Entrevista | Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros: “Siempre digo que esta gente están locos perdidos, porque me llamaron y me pusieron al frente de la banda cuando tenía 20 años”

Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros

El compositor recuerda sus comienzos, repasa su trayectoria y analiza el momento por el que atraviesa la música procesional

Con apenas 20 años compuso ‘La Caridad del Arenal’, una de las marchas icónicas de los últimos tiempos. En esa etapa de juventud, también llegaron ‘Y en Triana, La O’, así como la archiconocida, ‘Siempre la Esperanza’. Piezas que le dieron una repercusión poco acostumbrada a un músico tan joven.

Se trata de Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros, quien a sus 35 años es uno de los compositores que se hallan en la zona noble del escalafón de la música procesional. En la siguiente entrevista, Espinosa de los Montero recuerda sus inicios, repasa su trayectoria, analiza el momento por el que atraviesa la música procesional y desvela quiénes son sus autores favoritos. No se la pierdan.

-¿En qué momento creativo te encuentras?

El estilo artístico siempre va evolucionando, qué duda cabe. Tengo 35 años, desde que tenía 15 años llevo componiendo y siempre buscando nuevos caminos. A veces esos caminos se encuentran, otras veces cuesta más trabajo encontrarlos. Pero siempre en la búsqueda de que el lenguaje siga evolucionando.

-Empezaste muy joven, cómo recuerdas tus inicios.

Siendo un niño realmente. Mi debilidad siempre ha sido la música, Empecé a componer, siendo para mí un pequeño juego. Pero con el paso del tiempo vi que el juego se empezaba a convertir en algo más serio, porque la música para mí va dentro, intrínseco. Y desde el primer momento empecé a componer, componía pero sin saberlo.

-¿Cómo es eso de componer sin saberlo? 

Empezaba…, te hablo que tenía 13 años cuando realmente empecé a hacer mis primeros bocetos, mis primeras obras. Pero no sabía que estaba haciendo música, para mí era un entretenimiento. Y era mi hermano el que me decía, a ver, tú lo que estás es empezando a componer sin darte cuenta.

-Y de aquellos primeros años, de aquellas primeras marchas, ¿destacarías alguna? 

La primera que hice, que tenía 14, 15 años, que se llamaba ‘Al cielo la Paz’. Y la destaco porque fue la primera vez que con esa edad ya confiaron. Hubo amigos que confiaron en mí para que la marcha fuera adelante y saliera. La interpretó la Banda de Música de Estepa. Evidentemente una marcha con una edad tan joven tiene algún fallo de instrumentación, de armonía. Pero fue un inicio, un punto de partida.

«Desde el primer momento empecé a componer, componía pero sin saberlo

-La primera marcha que compones para Sevilla Capital es ‘Caridad del Arenal’ ¿Cómo fue ese momento? 

Un año antes entré en la banda del Carmen de Salteras. Tenía unos amigos allí en la Hermandad del Santo Entierro de la Roda y compuse ‘A mi dolorosa coronada’, que fue la primera marcha que sonó en el Carmen de Salteras de mi autoría. Eso me dio confianza para seguir componiendo a mi banda. Porque tenía el firme propósito de componer música a las hermandades a las que acompañábamos -y a las que lo hacemos hoy en día-. Y se dio la circunstancia de que la Hermandad del Baratillo tenía un repertorio no muy extenso de marchas dedicadas a la cofradía.

Lo vi oportuno, porque se cumplía también un aniversario con la banda, creo recordar que eran los 35 años. Desde el primer momento, la hermandad súper encantada y la banda igual. En poco tiempo la marcha se volvió, por así decirlo, clásica. 

-Y cómo fue cuando se la presentaste.

Fue muy bonito, porque normalmente cuando los compositores llevan ya un tiempo componiendo, ya te conocen en todos lados y todo es mucho más fácil. Tienes más accesibilidad a ciertos aspectos que antes no tenías. Cuando tenía 20 años no era fácil darle la oportunidad a alguien que no conoces. Y tengo que agradecer siempre a la figura del malogrado Ignacio Pérez Franco, que murió hace dos semanas. Con él tenía una amistad verdadera, porque él fue el causante de que la marcha de ‘La Caridad del Arenal’ siguiera adelante.

Fíjate si fue causante porque la marcha, al principio, la había titulado ‘La Virgen del Arenal’. Y él me dijo, oye, eso lo tienes que borrar porque nosotros no tenemos una virgen, tenemos dos vírgenes: la Piedad y la Virgen de la Caridad. Y me dijo, como vais detrás de la Virgen de la Caridad, ponle ‘La Caridad del Arenal’. Así que el título se lo debo a él, y no solo el título, sino la confianza depositada en mí para que esa marcha pudiera estrenarse. Sin él no hubiera podido hacerse ‘La Caridad del Arenal’.

