El Vía-Crucis Magno de Córdoba del 11 de octubre de 2025 será, sin duda, un acontecimiento histórico que congregará la fe y devoción de toda la Diócesis cordobesa. Para conmemorar el 600 aniversario de la instauración del Vía-Crucis en Occidente por el Beato Álvaro de Córdoba, un total de 34 pasos procesionarán por las calles cordobesas, un hecho que quedará grabado en el imaginario cofrade tanto de la ciudad califal como de toda Andalucía. Dada la trascendencia de esta celebración religiosa, nos proponemos ofrecer una serie de artículos para dar a conocer la riqueza y singularidad de las distintas hermandades participantes, con el fin de que tanto cordobeses como visitantes conozcan lo que se podrá ver en las inmediaciones de la Mezquita-Catedral, punto neurálgico donde las 34 hermandades arribarán como colofón al rezo del Vía-Crucis.
En esta celebración religiosa, un magnífico elenco de imágenes cristíferas procesionarán por las calles de la ciudad de San Rafael, dando buena cuenta del maravilloso patrimonio de las hermandades cordobesas. Grandes devociones de la capital, así como pasos de misterio que representan con brillantez la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, formarán parte de este histórico Vía-Crucis. Algunas imágenes ya participaron en el Vía-Crucis Magno celebrado en Córdoba en 2013, como la Coronación de Espinas, la Redención o el Resucitado, entre otras.
Cabe recordar que la solemne conmemoración estará estructurada en cuatro bloques temáticos, articulados no solo en torno a las estaciones del Vía-Crucis, sino también en base a las hermandades y localidades que se suman a esta celebración. El primer bloque rendirá homenaje a las hermandades más directamente vinculadas con la figura del beato Álvaro de Córdoba y con la devoción al Vía-Crucis. El segundo bloque será una relectura del Vía-Crucis conforme a la visión espiritual del beato Álvaro. El tercer bloque, enmarcado en el espíritu del Jubileo 2025 bajo el lema “Peregrinos de esperanza”, pondrá en el centro la figura de la Virgen María. El cuarto y último bloque estará dedicado al Vía-Crucis propuesto por San Juan Pablo II.
Nuestro Padre Jesús del Calvario
La sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario fue realizada en 1724 por el trinitario Fray Juan de la Concepción. La talla fue un encargo para cumplir con las constituciones primitivas de la hermandad, que requerían una imagen de Jesús Nazareno para mover a los fieles a devoción en los ejercicios de la Vía Sacra. La imagen, tallada en madera de pino de Flandes, fue bendecida el Viernes Santo de 1724 por el obispo Marcelino Siuri en el Palacio Episcopal. Esa misma noche, la Cofradía la llevó al barrio de San Lorenzo para el Santo Ejercicio del Vía Crucis.
El estilo de la imagen cristífera refleja los gustos barrocos granadinos, influenciados por el tiempo de noviciado del religioso en Granada. Con su delicadeza y sus formas menudas, la imagen inspira ternura, debilidad y compasión. Su belleza rococó consigue atraer la devoción de los fieles, logrando así su objetivo primordial. Los regueros de sangre y el hematoma del pómulo izquierdo dan un toque de dramatismo sin estridencias. Procesiona sobre un maravilloso paso barroco de Manuel Guzmán Bejarano. Forma parte de la 3º estación del primer bloque del Vía-Crucis. Partirá desde la Parroquia de San Lorenzo, acompañado por la B.C.T. Nazareno de Arahal, tal y como sucede cada Miércoles Santo.
Nuestro Padre Jesús de la Fe
La Hermandad de la Cena contrató en 1992 al imaginero cordobés Miguel Ángel González Jurado para la realización de su misterio. Tras la propuesta del artista de abordar un proyecto global que incluyera a Cristo y a los apóstoles para lograr la máxima unidad, la junta general extraordinaria de 14 de junio de 1992 acordó encargarle todo el grupo. La nueva imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe fue bendecida el 24 de abril de 1993. Como homenaje al recién fallecido párroco Antonio Gómez Aguilar, el cáliz que el Cristo porta es una réplica del que él usaba.
