La plaza de Capuchinos se convirtió este sábado en escenario de una de las citas musicales más representativas del calendario cofrade cordobés, con motivo del tradicional concierto organizado por la Hermandad de la Paz y Esperanza, una convocatoria que, año tras año, reúne a numerosos fieles y aficionados a la música procesional en torno a la devoción y al patrimonio sonoro de la corporación.
En este enclave de hondo significado para la vida religiosa de la ciudad, la música volvió a erigirse en lenguaje de fe y expresión colectiva, reforzando el ambiente espiritual que precede a la inminente celebración de la Semana Santa. El concierto, celebrado en un ambiente de notable expectación, sirvió además como marco para la presentación de una nueva composición destinada a enriquecer el repertorio musical vinculado a la hermandad.
El estreno de la marcha “Humilde”
Uno de los momentos más significativos de la velada llegó con el estreno de la marcha procesional “Humilde”, una nueva obra creada por Antonio Marín e Ignacio Fortis, cuya interpretación corrió a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud de Córdoba, formación que acompaña cada Miércoles Santo al paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia en su estación de penitencia hacia la Santa Iglesia Catedral.
La incorporación de esta composición supone una nueva aportación al patrimonio musical de la corporación capuchina, ampliando el conjunto de piezas que conforman el universo sonoro que envuelve la presencia del Señor de la Humildad y Paciencia durante su discurrir penitencial por las calles de Córdoba.
Una obra concebida como expresión de identidad y devoción
Lejos de tratarse únicamente de una nueva pieza procesional, “Humilde” nace como una declaración artística profundamente vinculada a la identidad espiritual de la hermandad. Sus autores han concebido la marcha como un reflejo musical de la vivencia interior que cada Miércoles Santo acompaña al Señor de la mirada serena, una experiencia devocional que se traduce en cada compás y en cada frase melódica.
Según se ha destacado en la presentación de la obra, la composición busca expresar con intensidad el sentimiento que brota tras el Señor de la Humildad y Paciencia, convirtiendo la música en un vehículo capaz de transmitir la oración colectiva que los hermanos elevan durante la estación penitencial.
Cada elemento de la partitura está marcado por la fuerza expresiva y el profundo arraigo devocional que caracterizan a la hermandad, configurando una pieza concebida para ser interpretada en el mismo espacio simbólico donde la devoción se manifiesta con mayor intensidad: la plaza de Capuchinos y el itinerario penitencial que conduce hasta la Catedral.
Un vínculo consolidado entre el Señor y su formación musical
El estreno de la marcha ha servido también para subrayar la estrecha relación que une a la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia con la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud de Córdoba, una vinculación artística y devocional que se ha ido consolidando a lo largo de casi una década.
Ese binomio forjado entre el Señor y su formación musical se ve ahora reforzado con esta nueva composición, cuya fuerza sonora pretende reflejar precisamente el lazo, el arraigo y la devoción compartida que ambas realidades mantienen desde hace años.
De este modo, la marcha “Humilde” se presenta como una ofrenda musical dirigida al propio titular cristífero, interpretada simbólicamente ante su mirada y en el corazón mismo de la plaza de Capuchinos, para ser compartida con toda la Córdoba cofrade que cada Miércoles Santo acompaña el caminar penitencial del Señor de la Humildad y Paciencia.