«Cuando tenía 20 años no era fácil darle la oportunidad a alguien que no conoces. Y tengo que agradecer siempre a la figura del malogrado Ignacio Pérez Franco»

Esto ocurrió en el año 2010, y años más tarde, que son las coincidencias, desde el 2015 tenía pendiente hacer una salve a sus titulares. Una salve, digamos, eclesiástica, con coral polifónica, a cuatro voces, órganos, en fin. Todo enfocado a los cultos. Pero a eso, por H o por B, nunca pudimos darle planta hasta el año pasado, que se estrenó en la coronación canónica de la Virgen de la Piedad. Afortunadamente dio tiempo, porque como he indicado, Ignacio nos dejó hace muy poquito. Y en esta semana que entra, la banda del Carmen de Salteras va a interpretar la versión para banda de la ‘Salve al Baratillo’. Y es una forma de cerrar el círculo con esta persona que tanta confianza me dio.

-Hace unos meses tuvo lugar la coronación de la Piedad y participó la Banda del Carmen ¿Cómo lo viviste? 

Suelo estar con ellos, cuando la agenda de mi banda de El Saucejo lo permite, suelo acompañarlos. La verdad que fue un día muy bonito, porque nosotros estamos acostumbrados a tocar detrás del palio de la Caridad y tocar detrás de ese misterio imponente, el repertorio tan exquisito, lúgubre que llevábamos. Fue algo muy especial. Escuchar ‘La Caridad del Arenal’ detrás de la Piedad fue algo extraño, porque yo nunca concebí esa marcha para la Piedad, pero las cosas de la historia, de la vida.

-Hablabas antes de aquella primera marcha que tocaste con el Carmen de Salteras ¿Cómo se siente uno cuando tocan por primera vez una marcha tuya, una banda también como el Carmen, de gran prestigio? 

Pues te entra hormigueo, una cosa muy extraña. La primera vez me pasaba ese hormigueo dentro de la barriguita, porque yo no sabía que iba a sonar la marcha. Yo nunca preguntaba, oye, ¿dónde se toca? No quería saber nada. Hasta que diez minutos antes, el presidente Agustín me dijo, oye, ¿tú sabes que tu marcha ‘La Caridad del Arenal’ va a ir más adelante en el Azulejo, en la calle Pastor y Landero?. Digo, ah, vale (risas). Pero me dijo, que en Campana también va. Digo, ah, vale. Iba muy tranquilo a tocar, pero cuando me dieron eso, pues ya me puse un poco nervioso. A mi familia le mandé un mensaje, oye, ponedse aquí, ponedse allí, que va a sonar la marcha. Una cosa muy graciosa, pero bueno, cuando pasan los años tienes ese recuerdo precioso. 

«Fue un día muy bonito, porque nosotros estamos acostumbrados a tocar detrás del palio de la Caridad y tocar detrás de ese misterio imponente, el repertorio tan exquisito, lúgubre que llevábamos. Fue algo muy especial»

-Hay otra marcha, ‘Siempre la Esperanza’, que también ha tenido muchísima repercusión, muchísimo éxito, también está ‘Y en Triana, La O’ ¿Qué destacarías de esas composiciones? 

Son composiciones que denomino que entran en mi época, no adolescente, pero sí que son marchas que compuse con 20, con 21 años. Entonces, claro, si me preguntan, oye, ¿compondrías otra vez ‘Siempre la Esperanza’? Evidentemente no, porque tengo 35 años y mi madurez hoy en día no es la que tenía cuando tenía 20 años. Pero indudablemente, pues como he dicho con ‘Al cielo la Paz’, forma parte de mi trayectoria y a la que le debo muchísimo. También ‘Y en Triana, La O’, ya que suenan en muchas bandas de Andalucía. Les tengo mucho cariño porque me han dado mucho, mucho. 

-¿Cómo se gestiona ese éxito tan joven? ¿Es difícil? 

No, lo llevo todo con mucha naturalidad siempre. O sea, que no he tenido ningún problema en ese aspecto. La música que llevo componiendo, alguna ha gustado más, alguna ha gustado menos, pero siempre con mucha naturalidad, afrontándolo como hay que afrontarlo. No he tenido nunca vértigo ni una responsabilidad máxima por decir oye, es que esta marcha ahora tengo que hacer una que es súper larga. Sigo mi camino, como siempre. 

-Cuando te encargan o decides que vas a componer, ¿cómo es ese proceso?

