Enfoque | Así ha sido la intrahistoria de la Semana Santa de Enrique Garrido (Parte II)

“Estamos ahora mismo siete capataces, no un capataz y seis segundos, como mucha gente entiende”

“La cuadrilla de Las Lágrimas es una joyita, ahí llevamos muchos años, sigue habiendo costaleros veteranos de cuando llegamos en 2013, conocen el trabajo perfectamente bien, y la gente que se ha ido sumando ya lleva muchísimos años. Ahí también llevamos nosotros a nuestra guardia pretoriana, por llamarla de alguna manera, y esa gente defiende el trabajo y lleva el palio que es una gozada. Y esa vuelta por Lineros, Lucano, Don Rodrigo, es espectacular”.

En esos términos prosigue la valoración del capataz cordobés, Enrique Garrido, sobre los pasos que ha mandado esta pasada Semana Santa.

Misericordia

Además del palio de la titular mariana de la Hermandad de la Misericordia, Garrido también manda la cuadrilla del Cristo y apunta que “teníamos claro cuando cogimos el Señor, que ahí había costaleros que eran muy fieles a su Señor, que habían estado con distintos capataces y que nosotros no íbamos a hacer, como se hace en algunas ocasiones, limpias”. 

De ese modo, para el capataz “era un reto trabajar con esos costaleros, intentar que ellos adaptaran su sistema de trabajo y nosotros a ellos”. A lo que agrega que, este año no pudieron ir del todo “por derecho, porque también empezó medio a chispear y la cofradía tuvo que aligerar”. 

“Tuvimos que exigirles manos largas para llegar a carrera oficial a tiempo»

Asimismo, Garrido revela que “una de las cosas de las que nos sentimos muy orgullosos, seguramente para la mayoría de los cofrades pasará desapercibido, pero para los que conozcan el oficio seguro que no,  es que el paso, con los arbóreos tan enormes que lleva y el punto de gravedad tan alto del Señor, prácticamente no iban hundiendo los costeros. Y eso han sido ensayos y ensayos, enseñándole a los fijadores por qué se llama fijar, cuál es su trabajo, cómo tienen que ayudar a los hombres que van en el costero. Muy bien”, valora.

“Tuvimos que exigirles manos largas para llegar a carrera oficial a tiempo. Y a la vuelta, a pesar de la lluvia, que nunca fue ningún chapetón, pero sí fue ya una lluvia relativamente importante, los pasos anduvieron también”. Como demuestran las escasas chicotás que hizo el palio para regresar a San Pedro, apenas tres o cuatro.

Conversión

“Lo de Conversión es como si hubiese sido una extraordinaria”, argumenta Garrido, que destaca que “el ambiente fue espectacular”. Y desvela que a “Rafael Dorado, el hermano mayor, lo ingresaron en la madrugada del Miércoles al Jueves Santo. Y eso, digamos que metió una cantidad de ánimo a la cuadrilla, porque había que hacer las cosas por Rafael”.

A s vez, el capataz remarca que “la cuadrilla es potentísima”, teniendo en cuenta a “una cofradía tan dura como esta, en Viernes Santo. Nosotros íbamos maravillados. Y la carrera oficial de Conversión ha sido memorable”. 

Finalmente, Garrido repasa que “a la vuelta empezó a llover de forma importante y la cuadrilla ya respondió y en unas pocas chicotas llegó a la iglesia del Rosario. Así que, vamos, el estado de salud de las cuadrillas es fantástico. Y el trabajo que se ha hecho en la calle para nosotros muy satisfactorio”.

«Nosotros íbamos maravillados. Y la carrera oficial de Conversión ha sido memorable”

El equipo

Sobre la forma de trabajar del equipo de capataces de Garrido, este ofrece claves bastante interesantes: “nuestra forma de trabajar se basa en que cuando empezamos a coger más cofradías, el trabajo se desbordó un poco y hubo que mecanizarlo mucho, y la forma de mecanizarlo es coger y poner un capataz responsable de cada cofradía”.

