Advertisements
Sevilla, ⭐ Portada, 💜 De Cerca

Antonio Bejarano: «Lo peor que puedes encontrarte en una hermandad es la frase ‘eso se ha hecho aquí de toda la vida'»

Vestidor de imágenes, Director de Estilo Sevilla en Sevilla Fútbol Club Radio, escritor, locutor y un magnífico comentarista de retransmisiones de Semana Santa. Antonio Bejarano Ruíz es una de las voces más simbólicas de la radio y televisión locales de la última década, pero también unos de los maestros más destacados del arte de ataviar a la Virgen María en la actualidad

– ¿Cuándo empieza su labor de vestidor?

Lo he contado muchas veces, pero no por eso dejo de disfrutar contándolo. Fue en la Pastora de Capuchinos un 5 de enero. Las Hermanas de la Cruz, que eran sus camareras y vestidoras, tenían que irse prontito al Convento para arreglar a las niñas internas para ver la Cabalgata. Una de ellas se volvió y me propuso ponerle la mantilla a la Virgen, y así lo hice. A partir de ahí fue algo esporádico, cuando ellas podían y yo me acercaba los días que se cambiaba a la Virgen. Y la primera Virgen que vestí de forma oficial y sigo vistiendo fue la Esperanza de la Hermandad de la Vera+Cruz de Bollullos del Condado. Creo que pronto haré ya los 30 años sin dejar de estar con ellos. Una familia maravillosa.  

«(…) la primera Virgen que vestí de forma oficial y sigo vistiendo fue la Esperanza de la Hermandad de la Vera+Cruz de Bollullos del Condado (…)»

– ¿Qué sintió en ese momento?

Sinceramente no sentí nada porque no era consciente de lo que estaba haciendo. Fue algo circunstancial. Lo hice y se acabó. Y ya después cuando llegó la de Bollullos del Condado, también pensé que era algo esporádico. Su vestidor era Manolo Tobajas, no podía ir porque estaba en una reunión y me dijo si yo podía ir a hacerle el favor. Y a partir de ahí empezó todo. Nunca he buscado nada. Han ido llegando imágenes a mi vida, y yo a la vida de ellos. Entonces lo primero que sentí fue que había que sacar eso para adelante, y le puse la mantilla a la Pastora. Se acabó. Sentía responsabilidad y un poco de nervios por lo que significaba, pero como no había pretensión de nada más, no supuso una gran preocupación. 


– ¿Pensó alguna vez que vestiría tantas imágenes?

Evidentemente no. Empezó por salvar la situación. No era mi intención vestir ni nada. Las circunstancias de la vida me han llevado a este terreno. De hecho, hubo unos años en los que por muchas hermandades que me llamasen no cogía ninguna, porque no sé si estaba saturado. Llegó un momento en el que pensé que si vistiendo más o menos iba a seguir habiendo críticas, pues haría lo que me diera la gana. Así que mientras la agenda encaje, yo pueda y me vea capacitado, vestiré las que pueda y en donde me llamen, me apetezca y pueda estar en el compromiso que supone. Eso sí, compromiso absoluto. 

«Llegó un momento en el que pensé que si vistiendo más o menos iba a seguir habiendo críticas, pues haría lo que me diera la gana»

¿El vestidor nace o se hace?

Yo no lo sé. No nací vestidor. De hecho creo que las personas no nacemos nada, y todo a la vez. Bueno, lo que sí tengo claro es que el hecho de los años de experiencia y tener cada vez más imágenes me da mayor responsabilidad y saber que sigo aprendiendo cada día y en cada cambio. En el momento en el que piense que todo está aprendido, sería muy aburrido y lo dejaría. Cada día hay que aprender, cada día es un reto nuevo, imágenes nuevas y personas que ocupan distintos puestos en la junta de gobierno; y hay que adaptarse tanto a las imágenes como a los gustos de determinados priostes y camareras. Lo peor que puedes encontrarte en una hermandad es la frase «eso se ha hecho aquí de toda la vida», cuando eso de toda la vida no es cierto; o también «eso me gusta a mí», porque las cosas no tienen que gustar a uno o a otro (para eso está tu casa y tus pertenencias), pues en una hermandad que es de todos debemos coger un legado, vivirlo y dejarlo para que otros lo hereden.

» (…) cada día es un reto nuevo, imágenes nuevas y personas que ocupan distintos puestos en la junta de gobierno»


– ¿Cuáles han sido tus referentes en el siglo XX? 

