Entrevista | Eloy Moreno: “A veces el silencio es el mejor de los sonidos”

Gente de paz ofrece a continuación una de las entrevistas más íntimas que puede dar el pregonero de nuestra Semana Santa. Puede serlo por la amistad y el cariño que sentimos mutuamente el uno al otro.

Quizás ha sido una de las más complicadas de realizar debido a no querer entrar en lo más profundo de su pregón, si no en lo más profundo del propio pregonero.

Para una servidora, hablar con Eloy es hablar con un hermano, pues nos une una de las cosas más fuertes que puede sentir un cristiano, el amor a nuestra Madre Bendita. Durante estos días muchas son las veces que hemos hablado. Solo un consejo, ¡disfruta!, todo pasa rápido. Y me atrevía a decírselo no por ser experta en atriles, él se lleva la palma. Se lo decía desde el cariño y la experiencia que me da peinar más canas que él.


-Vayamos al inicio de todo, ¿cuál es el primer recuerdo que guarda de la Semana Santa en tu infancia?

Pues, curiosamente, recuerdo en mi habitación, siendo pequeño, ver en un televisor Andalucía Directo con la retransmisión de las hermandades y mi madre arreglándome para ir a ver las procesiones. Quién me iba a decir años después que sería yo el que ocuparía el lugar del reportero. 

En la niñez, la Semana Santa se ve con otros ojos. En aquel tiempo, ¿qué imagen o procesión te impactó la primera vez que la viste?

Hay una anécdota muy graciosa, yo tendría dos años o así. Nosotros teníamos un amigo saetero y en la salida de la Hermandad del Huerto, un Domingo de Ramos, frente a la Virgen de la Candelaria, este amigo que te cuento “se arrancó” a cantar una saeta y al ver las velas del palio y al ver a mi amigo cantando yo me arranqué a cantar “Cumpleaños feliz”. Según me cuenta todo el mundo se quedó mirando, quizás fue mi primer pregón.

-¿Cómo recuerdas aquellas semanas santas? Alguna anécdota de aquellos tiempos.

Pues justo esa anécdota que te contaba anteriormente. También recuerdo el ver encerrar la Agonía cuando antiguamente se recogía en el aquel cerro, todo esto después de ver encerrar el Prendimiento. Recuerdo una Semana Santa muy nocturna, casi de madrugada prácticamente en todas las jornadas. 

“Cada sentimiento tiene su momento e igual de válido es un ‘ole’ que un silencio al paso de una cofradía”

Ahora lo vives desde la madurez, ¿qué emociones te invaden en Semana Santa?

Ahora lo vivo con la templanza y la madurez pero el cosquilleo en el estómago sigue siendo el mismo. Es cierto que con el trabajo, los quehaceres diarios puede parecer que nuestras tradiciones pasan a un segundo plano pero sólo es necesario oler a incienso y escuchar el sonido del racheo de los costaleros para saber que eso no muere y que el sentimiento sigue siendo el mismo, incluso mayor. 

-Ya eres padre. Ahora te toca a ti. ¿Cómo es la Semana Santa de Eloy Moreno?

Abril tiene 3 años y Alma tiene 18 meses. Todavía no he vivido una Semana Santa de forma intensa con ellas. Cuando hablo de intensa me refiero a la Semana Santa que yo he vivido siempre, la de salir temprano y recogerme tarde. Las pequeñas te permiten ver un número limitado de cofradías y mi trabajo me obliga a adaptarme a una serie de horarios, pero eso sí, no sabes cómo disfruto cuando estoy con ellas viendo el paso de una hermandad. Abril es un mar de dudas y una esponja lo pilla todo y todo lo pregunta y aquí está su padre para enseñarle, es precioso. 

«Cuando veo a la Palma de verdad que veo en ella una madre, un refugio, una confidente”

¿Cómo sientes la herencia de la Semana Santa transmitida por generaciones anteriores?

La siento porque la vivo, porque igual que mi madre me lo enseñó a mi yo se lo estoy enseñando a mis niñas 

¿Qué sensación te deja el silencio absoluto de la Madrugada cordobesa?

A veces el silencio es el mejor de los sonidos porque te deja captar melodías que de otra forma sería imposible. El sonido de la respiración profunda de un nazareno  que va rezando, el rozar de las bambalinas del palio de la Reina o las ordenes del capataz del Santísimo Cristo de la Buena Muerte… qué sonido más hermoso es el silencio. 

«Esas mañanas de Domingo de Ramos cubiertas de nubes y que se abren en un sol radiante al abrirse las puertas de San Lorenzo, es casi milagroso»

Cuando la multitud aclama a un paso, ¿cómo se refleja eso en tu interior?

Me encanta, me anima, me integra y es algo nuestro. Cada sentimiento tiene su momento e igual de válido es un “ole” que un silencio al paso de una cofradía. 

La vida sigue su curso, ¿qué queda de aquel niño y adolescente, que me consta luchó por darle su sitio a los jóvenes?

Queda la satisfacción de ver que esa “lucha” tuvo sus frutos. No la mía sino la de toda una generación que supo estar ahí y que todavía continúan. La semilla bien plantada ha germinado estupendamente. 

¿Se ha ido transformado su fe dando paso a una fe más madura y comprometida?

Es una fe más calmada, más reflexiva, sobretodo porque es lo que me pide el cuerpo, el impulso de la juventud da paso a otra forma de vida, aunque igualmente hermosa. 

