En la siguiente entrevista, el hermano mayor de Las Angustias hace balance de su mandato y desvela los retos de la Cofradía y de la nueva junta de la Agrupación
Hace cinco años Antonio Susín se enfrentaba a su mayor reto como cofrade. Se presentaba a hermano mayor de la decana de las cofradías cordobesas, Las Angustias. Había dos candidaturas y la suya resultó la ganadora. Tras cuatro exitosos años, hace uno, era reelegido para un segundo mandato y, hace tan solo días juraba su cargo como vicesecretario de la Agrupación de Cofradías.
En un lustro ha cambiado profundamente su vida cofrade, pero Susín no pierde esa naturalidad y cercanía de la primera vez. Entre sus logros, reorganizar el grupo joven de la hermandad, la adquisición de la nueva casa y aumentar el número de nazarenos de la corporación, tras sobreponerse a la pandemia. No es poco y de ello y mucho más nos habla en la siguiente entrevista.
-Estás en tu segunda etapa como hermano mayor de Las Angustias, qué balance haces.
La valoración que hago es siempre positiva. Cuando presenté la candidatura hace cinco años, lo que pretendía era intentar que se hiciese más hermandad, más convivencia, más participación de los hermanos, y está costando, pero se va haciendo.
Una cosa que teníamos muy clara es que teníamos que integrarnos en el barrio donde estamos. La etapa de San Pablo fue muy bonita, pero ahora estamos en San Agustín. La hermandad se ha integrado con el barrio y el barrio con la hermandad. Muchas personas del barrio -más de las que me podía imaginar- se han hecho hermanas y están participando en los actos.
-¿Y de este último año?
Seguimos avanzando y, hasta el momento, sigue siendo positiva.
“Muchas personas del barrio -más de las que me podía imaginar- se han hecho hermanas y están participando en los actos”
-¿Cuál ha sido el mejor momento y el más difícil?
Los primeros meses de la primera etapa fueron complicados, porque nos encontramos cosas buenas y cosas menos buenas, dentro de la hermandad, y hubo que actualizar -por decirlo de alguna forma- la situación de la cofradía. Luego vino la pandemia y nos cortó mucho, pero se han hecho cosas muy buenas y fue un tiempo para valorar lo que teníamos y lo que no tuvimos en su momento.
“Partes negativas no hemos tenido en estos cinco años, alguna dificultad, sí”
A partir de ahí, una vez que pudimos volver a desarrollar nuestra actividad, hemos tenido nuestras luces y nuestras sombras; nuestra primera salida procesional como junta de gobierno y, este año, nos hemos tenido que quedar en casa, pero lo hemos vivido muy bien. Partes negativas no hemos tenido en estos cinco años, alguna dificultad, sí.
-Llegó al cargo y vino el confinamiento sin estación de penitencia el Jueves Santo.
Llego en junio y me encuentro que en septiembre tenemos la Magna (Nazarena), pero fue un traslado. Nos encontramos con la alegría de compartir convivencia, durante unos días, con el Nazareno de La Rambla y eso creo que queda para la historia de nuestra hermandad y para ellos también. Ya nos encerramos y la primera salida fue distinta, los hermanos con muchas ganas, con mucha participación. Ha sido un empujón. La hermandad estuvo un tiempo un poco más limitada, en cuanto a participación de hermanos en el cortejo procesional, y a partir de ahí arranca y, durante los dos años siguientes, ha sido incrementar el número de hermanos.
-¿En ese incremento también hay gente del barrio?

Sí. Tenemos que tener en cuenta que es un barrio de personas mayores. Muchos se hicieron hermanos de la cofradía, antes de venir, luego se han hecho otros y, ahora, lo que está viniendo son personas del barrio. Se está integrando en la hermandad.
-¿Se siente vértigo al dirigir a la decana de las cofradías cordobesas?