La talla de vestir, esculpida en madera de cedro, representa el momento en que Cristo, de pie, sostiene el cáliz para consagrar el vino. La imagen dirige la mirada al frente con un gesto dramático, logrado con el ceño fruncido y la boca entreabierta. Según la experta María Dolores Díaz Vaquero, la obra de González Jurado evidencia un profundo conocimiento de los grandes imagineros del siglo XVII, pero con un estilo personal que destaca por su elegancia y serenidad. El imponente paso de misterio de la corporación Sacramental fue realizado por Manuel Caballero. Partirá, precediendo a la Esperanza del Valle, desde la Parroquia del Beato Álvaro de Córdoba acompañada por la A.M. Sagrada Cena de la propia hermandad, como cada Jueves Santo. Representa la 4º estación del primer bloque del Vía-Crucis, por su intrínseca relación con el Beato Álvaro de Córdoba.
Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado
La venerable imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, de talla completa y articulada, fue realizada en 1713 por el imaginero granadino Fernando Ruíz-Díaz de Pacheco. Aunque poco se sabe de este artista, su obra bebe de la escuela sevillana de imaginería barroca, con rasgos como la barba bífida y los pómulos marcados. El propósito de la talla era fomentar el culto a Jesús de Nazaret a través de la piedad popular frente al protestantismo de la época, inspirando serenidad, unción sagrada e invitando a la oración a quien la contempla.
La imagen representa a Cristo en el momento del Ecce-homo, tras ser castigado, con heridas y corona de espinas. Pese a que el evangelio de San Juan lo describe con un manto púrpura, el Rescatado luce una túnica para transmitir el mensaje de que es el Rey de Reyes, que viene a salvar al mundo. La imagen llegó a la parroquia de Nuestra Señora de Gracia en procesión desde el Palacio de los Duques de la Puebla de los Infantes, inspirada en la devoción a Jesús Rescatado de Medinaceli de Madrid. Procesiona sobre un espléndido paso tallado por José Carlos Rubio Valverde. En el Vía-Crucis, representará la 2º estación del segundo bloque, realizando su salida desde la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, conocida como los Padres Trinitarios, acompañado por la B.C.T. Cautivo de Málaga, una de las grandes formaciones del estilo que estará presente en Córdoba.
Nuestro Padre Jesús Humilde en la Coronación de Espinas
La imagen de Nuestro Padre Jesús Humilde en la Coronación de Espinas fue realizada en 1978 por el imaginero sevillano Francisco Buiza Fernández, para sustituir a la antigua talla de la hermandad. Considerada una de las obras cumbres de su autor y una de las más destacadas de la imaginería contemporánea cordobesa, la fuerza de su creación representa el neobarroquismo propio de Buiza. La figura de Cristo está acompañada en el paso por dos romanos y un sayón, realizados en 1984 por el jerezano Francisco Pinto Berraquero.
La talla de Cristo, sedente, representa el momento del escarnio una vez coronado de espinas. Su rostro, que muestra dolor y resignación, contiene una gran fuerza expresiva y una policromía intensa con tonos verdosos que le dan un carácter patético y desgarrador. Las manos de la figura sostienen con crispación la caña en señal de mofa a su realeza, mientras sus cabellos se entremezclan con las afiladas espinas de su corona. El paso fue realizado por Antonio Martín Fernández, que representa una iconografía basada en tres pilares: el carácter sacramental de la Hermandad, la Realeza de Cristo y la vinculación con la Orden de la Merced. El acompañamiento musical correrá a cargo de la B.C.T. Coronación de Espinas, de la propia hermandad, que realizará su salida desde la Parroquia de San Antonio de Padua, al igual que cada Lunes Santo, pero en esta ocasión para representar la 4º estación del segundo bloque del Vía-Crucis Magno.
Nuestro Padre Jesús de la Pasión
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Pasión es una talla anónima de madera policromada, realizada a finales del siglo XVII. Probablemente fue un encargo de Fray Juan de Alvear de esa época. Históricamente, autores como Aranda Doncel la han atribuido a la imaginería de la escuela sevillana. El Señor de la Pasión fue titular de la extinta Cofradía de la Paz, que radicaba en el actual Convento de los Basilios y desapareció tras la desamortización de 1835. En 1939, la imagen fue incluida en la recién fundada Hermandad de Pasión.