Sabemos lo llorones que somos. ¿Has llorado alguna vez bajo las trabajadoras o el cubrerrostros?

Muchísimas. San Pablo, por ejemplo, con el encuentro de la Palma y de la Hermandad del Rocío es un sitio clave de lágrima. La Paz también me ha dado grandes momentos lacrimógenos. Es sentimiento que florece y sale, es inevitable y es bonito. 

“Solo es necesario oler a incienso y escuchar el sonido del racheo de los costaleros para saber que eso no muere”

¿Cuál es la relación entre tu emoción personal y la tradición que rodea la Semana Santa?

Pues es una parte fundamental que alimenta mi emoción personal. De hecho, creo que la tradición hay que alimentarla y participar de ella siempre que te haga sentir, cuando el sentimiento no va casado con tu forma de actuar algo está funcionando mal. 

¿Qué sensación o sensaciones te ha generado tu elección de pregonero de la Semana Santa de Córdoba?

No sorpresa del todo. Todos los que alguna vez hemos pregonado, hemos realizado alguna exaltación o meditación sabemos que podemos estar en el listado de alguna forma. Sí que es cierto que no esperaba que fuese tan pronto, viendo el recorrido de la elección de los últimos pregoneros ¿Será positivo? El domingo se verá.  

Tuviste una conversación importante el pasado puente del Día de Andalucía. ¿Cómo saliste de esa conversación? ¿En qué te ayudó?

Pues la conversación la tuve con Abril en un brazo y Alma en el otro. De allí siempre salgo lleno y reconfortado. Siempre ayuda, siempre acompaña, siempre hay que estarle agradecido por lo que tengo y por lo que me da. 

“Todavía no he vivido una Semana Santa de forma intensa con ellas”

Dar un pregón es abrirse en canal. Es dejar sacar lo más íntimo y compartirlo. ¿Hay alguna parte de tu pregón que te resulte especialmente difícil de pronunciar por su carga emocional?

Cuando hablo de mis niñas, del Domingo de Ramos, de mi gente. 

-Todos tenemos nuestras hermandades, pero hay hermandades que son también nuestra debilidad, ¿cuáles son las del pregonero de este año?

Me encanta Ánimas. No puede dejar de enamorarme de la Virgen de las Angustias. Como cordobés pierdo el sentido con los Dolores y el Rescatado.  Penas de Santiago en su barrio, El Prendimiento en todo su conjunto… 

¿Qué imágenes te hacen sentir una emoción casi indescriptible?

Es que cuando veo a la Palma de verdad que veo en ella una madre, un refugio, una confidente. Me mira y sabe perfectamente lo que siento… Me pasa lo mismo con la Virgen del Rocío. 

¿Cuál es la procesión que más le hace vibrar cada año?

La Entrada Triunfal 

“Intento no pensar mucho en el futuro porque la situación… no es la mejor, así que mejor disfrutar el presente”

¿Cómo le gustaría que sus palabras como pregonero perduraran en el recuerdo de los cofrades?

Como el Pregón de uno de los nuestros. Me encantaría que los cofrades lo hiciesen  suyo y saliesen plenamente identificados con cada una de mis palabras. 

¿Qué significa para ti ser parte de una tradición que tiene siglos de historia?

Un orgullo, una alegría y una enorme responsabilidad 

¿Qué emoción te deja pensar en cómo vivirá la Semana Santa la siguiente generación?

Intento no pensar mucho en el futuro porque la situación -no me refiero a la Semana Santa- no es la mejor, así que mejor disfrutar el presente y aprovecharlo. 

-¿Cuál ha sido tu momento más inolvidable como espectador o participante de la Semana Santa?

Esas mañanas de Domingo de Ramos cubiertas de nubes y que se abren en un sol radiante al abrirse las puertas de San Lorenzo, es casi milagroso. 

«Dios da la capacidad al ser humano para hacer cosas realmente hermosas”

-¿Hay algún recuerdo que te haga emocionarse incluso hoy al contarlo?

Ver pasear a mi niña de esclavina, feliz entre los nazarenos, orgullosa y saludando a la gente. No puede haber recuerdo más feliz. 

¿Qué papel juegan la nostalgia y la memoria en su manera de vivir la Semana Santa?

Cada Semana Santa es una fábrica interna de nuevas memoras que almacenamos en nuestra mente y que, en mi opinión, embellecemos más de lo que realmente vivimos, pero eso nos alimenta durante todo el año. 

¿Cuál es la experiencia que más te ha emocionado al narrar la historia de la Semana Santa en sus artículos o reportajes?

La retransmisión del Vía Crucis Magno de Córdoba del año 2013 para Radio Córdoba Cadena SER. En primer lugar por lo que significó   para la ciudad y, por otro lado, lo que supuso para mi. 

“Cada Semana Santa es una fábrica interna de nuevas memorias que almacenamos en nuestra mente”

¿Qué reflexión íntima te deja cada año la Semana Santa, más allá de la devoción pública?

Que Dios da la capacidad al ser humano para hacer cosas realmente hermosas. 

-Si tuvieras que definir en una sola palabra lo que siente al vivir la Semana Santa de Córdoba, ¿cuál sería y por qué?

Identidad y pertenencia. Porque es es importante sentir que lo que se vive forma parte de tu forma de ser, de tu forma de vivir y de algo a lo que perteneces.