ha optado por una recomposición directa de los restos originales, descartando soluciones basadas en reproducciones o moldes.
En una fase inicial, surgieron dudas sobre la naturaleza del material, ya que la presencia de determinados elementos hacía pensar que pudiera tratarse de argamasa. Sin embargo, tras la realización de los estudios pertinentes, se determinó que la escultura es de piedra, lo que ha condicionado decisivamente el método de restauración adoptado.
Técnicas estrictamente artesanales de tallado en piedra para recuperar la integridad de la obra
Confirmada su composición, los trabajos se centran en la unión de los fragmentos mediante técnicas estrictamente artesanales de tallado en piedra y ensamblado de las distintas piezas para recomponer la estructura original de la imagen. Este procedimiento busca que la escultura recupere su forma primitiva sin alteraciones ni añadidos ajenos.
Además, se prevé actuar sobre aquellas partes que, más allá del impacto, se hayan perdido con el paso del tiempo, si bien estas intervenciones se llevarán a cabo dentro de los límites de la conservación, sin introducir elementos inventados, respetando la autenticidad del conjunto.
Una pieza del siglo XVIII con un prolongado itinerario histórico
La imagen, fechada en el siglo XVIII, ha experimentado a lo largo del tiempo diversos traslados. En su origen estuvo ubicada en la Hacienda de la Albaida, donde permaneció hasta alrededor de 1850, momento en el que pasó a formar parte del patrimonio municipal. Posteriormente, fue situada en distintos enclaves de la ciudad —incluido el antiguo estadio de fútbol según algunas fuentes— hasta su instalación definitiva en la plaza del Alpargate, en el marco de una intervención urbanística en el siglo XX, anterior incluso a la colocación de la fuente procedente de Puerta Nueva.
Un bien protegido dentro del patrimonio histórico
Desde el año 2010, esta escultura, junto al conjunto de triunfos de San Rafael distribuidos por la ciudad, forma parte del catálogo de bienes protegidos con la máxima figura de tutela patrimonial, al haber sido reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC).
Características escultóricas y composición del conjunto
El conjunto al que pertenece San Rafael combina elementos de distinta cronología: mientras la escultura principal data del siglo XVIII, el basamento que la sostiene fue realizado en 1976 por un autor desconocido. La obra se apoya sobre un pedestal sencillo que da acceso a un zócalo cuadrado decorado con marcas lineales y señales de las herramientas empleadas en su ejecución, rematado por una moldura circular. Encima se eleva un segundo nivel más reducido, con una ligera cornisa que sirve de transición hacia la imagen. La figura de San Rafael, en mármol blanco, se encuentra sobre un pedestal octogonal de contornos suavizados, adoptando una postura dinámica, con la pierna adelantada y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, mientras recoge el manto con una mano y sostiene una cartela en la otra. Los detalles, desde las plumas de las alas hasta los pliegues del manto, revelan un cuidadoso trabajo que enfatiza el movimiento y la delicadeza en el acabado.
Un daño que abrió la posibilidad de una réplica
El estado en el que quedó la escultura tras ser abatida por la caída de ramas durante el temporal llevó a considerar, en un primer momento, la posibilidad de una restitución íntegra mediante una réplica exacta, en caso de que la restauración no fuera viable. No obstante, la evolución del análisis técnico ha permitido abordar la recuperación de la pieza original.
Supervisión patrimonial y retirada de los restos
Tras el suceso, se procedió a la retirada de los restos de la escultura, en una actuación en la que participaron los servicios municipales vinculados a la protección del patrimonio, encargados también de evaluar el alcance de los daños y determinar las líneas de actuación.
Un proceso orientado a preservar la autenticidad
La intervención en curso responde a un criterio claro: recuperar la obra sin alterar su esencia histórica ni artística, mediante procedimientos que respeten su materialidad y trayectoria. El objetivo final es que la imagen de San Rafael pueda volver a su emplazamiento como testimonio patrimonial y devocional, manteniendo intacta su identidad dentro del paisaje urbano cordobés.





