El Rocío

Ella es de Almonte. Almonte es de Ella

Faltan horas. Horas para que el timón de sus vidas procesione gloriosa por las calles de su pueblo.

Dos años se han vivido, se han esperado para volver a vivir este momento. Dos años de lucha constante con la alegría de tenerte cerca. Como dice la sevillana… «muy cerquita de mi casa está viviendo la Virgen». Y sólo restan unas horas para verte pasear, a hombros de tu pueblo, a forma de despedida porque vuelves a tu aldea.

Y se llenarán de gozo las casas con varias generaciones. Las calles, exquisitamente adornadas por tu gente, servirán de telón para besos y abrazos contenidos.

Y volverán los hombros de los hombres a sentir tu costero. Y el niño se volverá a acercar con su padre. Y la madre mirará orgullosa, desde la distancia, la escena. Y comprenderá el amor tan grande que la Virgen siente por su pueblo y todos sus hijos.

Y se escucharán vivas, salves y palmas a su alrededor. Y se verán lágrimas de alegría. También algunas de tristeza. Pero no estéis tristes, San Pedro, que en Almonte tiene mano, abrirá de par en par las puertas del cielo para que los rocieros bajen hasta su paso y la contemplen.

Almonte se hizo de flores de nuevo para ver a su Patrona por sus calles. ¡Disfrutad almonteños! La Virgen sale para bendeciros y ratificar que Ella es de Almonte como Almonte es de Ella.