Es una responsabilidad tan grande, que nunca podemos pensar lo que realmente tenemos entre manos. Ya no por ser decana de las cofradías de Córdoba, sino que cualquier hermano mayor que decide dar el paso adelante tiene una responsabilidad más grande de la que nos podemos imaginar cualquiera.
“Nunca puedes contentar a todo el mundo eso es muy claro. Errores cometemos todos”
Lo más difícil es -nunca se puede hacer- intentar que todo el mundo esté lo mejor posible. Nunca puedes contentar a todo el mundo eso es muy claro. Errores cometemos todos. Siempre tratamos de ponernos en las circunstancias de la persona que viene con un problema y tratamos de atenderlo de la mejor manera posible. Y algunas veces no prescindimos de esa persona, pero tenemos que decirle, tienes que ponerte a un lado. Y eso es lo más difícil, decirle a un hermano que, con toda su buena voluntad, no puedes estar aquí o allí, eso es lo que peor se puede llevar, porque estamos haciendo vida cristiana y hermandad. Son decisiones que hay que tomar por el bien de la cofradía, aunque no quieras.
-¿Ha tenido que tomar muchas decisiones difíciles?
Algunas sí ha habido que tomarlas. A alguna persona -no muchas- sí ha habido que decirle, la cofradía sigue estando aquí, pero tú no puedes estar desempeñando una función u otra, porque en ese momento no estás dentro de la línea que está marcando la cofradía.
“El objetivo fundamental era no salir del barrio y tener un sitio donde desarrollar toda la actividad con la mayor comodidad”
-Ahora llega el Rosario de San Agustín.
La Hermandad de las Angustias no lo organiza. Está integrada en la comunidad de San Agustín con otra serie de asociaciones. Hace tres años varios vecinos tenían una asociación cultural. Ellos son personas mayores y lo que hacían era los miércoles por la tarde y rezaban el rosario ante la Virgen, no había nada más. Estás personas se ponen en contacto conmigo y dos otras personas más de la cofradía y nos dijeron que la imagen llevaba 70 años sin salir a la calle. Algunos lo hemos conocido de niños y nos gustaría ver a la Virgen en la calle.
La asociación no tenía absolutamente nada. Empezamos a hablar con el Padre Miguel Ángel y empezamos a darle culto. Iniciamos un triduo, comprometimos a la comunidad de Santo Domingo, y tuvimos que empezar a movernos. Tuvimos todas las puertas abiertas, empezando por don Rafael Rabasco, párroco de San Lorenzo, que nos cedió el paso de San Lorenzo, la Hermandad del Socorro los candelabros y salimos. El año pasado la Hermandad de las Penas de Santiago nos prestó la mesa antigua del palio; recuperamos los respiraderos que el paso de la Virgen del Rosario tuvo en su momento; y los candelabros de Las Angustias. Este año vamos a dar un paso más adelante, para que el paso siga avanzando y se quede para la Virgen.
Esto se hace todo con donativos de las personas que colaboramos y las del barrio. Aquí no hay subvenciones. Este año la Banda de la Esperanza vuelve a estar con nosotros, con una predisposición increíble. Y de los jóvenes que participan es de donde nosotros sacamos al capataz, la asociación es quien lo determina.
-Ya, al fin, tenéis casa de hermandad propia.
Ha costado. En la junta en la que se tomó la decisión, los hermanos no tuvieron dudas. Nos estamos moviendo, prácticamente, a 30 metros de donde estamos ahora y buscamos la mayor accesibilidad, poder desarrollar la vida de hermandad que se ha desarrollado hasta ahora, pero muy limitada. Todos los metros que teníamos en la otra casa los tenemos ahora en una sola planta.
El objetivo fundamental era no salir del barrio y tener un sitio donde desarrollar toda la actividad con la mayor comodidad.
-Implica un esfuerzo importante.
Hace muchísimos, muchísimos años la cofradía tuvo propiedades, pero casa de hermandad como tal nunca ha tenido. En San Pablo eran unos locales cedidos por la comunidad claretiana. La actual casa era alquilada con opción a compra y, en su momento, era lo mejor que había, pero siempre pensando en que había que buscar algo para intentar mejorarlo.
