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Entrevista | Ángel Manuel Pérez: «Narrar la Semana Santa de Sevilla en la calle es otra dimensión»

Gente de Paz tiene el placer de entrevista a uno de los grandes periodistas que locutó la Semana Santa de Sevilla a través la radio en los años 80.

Ángel Manuel Pérez tiene ahora un magnífico proyecto en el que enseña a leer la liturgia de la palabra tanto a miembros de la vida consagrada como a feligreses para mejorar la comunicación en la Iglesia.

– ¿Cuándo nace su pasión por el Periodismo?

Muy jovencillo. Fue de leer. Mi padre me aficionó al hábito de la lectura, y recuerdo aquellas páginas de opinión de un periódico local hace mucho tiempo, cuando la firmaban escritores como Azorín, de quién dice Baroja que es uno de los mejores escritores de la historia de España.

Entonces por eso surgió mi interés por esta profesión, de leer y recortar en casa artículos, coleccionables, etcétera.

Y luego por otros factores como el teatro o los documentales, que me gustan mucho también. Por eso soy igualmente locutor publicitario, que es a lo que me dedico ahora.

Es decir, en mi profesión de Periodista y en la actual de locutor ha jugado un poco todo.

«Mi pasión por el periodismo nació de leer artículos de opinión. Mi padre me aficionó al hábito de la lectura»

– Ahora vive y trabaja fundamentalmente en Madrid, pero durante la etapa profesional en su ciudad natal, Sevilla, estuvo vinculado a las retransmisiones de Semana Santa. ¿Cómo recuerda aquella etapa?

Con muchas vivencias. Los de mi generación éramos un grupito de poca gente retransmitiendo cofradías en la radio, ya que aún no estaban las televisiones locales ni nada.

Eso era otra dimensión. A mí me gusta más hacer radio en la calle que en estudio. Es apasionante. Ponerte en una esquina con un micrófono, que pase cualquier cofradía y empezar a contar lo que veías.

«A mí me gusta más hacer radio en la calle que en estudio. Es apasionante»

– ¿Recuerdas alguna anécdota?

Cuento una. Mi hija María Elena tiene ahora 32 años. Recuerdo cuando su madre estaba en estado. Era Semana Santa. Y yo estaba retransmitiendo la salida de la Macarena, porque yo he narrado esa salida durante 12 años.

El caso es que la madre me contaba que cuando salió la Virgen, empezó la niña a moverse y a dar pataditas en la barriga.

Después, con 1 añito, mi hija ya decía «Macaena, Macaena». Y hoy en día, María Elena sale cada madrugada con la Esperanza, y para ella es su gran devoción.

«(…) la madre me contaba que cuando salió la Virgen, empezó la niña a moverse y a dar pataditas en la barriga»

– ¿En qué momento decide irse a vivir a Madrid y continuar su trayectoria profesional allí?

Hace muchos años. Yo comprendí que ya había terminado una etapa en Sevilla. Y a mí siempre me había gustado mucho el tema publicitario, las locuciones, grabar … Y en ése momento era Madrid donde más posibilidades tenía.

Hoy en día con el tema digital da igual. El caso es que por eso me marché. Entendí que había acabado una etapa, y me fui a buscar nuevos horizontes.

«Entendí que había acabado una etapa, y me fui a buscar nuevos horizontes»

Ángel Manuel Pérez se fotografía con uno de los grupos de su curso de lectura.

– Actualmente, además de las locuciones, realiza unos cursos sobre lectura en la Santa Misa tanto para religiosos como para feligreses. ¿Cómo y por qué se embarca en este proyecto?

Nace al ir a misa. Hace 5 o 6 años. Yo iba a escucharla y no me enteraba de nada. Había alguna persona que lo hacía razonablemente bien, pero a la mayoría no se le oía, no se le entendía, etcétera.

Yo soy profesor de locución también, entonces pensé en aportar mi granito de arena.

Y así lo hice. Empecé a moverme, a hablar con parroquias … Hasta ahora que he comenzado a expandirme. Ése fue el motivo.

«Yo soy profesor de locución también, entonces pensé en aportar mi granito de arena en la Iglesia»

– ¿En qué lugares ha realizado este curso de lectura?

En Madrid lo he impartido mucho, ya que tiene tres diócesis: Madrid, Getafe y Alcalá de Henares. Y entre todas puede haber 700 u 800 parroquias.

Después en Toledo, Cuenta, Sevilla … Y ya con eso no doy a basto. Hablo fundamen-talmente con Parroquias y seminarios, siendo éste último un campo en el que tengo mucho interés porque los seminaristas preparados hacen falta en la iglesia.

Y yo voy encantado a cualquier sitio, ya sea grande o chico.

– ¿Y en qué se basan estos cursos?

Pues como es un curso para cualquier persona, yo lo enfoco de un modo muy práctico.

Entonces lo primero que hago es destensarlos. La gente sale al ambón con mucho miedo. Tienen mucho miedo escénico y no les sale la voz del cuerpo. Entonces yo los relajo primero.

Luego ya doy una serie de consejos prácticos sobre cómo comportarse en la iglesia, lo que tienen que hacer y fundamentalmente el empleo de la voz. Y lo cierto es que funciona.

Y después hacemos un ensayo en la iglesia, ante el Santísimo, para que ellos puedan leer en su hábitat natural.

Esta forma tan sencilla de enseñar está funcionando y dando resultados.

«(…) doy una serie de consejos prácticos sobre cómo comportarse en la iglesia, lo que tienen que hacer y fundamentalmente el empleo de la voz»

– ¿Piensa que la comunicación es el talón de Aquiles de la Iglesia?

Sí. Así de claro. La Iglesia es una institución muy grande, compleja y con gente de todo tipo.

Y yo siempre digo a la personas asistentes a los cursos que ayuden a sus párrocos porque hacen una labor inconmensurable.

A las hermandades igual, les pido que ayuden a sus directores espirituales como hermanos.

Y en esa pequeña escala yo soy uno más, y lo que intento aportar es lograr que a la gente cuando lea en misa se la oiga y se la entienda.

Entonces no se trata de ser crítico con la Iglesia porque Iglesia somos todos, pero respondo sí con matices a la pregunta.

«Sí, la comunicación es el talón de Aquiles de la Iglesia»

– ¿Qué aceptación y que reacciones ha visto respecto a su curso?

Agradecimiento. Y yo, aunque lo agradezco y me siento halagado, me produce mucha vergüenza.

Entonces a quien me da las gracias, yo le respondo: Gracias a ti. Y doy las gracias porque es el trabajo que más me gusta, superando incluso al Periodismo o la locución. Lo que más me llena es enseñar a leer en misa. Y la gente es muy agradecida.

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