Referentes todos. Todos dejaron un legado: Antonio Adriano; Pepe Garduño, con el que tuve una bonita amistad; Antonio Garduño; Paco Morillo, a quien también conocí; Fernando Morillo; Antonio Fernand, con quien tuve amistad y lo traté, incluso iba muchísimas veces a su casa y lo ayudé en alguna ocasión; y por supuesto con mi adorado y queridísimo Pepe Asián en los Servitas. Entonces a nivel personal y artístico fueron grandes cofrades que siguen estando vigentes, aunque ya no estén físicamente entre nosotros. Todos dejaron un legado bastante importante, y unas bases muy asentadas de los estilos que hoy en día se repiten una y otra vez. 

– El atavío de las imágenes se ha estancado en el estilo de la realeza de los siglos XVII y XVIII. ¿Piensa que deberían evolucionar?

Yo pienso que para nada. No creo que estén estancados ni en el XVII ni en el XVIII. De hecho, ya escasas imágenes se visten como los Austrias o los Hasburgo. Son tiempos que pasaron. Lo que sí veo quizás hoy en día es que se repiten los patrones clásicos que dejaron los grandes vestidores del pasado siglo XX, con una tendencia a recuperar imágenes antiguas, a hacer recreaciones, lo que mi compañero Jesús Romanov llama un Revival, y que me parece muy atractivo; eso sí, depende la imagen, los enseres que tenga, su antigüedad o las facciones. Entonces no creo que esté estancado; al revés, quizás esté estancado en el siglo XX, pero en el XVII Y XVIII para nada.

«Lo que sí veo quizás hoy en día es que se repiten los patrones clásicos que dejaron los grandes vestidores del pasado siglo XX, con una tendencia a recuperar imágenes antiguas (…)»

– Algunas imágenes marianas están volviendo a utilizar joyas en sus cultos tras una época en desuso. ¿Cree que volveremos a ver los pecherines enjoyados de mediados del siglo pasado?

Yo creo que sí volverá. De hecho está volviendo. Aunque hay imágenes que jamás lo han dejado, como la Virgen de los Reyes, la Virgen de Araceli de Lucena, la Virgen de la Caridad de Sanlúcar de Barrameda, la Virgen de la Sierra de Cabra, o la Virgen de Gracia de Carmona. Han tenido un esquema en la forma de vestirse enjoyadas, y así ha sido. Es verdad que ha habido épocas de poca ostentación a lo mejor por momentos de crisis. Un ejemplo fue el péndulo en el lado opuesto de los años 80, que iban muy exuberantes de todo: tocado, flores, etcétera. Por otro lado, había períodos con polleros más chicos o menos joyas. En cierta medida también hay algo de complejo con la tan manida frase de que «la Virgen era pobre». ¡Cómo va a ser la Virgen pobre si era la madre del Señor! Es imposible. Solo hay que tirar también de los escritos: mujer vestida de Sol, con la luna a los pies, coronada de estrellas, etcétera. A mí a veces se me ha acusado de colocar pocas joyas, pero el vestidor no lo elige todo. Lo normal sería un equipo entre priostes y vestidor en el que todos pudieran opinar y se llegase a un acuerdo por el bien de la imagen.

«En cierta medida también hay algo de complejo con la tan manida frase de que «la Virgen era pobre»

– Ha sido nombrado recientemente vestidor de la Virgen de la Hiniesta, ¿qué ha supuesto para usted está decisión? ¿Volveremos a ver los característicos bullones creados por Fernand?

Vestir a la Hiniesta es para mí quizás vestir a mi infancia, porque uno de los lugares en los que estuve viviendo en mis primeros años fue la Cruz Roja. La Hiniesta ha sido una vecina junto a la Pastora de Capuchinos; me trae muchos recuerdos de domingos de ramos, familia, amigos y buena gente.

Respecto a la segunda pregunta, recuperar los bullones de Fernand para la Hiniesta sería una de mis ilusiones. Hay una predisposición maravillosa con los priostes, y yo estaría encantando de recrearlo y adaptarlo a los nuevos tiempos. 

«Vestir a la Hiniesta es para mí quizás vestir a mi infancia (…)»

– ¿Qué rescata del pasado a la hora de ataviar una imagen?

Cuando se recrean fotografías antiguas hay que tener en la certeza de que no se puede hacer exactamente igual, sino adaptarlo a los gustos del siglo actual. Para mí lo importante es resaltar la belleza de la Virgen, su dramatismo o su dolor. A mí no me interesa un alarde de rizos ni unos pliegues exacerbados; yo prefiero una naturalidad en la que todo ayude a embellecer a la Virgen. Al menos esa es la intención. 

«Para mí lo importante es resaltar la belleza de la Virgen, su dramatismo o su dolor«

– Desde que comenzó a vestir a la Virgen del Mayor Dolor de la Carretería se ha convertido en un referente. ¿Cómo ha logrado que las imágenes del pasado estén en armonía estén en armonía con las nuevas corrientes?

