En busca del esplendor perdido

Nueve alto relieves, trece pinturas sobre tabla donde se representan escenas de la vida del Bautista y dos esculturas de ángeles de bulto redondo conforman uno de los retablos más conocidos de la capital. Procedente del Convento de Santa María del Socorro, fue trasladado en 1972 a la Iglesia de la Anunciación, donde ahora se encuentra oculto mientras que se recupera una obra excepcional de Martínez Montañés, quien se encargó de la traza, la mazonería y los relieves, y Juan de Uceda, que hizo lo propio con la pintura sobre tabla, así como la policromía.

Redactado el proyecto de conservación por el IAPH, la empresa contratista es Ágora restauraciones de arte, que cuenta con un presupuesto cercano a los cien mil euros. La duración, prevista para ser llevada a cabo en un tiempo de diez meses, cuenta con una comisión de seguimiento donde se encuentran Luis Méndez Rodríguez, director general de Cultura y Patrimonio de la US; Luis Martínez Montiel, director del secretariado de Patrimonio también de la universidad; José María Sánchez, decano de la Facultad de Bellas Artes; Araceli Montero, del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

En el referido proyecto se aborda el estado de conservación en el que se encuentra actualmente el retablo. ¿Cuáles son principalmente sus deficiencias? Respecto al soporte de madera, esta se encuentra en buen estado siendo más preocupante el interior de los entablamientos, donde existe un ataque biológico generalizado. Por el contrario, este ataque se reviste de carácter leve en cuanto a las tablas, encontrándose ausente en los relieves, debido a la dureza del castaño. Se observan pequeñas faltas por golpes y roturas, y los ensamblajes se encuentran separados en varias zonas donde la dilatación ha hecho acto de presencia. En cuanto a las imágenes, San Juan Bautista presenta pérdida de algunos dedos de diversas escenas.

En lo que respecta al dorado, policromía y capa pictórica, los restauradores tendrán que hacer frente a la erosión generalizada de los dorados, fundamentalmente presente en las zonas próximas y en los planos del retablo. Son considerables además la multitud de pequeñas faltas debido al movimiento de la madera así como a las tensiones producidas en el aparejo, como puede observarse en los fondos de algunos de los relieves. La iluminación con velas también ha dejado su rastro a través de gotas de cera en la predela y diversos puntos donde estaba instalada.

Los valores estéticos del retablo prácticamente desaparecidos, a causa de la oxidación de las capas y el oscurecimiento de los barnices han provocado la alteración del color original, restando riqueza a gran parte de los motivos decorativos, por lo que tratarán de devolver las tonalidades primitivas. El estado superficial, por su parte, está compuesto por una espesa capa de polvo, así como de hollín provocado por el humo de las velas y las gotas de cera que, lógicamente, se encuentran en la parte inferior del retablo.

¿Qué han provocado intervenciones anteriores sobre esta obra? Principalmente divididas en dos partes, la que se ha centrado en la reparación física de los elementos materiales y las que han abordado reparaciones en áreas concretas. Así pues, se han encontrado numerosos clavos tras el traslado del retablo desde el cenobio hasta el templo y otra intervención, de mayor antigüedad, orientada a reintegrar las alas de los ángeles. En cuanto a la policromía, sobresalen aquellas dirigidas a ocultar pequeñas faltas, que se subsanaron con repintes, y que se localizan en los bordes del retablo y en las vestiduras de las imágenes.

Paso a paso

Tras la documentación fotográfica y de vídeo de los procesos realizados, el paso próximo se basó en la limpieza superficial, generalmente la eliminación del polvo acumulado, procediendo a continuación a una cartografía del estado de conservación, así como de los tratamientos. Tras estos pasos, el análisis de los materiales dará paso a una fijación y asentamiento del dorado, policromía y capa pictórica, mientras que la siguiente fase se ocupará de la consolidación y desinsectación preventiva de la madera, dejando para después la eliminación de las gotas de cera.

Una vez avanzada en la restauración del retablo, llegaría el turno de la limpieza de los barnices oxidados, repintes e intervenciones anteriores en mal estado y la reintegración volumétrica, así como la de color, todo ello finalizando con una capa de protección. Finalmente, el escaneo en 3D de los relieves y las esculturas, y la memoria final de los trabajos con su estudio histórico-artístico correspondiente pondrán el punto y final a la culminación de un arduo trabajo que devolverá la luz a una de las grandes obras del barroco sevillano.