Debido a la escasez de documentos, el estudio de la talla original es difícil, pero se sabe que poseía un brazo articulado con el que bendecía las huertas. El Señor tenía también cabellera de pelo natural y corona de espinas de orfebrería. En 1941, Juan Martínez Cerrillo realizó una restauración que alteró su aspecto original, tallándole una nueva cabellera, tallada, y una corona de espinas en madera. Procesiona sobre un paso caoba realizado por Rafael Valverde Toscano en 1955. La Parroquia de Nuestra Señora de la Paz, como cada Miércoles Santo, será testigo de la salida del Señor de Pasión hacia la histórica cita, en la que será la 6º estación del segundo bloque del Vía-Crucis, acompañado de la A.M. Santo Tomás de VIllanueva de Ciudad Real, una de las grandes formaciones que brindará sus sones en la ciudad y la única no andaluza.
Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto
La autoría de Nuestro Padre Jesús en la Oración en el Huerto ha sido tradicionalmente debatida, datándose su autoría del siglo XVII. En la actualidad, se relaciona con la escuela granadina de escultura y, en concreto, con el círculo del artista Pedro de Mena, según el profesor de la Universidad de Córdoba, Moreno Cuadro. La imagen, que guarda una estrecha vinculación artística con Nuestro Padre Jesús Caído, ha sido sometida a diversas restauraciones, destacando las de Pedro Martos en 1941, Camacho en 1975 y, más recientemente, la de Miguel Arjona Navarro.
La imagen, de factura plenamente barroca, representa a Cristo arrodillado en la agonía de Getsemaní, confortado por un ángel. La talla de madera policromada, concebida para ser vestida con túnica y mantolín, nos muestra a Jesús con una dulzura en el rostro que contrasta con el abandono de los apóstoles, ajenos a la escena. En épocas pretéritas, la imagen portaba peluca en lugar de cabellera tallada, como otras tallas de la ciudad, un rasgo que aún se mantiene en algunas como el propio Jesús Caído. Procesiona sobre un elegante paso realizado por Manuel Guzmán Bejarano. En el Vía-Crucis Magno, representará la 1º estación del cuarto bloque, saliendo desde su Parroquia de San Francisco como cada Domingo de Ramos. El novedoso acompañamiento musical será de los más destacados, toda vez que la A.M. Pasión de Linares brindará su incomparable contrapunto sonoro al discurrir de la procesión.
Nuestro Padre Jesús, Divino Salvador, en su Prendimiento
La sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús, Divino Salvador, en su Prendimiento fue realizada en 1990 por el artista sevillano Antonio Dubé de Luque, año en el que realizó su primera salida procesional. La talla de 181 cm conserva en su interior restos de la primitiva imagen de 1952, obra de Antonio Castillo Ariza. El Señor es presentado de pie, maniatado por delante, vestido con una túnica lisa de color burdeos y un cordón de hilo de oro colgado del cuello. Su rostro denota una profunda sumisión y humildad.
La imaginería paso de misterio, realizado entre 1998 y 2008 por el cordobés Antonio Bernal Redondo, representa el momento en que Jesús es prendido en el huerto de los olivos. La imagen titular, muy expresiva, baja la mirada con un gesto de entrega y humildad. La escena se completa con un esclavo judío que tira de la soga que amarra al Señor; un soldado romano, un sayón y un apóstol que empujan a Jesús; y otros dos apóstoles que presencian la escena, uno intentando defender a su maestro y otro observando incrédulo. El traidor, Judas Iscariote, aparece en la parte trasera tapándose el rostro en un gesto de arrepentimiento. El llamativo paso de misterio, de estilo rococó y cargado de simbolismo, se ha tallado en el taller de Manuel Jurado y Miguel Ortiz. En el Vía-Crucis Magno viene a representar la 2º estación del cuarto bloque. Saldrá desde el Santuario de María Auxiliadora acompañado por la A.M. Cristo de Gracia de la propia ciudad califal, tal y como ocurre cada Martes Santo.
Nuestro Padre Jesús del Perdón
La imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón fue entregada a la hermandad en 1993, obra del imaginero cordobés Francisco Romero Zafra. El Señor es la figura central de un misterio que representa el momento de su presentación ante Anás, suegro de Caifás. Tras una respuesta hábil de Jesús, un guarda le abofetea por orden del Sanedrín al ser humillado públicamente.
Jesús es representado de pie y maniatado por detrás. El dramatismo de la escena se refleja en su cabeza girada, que sugiere que acaba de recibir el golpe. Su rostro, con la boca entreabierta y la mirada ensimismada, muestra una expresión de aturdimiento. Las imágenes secundarias del misterio son obra de Manuel Luque Bonillo, y lo completan un miembro del Sanedrín, un guarda que abofetea a Jesús, dos guardias más y Anás sentado en un trono. La B.C.T. Caído y Fuensanta de Córdoba acompañará en esta ocasión al paso de misterio del Perdón, que saldrá desde su Parroquia de San Roque para ser la 3º estación del cuarto bloque.
Nuestro Padre Jesús de la Redención
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención es una talla de madera de cedro realizada en 1992 por el imaginero cordobés Miguel Ángel González Jurado, siendo el primer Cristo de pasión que el artista creó para una hermandad. Fue bendecida el 5 de abril de ese mismo año por el vicario general, Antonio Evans, en la parroquia de San Fernando, con la Comunidad de Hermanas de la Caridad de la Compañía de la Cruz como madrinas del acto.
Esta imagen, completamente tallada, policromada y articulada, mide 1,76 cm. de altura y representa el momento en que Jesús, maniatado, es llevado ante el sumo sacerdote Caifás. Su rostro, sin huellas del martirio, destaca por sus rasgos finos y su expresión apesadumbrada pero serena, con la mirada baja y perdida. La policromía de tonalidades pálidas contribuye a su recogimiento e intimismo. Según el autor, la talla evoca la imaginería clásica andaluza, con un dolor contenido y una belleza honda que refleja su labor redentora. El llamativo paso de misterio sobre el que procesiona cada Lunes Santo fue realizado por Antonio Ibáñez Valles, destacando los motivos vegetales y la voluminosidad del mismo. La Parroquia de San Fernando será testigo de la salida del titular cristífero para posicionarse en la cuarta estación del Vía-Crucis Magno, estando acompañado, como no podía ser de otra manera, de los sones de su A.M. Redención, de la propia hermandad, que será uno de los grandes atractivos en lo que se refiere a acompañamientos musicales de este acontecimiento.
Nuestro Padre Jesús de la Sentencia
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia fue encargada el 27 de julio de 1944 al taller de Juan Martínez Cerrillo y bendecida en diciembre de ese mismo año por el obispo Francisco Blanco Nájera. La talla representa el pasaje evangélico en el que Jesús es condenado por Pilato y Barrabás es liberado. Fue bendecido en diciembre por el Deán de la Catedral el Excmo. y Rvdmo. Francisco Blanco Nájera, posteriormente Obispo de Orense.
El Señor, realizado en madera policromada de 1,80 cm, se presenta descalzo y maniatado, con las manos entrelazadas en absoluta quietud. Su rostro refleja serenidad y mansedumbre, con facciones dulces y una mirada penetrante que se intensifica por el brillo de sus ojos de cristal. A pesar de que la talla fue concebida para vestir, Miguel Ángel González le realizó un nuevo cuerpo y manos en 1994, ya que las originales se encontraban en una postura muy forzada. Sobre su cabeza, luce potencias de noble metal, destacando las de plata de ley sobredorada de 1998. Procesiona sobre un paso realizado por el prestigioso Manuel Guzmán Bejarano. Procesionará desde la Parroquia de San Nicolás, como cada Lunes Santo, estando acompañada por la B.C.T. Sol de Sevilla capital, al igual que sucediera en el Vía-Crucis Magno de 2013. Representará la 5º estación del cuarto bloque.
Nuestro Padre Jesús Nazareno
La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno es una talla anónima del siglo XVI. Aunque algunos historiadores la han atribuido a artistas como Andrés de Ocampo o Pablo de Rojas, lo cierto es que estas teorías carecen de una base sólida en la actualidad. El Señor, realizado en madera de álamo blanco, lleva la cruz sobre el hombro izquierdo y procesiona con una túnica de terciopelo morado con bordados en hilo de oro.
La talla, apenas encorvada, gira levemente la cabeza hacia la derecha. Su rostro tiene facciones muy marcadas, una nariz recta y cejas curvas, y apenas se vislumbra entre su poblada barba. El ceño ligeramente fruncido permite ver las gotas de sangre que se deslizan por su frente. La cruz de plata, realizada en 1860 por el platero Francisco Parias Álvarez, tiene los brazos lisos y dorados, con cantos moldurados y cantoneras de rocalla con motivos pasionistas. La imagen procesiona sobre un paso de caoba de estilo rococó, tallado por Andrés Valverde a finales de la década de los 90. Partirá desde la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno para representar la 8º estación del cuarto bloque del Vía-Crucis, procesionando sin música tal y como sucede cada Jueves Santo.
Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso
La imagen de Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso es una obra anónima del siglo XVII. La continua sucesión de restauraciones por artistas como Antonio Castillo Ariza, Juan Martínez Cerrillo, Antonio Bernal y Francisco Romero hace muy difícil atribuirle un autor. No obstante, se suele relacionar con el entorno de Pedro Roldán y Nieva, un maestro de la imaginería sevillana del siglo XVII. El paso de misterio representa el encuentro de Jesús con la Virgen en la calle de la Amargura.
El Señor, inclinado hacia adelante y con la cruz sobre su hombro derecho, gira la cabeza para mirar a su Madre. La corona de espinas, de hasta cuatro ramas, hace que la sangre caiga sobre su rostro bronceado. Lo acompañan en la escena San Juan Evangelista, María Magdalena, María Salomé y María Cleofás. La hermandad tiene proyectado incluir tres imágenes más de Miguel Ángel González Jurado: dos romanos y un cirineo. El majetuoso paso luce tallado de Miguel Ortiz y Manuel Jurado. La B.C.T. Salud de Córdoba acompañará, como interesante novedad, a este portentoso misterio cordobés, que partirá desde la Parroquia de San Andrés como cada Martes Santo.
Santísimo Cristo de la Oración y la Caridad
La Hermandad rindió culto inicialmente a un crucificado de Juan de Ávalos. Sin embargo, al no poder adquirirlo, encargó en 2014 un nuevo titular al imaginero Pedro García Velasco. La nueva imagen fue entregada en febrero de 2016 y presentada en la Fundación Miguel Castillejo. El obispo Demetrio Fernández la bendijo el 20 de febrero de ese mismo año, y procesionó por primera vez aquel Sábado de Pasión.
La imagen, realizada en madera de cedro, mide 1,75 m. y destaca por su gran realismo y la influencia de las pinturas del Greco y alemanas en su sudario. El Señor gira el rostro hacia la izquierda, un detalle poco común en este misterio, con el que la hermandad quiso rendir homenaje al Cristo de Ávalos, que también presentaba esta particularidad. Para su rostro, el artista se inspiró en la película Jesús de Nazaret, mientras que las marcas de martirio se basaron en los estudios de la Sábana Santa. La cruz fue realizada por el hermano Gregorio Ruiz. La imaginería del paso la completa San Dimas y Gestas, gubiados también por Pedro García Velasco, siendo novedosa la posición de San Dimas, a la izquierda de Cristo, hacia el cual dirige la mirada. El paso de misterio sobre el que procesiona el Viernes Santo es obra de los Hermanos Caballero, habiendo pertenecido anteriormente a la Hermandad de la Redención de Huelva capital. En el Vía-Crucis Magno saldrá desde la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de la barriada de Electromecánicas, representando la 12º estación del cuarto bloque. El novedoso acompañamiento musical será el de la A.M. Santa Cruz de Huelva, otra de las grandes formaciones del panorama actual.