Hombre, yo no sé si es un referente. Lo que intento es que una imagen de esta categoría y calidad vaya acorde con el estilo de la hermandad, el palio y su propia fisonomía. Es verdad que hemos visto a la Virgen del Mayor Dolor no hace tantos años con la Banda de la Cruz Roja tocando campanilleros, tocado de encaje y esquinas de gladiolos. Entonces cuando una hermandad se estanca en una determinada década, hay que mirar un poco para atrás. La verdad es que la hermandad ahora mismo está en el estilo de clasicismo puro de Viernes Santo, y más o menos estamos en esa línea, siempre acorde con la corriente de la hermandad y los priostes. 

«Lo que intento es que una imagen de esta categoría y calidad vaya acorde con el estilo de la hermandad, el palio y su propia fisonomía»

– Viste a decenas de imágenes marianas. Esto lleva a una profunda organización en épocas como Cuaresma. ¿Cómo se planifica?

Normalmente el vestidor no decide la fecha o el día, a pesar de que parezca lo contrario. Los priostes avisan de cuando son los cultos; entonces se va buscando un hueco con la agenda por delante, y se reúne a todo el equipo de priostía para la fecha. Deberían ser los días más tranquilos, pero son especiales porque hay ocasiones en las que se invitan a personas para la subida al paso y se viven de manera diferente. 

– Las redes sociales han servido para mostrar su estilo más allá de las ciudades en las que existen imágenes que viste; pero también pueden deparar sorpresas. ¿Ha encontrado alguna vez dolorosas en las que la mano de Antonio Bejarano parece estar presente? 

Las redes sociales han venido muy bien porque desde tu casa puedes viajar por todo el mundo, viendo todo tipo de historias, entre ellas Semana Santa o Arte. Yo sinceramente no sé si puede haber imágenes de Vírgenes que tengan ese toque que pueda parecer el mío porque ni siquiera encuentro la mía en las que visto. Hombre, si uno sirve de referente a otros compañeros pues estupendo porque aquí está todo inventado. Los que estamos ahora también bebemos de lo que había antes; es una herencia lógica.

«Hombre, si uno sirve de referente a otros compañeros pues estupendo porque aquí está todo inventado»

– Hay una norma no escrita que dice que una imagen letífica ha de vestir de diferente manera a como lo hace una dolorosa. Pero últimamente vemos que esos límites han acabado difuminándose. ¿Se está perdiendo esta costumbre? 

Precisamente sobre la diferencia entre las Vírgenes de gloria y las dolorosas, recuerdo una conversación con Pepe Garduño en la que contaba que cuando le ofrecen vestir al Rosario de la Macarena, le coloca un tocado de dolorosa porque no sabe cómo ataviarla de gloria. Y es verdad que todo lo que hacía Pepe Garduño se extrapolaba a nivel internacional. Así empezaron a vestirse las Vírgenes con tocado; pero antiguamente no lo llevaban, puesto que lucían mantos terciados, por los hombros, una toca en la cabeza o un encaje alrededor de la cara. Pero lo que son tocados de dolorosas en las Vírgenes de gloria fue Pepe Garduño el que lo creó. 

» (…) el estilo de Virgen sevillana lo crea Pepe Garduño con la Macarena, formando un tándem perfecto (…)»

– ¿Qué dolorosas son referentes a la hora de vestir una imagen?
Casi todas las Vírgenes se han vestido igual a lo largo de los siglos. Tenían el mismo ajuar: una saya de salida, y una o dos de diario. Lo que ocurre es que con Juan Manuel Rodríguez Ojeda se produce una revolución: mayor diversidad de vestimentas; se empiezan a buscar telas de más colores en función del «tiempo litúrgico»; el atavío de hebrea, creándose el tema de discusión sobre si la utilizó primero la Soledad de San Lorenzo, el Valle o la Hiniesta. Y luego determinados iconos que se han mantenido un tiempo como el que creó José Persio y Fernando Morillo para la Esperanza de Triana; los que creó Antonio Amián para la Virgen de las Aguas del Museo y la Piedad de la Sagrada Mortaja; o el que creó Doña Concha como camarera en las Penas de San Vicente, que llevará vigente unos 60 años. Pero sin duda el estilo de Virgen sevillana lo crea Pepe Garduño con la Macarena, formando un tándem perfecto; y a partir de ahí el noventa por ciento de las dolorosas se vistieron de Macarena, incluso en Hispanoamérica. Pepe era tan artista y atrevido que hizo cosas que aunque hoy las veamos muy normales, en su momento supusieron una vanguardia.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup