Yo no suelo escribir públicamente artículos de opinión, pero hoy me he enterado de una noticia que merecía la pena escribir y dejar claro y públicamente cuatro verdades.
Hoy nos ha dejado un Cofrade Ejemplar que dió su vida por las Cofradias. Un Cofrade Ejemplar con mayúsculas. Un Cofrade Ejemplar que entregó su vida por su Cristo de Gracia. Recuerdo una vez que dijo en la Feria que «las tres cosas más importantes de su vida eran su familia, su Cristo de Gracia y el Córdoba CF».
Un Cofrade Ejemplar del que aprendímos muchos niños que nos criamos como cofrades a su lado. Yo desde niño me enseñó a ser cofrade viéndolo trabajar junto a mi padre, a Juan Villalba, a Manolo Rodríguez, a mi tío Antonio Esplá, a Rafael Aguilar, en aquellas salas de Isaac Peral.
Como he dicho antes, Enrique era un verdadero Cofrade Ejemplar. Enrique era de esos cofrades que iban a Misa los domingos, cofrades que solucionaban sus inconvenientes leyendo la Biblia, cofrades que amaban a sus Titulares siendo los últimos de la fila. Cofrades que daban el consejo perfecto a los jóvenes, cofrades que llevaban en su cara una sonrisa para todo el que llegaba por primera vez. Yo he conocido y conozco a muchos cofrades así, reconocidos en su ámbito profesional y laboral, cofrades creíbles, algo que solo se gana con una vida ejemplar, cofrades que siempre han pensado en no dañar al hermano. Tan fácil y tan difícil como esto. Todos tenemos personas de referencia que serían merecedoras del título de Cofrade Ejemplar. Y Enrique se ha ido sin tenerlo.
Y solo el hecho de que los hijos de los cofrades de aquella generación intentemos parecernos a ellos ya los sitúa como verdaderos ejemplos. En cada Cofradía hay como mínimo uno. En cada Cofradía y en cada momento hay un cofrade ejemplar, un cofrade al que todos respetan y admiran por sus valores y su vida de fe, porque siempre hizo el bien, por su entrega, su constancia y su saber. Y ese era Enrique.
Seguro que los más mayores al leer esto sabéis de lo que hablo y habéis pensado en esas personas: Rafael Serrano, Pepe Campos, Pepe Vivas, Lorenzo de Juan, Pepín Aguilera, Andrés Valverde, Juan Rodríguez. Y podría seguir, aunque muchos ya no conozcáis a estos cofrades.
Pero ellos son historia viva de nuestras Cofradías y de nuestra Semana Santa junto a Enrique, junto a mi padre, a Juan Villalba, Manolo Rodríguez, Rafael Zafra o Manolo Laguna.
Y si los conoces o los has conocido, siéntete orgulloso de recordar que tienes una referencia muy cercana a quien imitar y, si aún viven, díselo. Se sentirán orgullosos.
Solo me queda dar gracias al Señor por haber conocido a Enrique León y haber aprendido de él. Gracias de verdad.
Un fuerte abrazo a Mercedes, a Quique y a Rafa. Sentíos orgullosos del marido y padre que habéis tenido.
D.E.P. Enrique León.