-Hace unos días juraba su cargo en la Agrupación de Cofradías.
La Agrupación tiene que ser un grupo de personas al servicio de las hermandades, para tratar de solventar los problemas. No quiere decir que las juntas anteriores no lo hayan hecho, ha habido sus luces y sus sombras, como estoy completamente seguro de que podemos tener la nueva junta de gobierno.
“Estoy completamente seguro de que va ser un presidente que va a dejar huella dentro de la Agrupación y de las hermandades de Córdoba”
Sobre todo, lo que hay es un grupo de personas que somos amigos con muchas ganas e ilusión por trabajar para el resto de cofradías de Córdoba. Eso es lo más importante. Hay que tratar que la Agrupación de Cofradías se vea de una forma distinta a la que se ha visto hasta ahora.
-De estos casi tres meses desde las elecciones, ¿qué destacas de esta puesta en marcha?
Sobre todo, las ganas que todo el mundo está poniendo, el espíritu de trabajo y la colaboración de todos los miembros de la junta.
-Uno de los proyectos que anunció el presidente de la Agrupación fue la de modificar algunos aspectos de la carrera oficial (relevos, sillas en la Ribera) ¿Cómo está eso?
La Vocalía de Estación de Penitencia está trabajando en ello. Todavía llevamos poco tiempo y están preparando sus proyectos, trabajando desde el primer momento, para mejorar la carrera oficial en todo lo posible.
-El gran proyecto es el cambio de sede a Santa Clara.
Eso sería lo que la Córdoba cofrade necesita, porque es un espacio donde podríamos tener un desarrollo muy importante de la Semana Santa de Córdoba. Son unas instalaciones magníficas para tener una exposición -que no tenemos en Córdoba- de cofradías y unas dependencias ideales. Es un trabajo que ya no está en nuestras manos, en este caso, en el de las autoridades.
“Cualquier cofradía no puede salir un Sábado Santo en Córdoba, habría que reestructurar mucho”
-¿Cómo es el presidente de la Agrupación, cómo te convenció?
Todo el que conoce a Manolo Murillo sabe que es una persona entregada, trabajadora y, para mí, ya le tenía un aprecio especial y ha pasado a cariño por cómo está entregado a todos los que formamos el equipo. Estoy completamente seguro de que va ser un presidente que va a dejar huella dentro de la Agrupación y de las hermandades de Córdoba.
-¿Cómo ve Antonio Susín que se amplíe la Madrugá y se abra el Sábado Santo?
¿Quiere la Córdoba cofrade que haya Madrugá? Eso es lo primero que tenemos que pensar. Sería un paso más para que la Semana Santa de Córdoba sea aun más importante de lo que ya es. Lo que tenemos que ver es qué hermandades se comprometerían a dar el paso. Nos encontramos con muchísimas dificultades, ya el Jueves Santo, de regreso, nos vamos encontrando que los establecimientos de hostelería están cerrados. Hay que empezar por comprometernos todos. Hoy por hoy, personalmente, veo que todos tenemos que dar un paso al frente. Toda Córdoba.
Nunca ha habido Sábado Santo. A las puertas hay muchas cofradías que están para entrar, pero hay que valorarlo y verlo todo muy tranquilamente y hacer un estudio. Y serían cofradías que estén representando pasajes con el Señor muerto. Cualquier cofradía no puede salir un Sábado Santo en Córdoba, habría que reestructurar mucho. Lo veo más complicado que la Madrugá.
¿Qué retos tiene por delante?
Como hermano mayor los retos más importantes eran tener una casa de hermandad, ponerla a funcionar, hacer vida de hermandad y el siguiente reto es el 400 aniversario de la hechura de las imágenes, las últimas que hizo Juan de Mesa. Queremos desarrollar un programa importante y vamos a crear una comisión para desarrollar los actos.





