Errare humanum est, sed perseverare diabolicum, Errar es humano, perseverar en el error es diabólico, frase atribuida a Seneca el Joven, pero que nadie leyó en sus escritos. Y la cosa viene a razón del tercer incendio ocasionado en nuestra Mezquita-Catedral, incendio que según informan los equipos de extinción se produce en una de las capillas usada a modo de almacén, y en la que al parecer una barredora industrial o su batería es la que ocasiona el incidente gravísimo que se ha llevado por delante al menos tres capillas del monumento cordobés.
Han sido dañadas la capilla del Baptisterio, la del Espíritu Santo y ha colapsado el techo de la de la Anunciación, de esta ha caído su techo unos veinticinco metros cuadrados, cosa nada extraña ya que los caballetes y vigas que lo sostienen son de madera, elementos que por su sequedad y fragilidad se rinden con facilidad al fuego.
Este es el tercer incendio en el edificio de la Mezquita-Catedral de Córdoba, el primero, de los que al menos yo tengo noticias, se produjo el 29 de mayo de 1910, por un incidente de origen meteorológico, un rayo descargó su potencia en el cimborrio del crucero del templo, afectando a la estructura superior del edificio. El segundo el 5 de julio de 2001 como consecuencia de la explosión de unos aerosoles activados por el efecto de lupa del sol, en una sala sin refrigeración y elevadas temperaturas, se perdieron 25 legajos de los más de 5.000 almacenados, este incidente puso en evidencia la necesidad de mejorar profundamente las condiciones de conservación documental. El tercero el pasado 8 de agosto del corriente, en este caso por una barredora industrial o por la batería de la misma.
Lo que deseo señalar es cómo se va incrementando el factor humano en estos incidentes, el primero es como consecuencia meteorología, el segundo es por actuación humana, al no prever las causas y la relación entre aerosoles y temperatura, y el tercero por no prever la posibilidad de fallo en la barredora o en su batería.
Ahora deberíamos de aplicar otra frase «errar es humano, perdonar divino» deberíamos de perdonar el que una de las capillas se use a modo de almacén de enseres y maquinaria de limpieza, ya que si hay mezclados muchos de estos elementos la carga de fuego es potencialmente peligrosa, también perdonar al que adoptó esa determinación, impensable desde el mundo de la seguridad rigurosa, que debería de ser la imperante en este tipo de monumentos y en su necesario mantenimiento y limpieza.
La realidad es que el fallo humano es más que manifiesto, y a pesar del buen funcionamiento de los procedimientos y protocolos de protección, cosa que ha quedado manifiestamente clara, lo que también ha quedado claro, es que ha fallado la proactividad en la seguridad, alguien debería de haber tomado la iniciativa antes de que las circunstancias lo exijan, hay que anticipar, prever todo el entorno para evitar este tipo de fallo humano, y esa proactividad es la que ha fallado, cosa que también hay que perdonar.
Ahora ya se va a proceder a instalar un sistema antiincendios de agua nebulizada, dicen que similar al instalado en la Catedral de Notre Dame en París, y es buena idea, pero insistiré hasta la muerte, lo mejor de todo para estos casos en la proactividad, analizar desde el punto de vista de la seguridad cada una de las operaciones e intervenciones necesarias a diario y a largo plazo, creando un árbol que contenga en sus ramas toda la casuística posible, y evitar las que de alguna forma puede afectar a nuestro monumento.
Ahora que ya hemos errado, ahora que vemos que es por fallo humano, dejando lo fortuito, hemos de actuar, e independientemente de realizar las instalaciones necesarias, debemos de analizar como interactuamos los humanos con el edificio, nuestras herramientas con el edificio, los visitantes con el edificio, el entorno con el edificio, y así constantemente hasta no dejar nada al azar, ya que este edificio no es un juego, es una joya única en el mundo, y nosotros humanos en este caso no podemos errar.
Y lo último, yo creía que las capillas eran para otro uso, ¿a quién se le ocurre usarlas a modo de almacén?, pero, a pesar de todo también lo perdonamos.





