El último besamanos antes de hacer historia

La Parroquia del Beato Álvaro de Córdoba ha sido escenario de este atípico domingo de Adviento del tradicional Besamanos que la Hermandad de la Sagrada Cena celebra en honor de su titular, María Santísima de la Esperanza del Valle, la bellísima dolorosa tallada por el imaginero cordobés Miguel Ángel González Jurado.

Atípico en la medida en es el último protagonizado por la imagen antes de que por vez primera pisará las calles de Córdoba bajo palio el próximo Jueves Santo, camino de la Santa Iglesia Catedral, lo que ha otorgado a este besamanos de una singularidad de ser el último antes de la cita histórica que protagonizará la Reina de Poniente.

Una convocatoria en la que se han dado cita cientos de fieles y devotos en una fecha que marca irremisiblemente el calendario de Adviento de la ciudad de Córdoba. Ante su presencia ha acudido nuestro compañero Antonio Poyato, para dejar testimonio de la belleza incalculable de la Madre de Jesús de la Fe. 

La dolorosa, magistralmente ataviada por su vestidor Manuel Jiménez, que ha estado expuesta sobre una peana propiedad de la Hermandad del Rocío de Córdoba, ha lucido una combinación impecablemente concebida a partir de dos magníficos encajes de Caen bordados sobre tul de seda que ha propiciado un efecto único. Además, ha vestido la saya que realizaste el Taller de San Rafael bordada en diferentes clases de tisú, mientras que sobre sus sienes ha brillado la corona del taller de los hermanos Lama, componiendo un conjunto exquisito, un lujo para los sentidos con el que Jiménez ha vuelto a evidenciar su indiscutible capacidad artística que le erigen como una de las referencias incontestables de este arte efímero.