Santísimo Cristo de las Penas
Considerada la imagen más antigua que procesiona en la actualidad, el Santísimo Cristo de las Penas es una talla anónima del siglo XIII. Aunque algunos historiadores sitúan su realización a principios del siglo XV, la obra sufrió numerosas transformaciones para adaptarse al gusto de la segunda mitad de esa centuria. El Cristo, que rompe con la hegemonía barroca en la Semana Santa cordobesa, fue restaurado en 1984 por Francisco Peláez del Espino.
Se trata de un Cristo crucificado y muerto, con un suave giro de la cabeza hacia la derecha. La imagen presenta rasgos anatómicos lineales, una belleza idealizada y un rostro con pómulos muy marcados y barba poblada, enmarcado por una corona de espinas. El misterio se completa con Nuestra Señora Madre de los Desamparados y San Juan Evangelista, ambas tallas de Antonio Eslava Rubio. La Virgen, adquirida en 1973, fue restaurada en 1979 por Juan Ventura tras un incendio, mientras que San Juan, de 1978, fue restaurado por el mismo artista en 1980. En cuanto al paso, de estilo neobarroco, fue realizado por Ricardo Castillo Gutiérrez. En el Vía-Crucis Magno representará la 13º estación del cuarto bloque, acompañado de la A.M. Gitanos de Sevilla capital. Partirá desde su Parroquia de Santiago, como cada Domingo de Ramos.
Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas
El Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas es una imagen anónima del siglo XVII, restaurada en 1950 por Miguel del Moral y en 2014 por Ana Infante de la Torre. Representa a Cristo crucificado y ya difunto, con formas simples y una serena expresión de relajación post mortem. Su rostro es impasible, con la boca entreabierta y una espesa melena de pelo natural sobre la cabellera tallada. Destaca la presencia de un sudario de tela, y no tallado.
El paso de madera, que procesiona a ruedas, fue realizado en 1973 por los talleres de Jiménez Arenas, está inspirado en la tumba del Cardenal Salazar de la Mezquita Catedral. Destaca por el Velo de las Tinieblas que cuelga de la cruz, un símbolo personal del Cristo de Ánimas, con estrellas, el sol y la luna bordados. La imagen porta potencias, corona de espinas y clavos de oro y rubíes; estos últimos, en forma de azucenas. El paso está iluminado por candelabros de guardabrisa y presenta una capilla central con la «Santa Espina», además de cuatro ángeles que portan atributos de la Pasión. Al igual que el Lunes Santo, estará acompañado por un coro de la propia hermandad, que entona el Miserere, creando una atmósfera de recogimiento y oración. En el Vía-Crucis Magno de posicionará en la 14º estación del cuarto bloque, realizando su salida desde la Parroquia de San Lorenzo.
Nuestro Padre Jesús Resucitado
La imagen de Nuestro Señor Resucitado es obra de Juan Manuel Miñarro López, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla y experto en la Sábana Santa. Aunque originalmente el misterio fue concebido de otra manera, con el Señor acompañado por un ángel y dos soldados romanos, la Sagrada Imagen llegó a Córdoba la noche del 14 de mayo de 1988. Fue donada por Matilde Fernández, madre del antiguo hermano mayor Joaquín Cabello Fernández, y bendecida al día siguiente en la parroquia de Santa Marina con agua de la fuente de la Piedra Escrita y del río Colodro, con el altar adornado con gladiolos rojos y los colores de la bandera vaticana.
La portentosa imagen representa a Jesús de pie en el momento de salir del sepulcro, con la mano derecha alzada a media altura y la izquierda, portando un báculo en forma de Cruz, símbolo de la victoria sobre la muerte. El sereno rostro, enmarcado por ondulada cabellera peinada al centro, posee cejas rectas, párpados entornados, ojos policromados en la madera, pómulos angulosos, labios carnosos y cerrados y barba bífida. El Resucitado partirá, al igual que cada Domingo de Resurrección, desde la Parroquia de Santa Marina, acompañada de la A.M. Santa María Magdalena de Arahal, en una de las destacadas novedades en cuanto a lo musical. Representará la 17º y última estación no solo del cuarto bloque, sino del Vía-Crucis Magno.





