El viejo costal, Opinión

El viejo costal | La quinta, de color blanco…

Las entrañas de Dios están hechas de misericordia, al menos así lo creo yo y muchos cristianos, también los musulmanes, no en vano, desde el inicio de su cultura acostumbran a iniciar sus escritos con la misma forma que en el Corán se inician ciento trece de sus suras afirmando: “En nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso…”

Pero toda esta misericordia y clemencia parece desaparecer cuando en estos días en la prensa internacional se ha mostrado, en esta misma semana desde Irán, el vil asesinato en la horca de dos jóvenes ambos con veinte y tres años, por manifestarse a favor de la libertad de las mujeres, pidiendo la libertad de las mismas para decidir si llevan o no cubierta la cabeza con el velo, su delito es conocido en el entorno extremo árabe como “moharebeh” es decir “odio contra Dios” uno de los más graves y condenado por la “sharia” con esta pena, dejando que nunca se muestre la clemencia y misericordia de su Dios, a los ojos del mundo, y reafirmando su forma de vida, que prácticamente permanece aún en la edad media.

Según el Observatorio para la Libertad Religiosa, durante nuestra pasada Semana Santa los cristianos fueron atacados en diecinueve ocasiones: una por violencia contra creyentes, dos más por vejaciones a creyentes, cuatro a lugares de culto, cuatro más por escarnio a la religión y finalizando con ocho de laicismo beligerante.  Creo que podemos manifestar que todas son por “odio contra Dios”

Nuestra cultura, nuestra educación y nuestra religión, es capaz de manifestar lo que el islam niega, lo mismo que los que odian a Dios también niegan, que el verdaderamente Clemente y Misericordioso, está llegando, un año más, gracias a su eterno amor, que se llama Jesús y que siempre estará a nuestro lado.

Cuando estemos encendiendo el quinto cirio, blanco de color,  para ponerlo en el centro de nuestra corona de adviento, en la misma noche de Navidad, estaremos reafirmando la llegada de Dios, el verdaderamente Clemente y Misericordioso, vacío de odio, vacío de rencor, lleno de amor, lleno de comprensión, y como no, de paz. 

Espero que en esta noche de Navidad Dios esté con todos nosotros, que por su presencia evite que nosotros odiemos a nadie, y que todos juntos, demostremos a los que lo odian, que nuestra fe y amor hacia Él  es lo único que ellos pueden odiar, y estas son nuestras armas inmateriales,  Feliz Navidad, hermanos.