Al hilo de ello explica que “estamos ahora mismo siete capataces, no un capataz y seis segundos, como mucha gente entiende, siete capataces. Y digamos que yo soy el general y estoy encargado un poco de todo, pero después hay un capataz responsable de cada cofradía”. 

«Cuando empezamos a coger más cofradías, el trabajo se desbordó un poco y hubo que mecanizarlo mucho»

Los responsables de los pasos

En el caso de la Virgen de la O, se trata de José Heras Montero. Es el encargado de “tratar con la junta de gobierno, con los costaleros. Y a mí la expresión listero no me gusta, porque es que él es mucho más que eso, él es la cara visible para la cuadrilla de La O”. 

Eso mismo en Concepción es Antonio Leiva Moreno. “Es un hombre muy diplomático y muy político en el mejor sentido de la palabra. Está haciendo una gestión con la cuadrilla de Concepción, con muchos costaleros que han tenido que habituarse a nuestra forma y nuestro modo, fantástica”. 

El Martes Santo es Miguel Fabio. Garrido recuerda que empezó como costalero de Conversión y después ingresó en el Cuerpo de capataces. “Va de negro en todos los pasos de las Glorias que llevamos. Es el más jovencito de los capataces, junto con José Heras. Y es el responsable de la cuadrilla del Santo Cristo de la Universidad”.

“Tiene una capacidad técnica tremenda. Fue responsable en su momento de la Reina de los Mártires»

En el caso de Misericordia, Antonio Jiménez Vidal, más conocido como Jimmi, es el encargado de la cuadrilla de Misericordia. “Tiene una capacidad técnica tremenda. Fue responsable en su momento de la Reina de los Mártires. Va de negro en casi todas las cofradías que llevamos. Va de negro en Concepción, en La O, en Conversión. Y, por ejemplo, pues en esa cofradía que llevamos los dos pasos, ahí tiene que quedarse durante mucho rato el paso del Señor. En la cara es visible y es un capataz formidable. Jimmy, digamos que un poco podría ser capataz de los pasos de Cristo”. 

Y en los pasos de palio, el responsable es Víctor Manuel Villén Jurado, alias El Cali. “Es responsable de la Virgen de las Lágrimas en su Desamparo. Muy técnico, conoce los pasos de palio como nadie. Los manda, te diré, que mejor que yo incluso. Tiene una técnica y un dominio y hace mucho bien. El Domingo de Ramos lleva mucho rato el palio de Concepción, igualmente el de La O”. 

Y finalmente, de Conversión quien se encarga es Pedro Jesús Domínguez González. Tenemos un grupo de auxiliares bastante amplio, que nos acompañan en casi todas las cofradías. Juan Luis y David Eiras, padre e hijo, Jaime Camacho, Joaquín Villén, Carlos Alarcón, Rafael Merino y Javier López. Esos hombres son contraguías de casi todas las cofradías que llevamos y se van alternando, en algunas cofradías van de negro y en otras cofradías van de costaleros, van debajo de los pasos”.

«Quien vaya a ver un paso nuestro sabe ya las caras que va a haber y las conoce desde hace mucho tiempo»

Muy reconocibles

“Más allá de esto, yo creo que hay algo que a nosotros nos hace reconocibles y que a mí personalmente me llena de orgullo, es que ha sido un cuerpo de capataces que prácticamente no se ha cambiado en nada desde que comenzamos. Quien vaya a ver un paso nuestro sabe ya las caras que va a haber y las conoce desde hace mucho tiempo. Porque arrancamos con Javier López, Pedro Domínguez y yo. Y después se fueron incorporando Jaime Camacho, Antonio Leiva, algo más tarde Antonio Jiménez Vidal, Víctor Villén, y digamos que ha ido incrementando y incrementando, pero gracias a Dios y que nos dure mucho tiempo, todos tenemos muy buena sintonía y siempre nos hemos ido respetando mucho los unos a los otros”finaliza Garrido.