Me gusta siempre hilar fino. Cuando una hermandad me solicita la creación de una marcha procesional para su bendita titular, lo primero que hago es informarme de todo. Pero no informarme desde el punto de vista de que me meto en internet, veo vídeos, no. Intento ir siempre al lugar de donde proviene la cofradía. Por ejemplo, si una hermandad de Huelva me llama para componer una marcha, yo voy a Huelva y me reúno con la junta, veo las imágenes, que me expliquen los escultores, el porqué de la iconografía, del misterio, de todo. Recabo toda la información posible, porque luego tengo que hacerme la idea, hay hermandades que no conozco, entonces tengo que comprender la idiosincrasia de esa hermandad, del estilo estético con el que sale a la calle.

¿Por qué? Porque yo particularmente no cojo una marcha del cajón, digo, venga, esta hermandad, esta marcha. No, intento hacer un traje a medida para cada hermandad. 

-Eres director de la Banda de El Saucejo ¿Cómo llegas a ella y en qué momento se encuentra?

Siempre digo que esta gente están locos perdidos, porque me llamaron y me pusieron al frente de la banda cuando tenía 20 años, por eso digo que estaban locos perdidos (risas), por poner a una persona con 20 años al mando de personas de 40, de 50 años. Siempre les digo que se aventuraron demasiado, pero claro, yo iba con la ilusión de un chaval, de llevar una banda de música. Ellos no se daban cuenta, pero a primera hora, más que enseñarle yo a ellos, me estaban enseñando ellos a mí. Y con el paso del tiempo fui creciendo en muchos aspectos, sobre todo ya con cierta madurez, creamos una escuela municipal de música que nutren cerca de 80 alumnos y eso nos permite que la banda posea una salud estable y, sobre todo, duradera, porque sé que el día de mañana la banda va a seguir creando esos futuros músicos.

La banda se encuentra en un punto de madurez muy bonito, en el que ir a trabajar se convierte para mí en algo muy, muy, muy especial. Tenemos hermandades muy bonitas donde tocamos en Semana Santa. Lo más bonito de los ensayos es la ilusión y el compañerismo que allí emana, eso hace que la banda esté donde está hoy en día. 

«Particularmente no cojo una marcha del cajón, digo, venga, esta hermandad, esta marcha. No, intento hacer un traje a medida para cada hermandad»

-¿Y cómo se presenta la Semana Santa 2025 para la banda? 

El año pasado no tocamos ni un día, por la lluvia; tocamos el Martes Santo Puente Genil una hora y ya está, y creíamos que habíamos trabajado mucho y fuerte durante el año pasado, y tuvimos la idea de que había que dejar constancia en un disco, y lo grabamos hace relativamente poco, ‘Pasión Irnitana’. Y decíamos, bueno, para el año que viene como las hermandades no han salido, no nos van a pedir muchas marchas y no va a haber mucha exigencia en ese aspecto. Pues no, todo lo contrario, tenemos este año otro saco de marchas, de peticiones que nos han solicitado y estamos de trabajo hasta arriba. Pero es muy gratificante porque sabemos que lo vamos a defender con buen agrado y a los sitios donde están dirigidos.

-Te he preguntado por las bandas, pero ¿en qué momento valoras que está la música procesional? Estamos en una época en la que tiene muchísima repercusión, está todo muy globalizado, ¿cómo ves tú ahora mismo el presente y el futuro de la música procesional? 

En la globalización está un poco el quid de la cuestión, porque antiguamente, por ejemplo, conseguir una partitura era complicado. Había tiendas especializadas como Músicomanía, pero no todos los compositores tenían una editorial así, era un poco complicado. Pero es que hoy en día si tú quieres una marcha de David Hurtado y la banda es de Torredonjimeno o de Mairena, da igual el sitio, tienes acceso a los cinco minutos, antes no pasaba. Hoy en día los compositores, hay muchos que lo tienen relativamente fácil en este aspecto. 

«La banda se encuentra en un punto de madurez muy bonito, en el que ir a trabajar se convierte para mí en algo muy, muy, muy especial»

Luego, ¿cómo se encuentra hoy en día la música procesional? Creo que goza de buena salud porque hay muchos compositores y de gran valía, además se están haciendo congresos específicos de música procesional, ya hay muchas tesis doctorales que giran en torno a la música procesional, antes no se le ponía tanto enfoque a este género, y hoy en día muchos compositores -estando en los conservatorios- le ponen atención a este género. Entre todos estamos poniendo a la música procesional en un lugar destacado de la música andaluza.

¿Y de qué fuentes has bebido? ¿Quiénes te han gustado? ¿Qué músicos actuales te gustan? 

Siempre me he considerado fanático de las bandas de música, si me preguntaran por agrupación musical o bandas de cornetas, en cierta medida menos. Tengo en mi casa más de 700 discos de banda de música, antes de que existiera Spotify. Siempre he sido un conocedor de toda la música porque he dedicado mucho tiempo al día. Entonces, autores, es que todos, he bebido de todos, de Manuel López Farfán, de Pedro Gámez Laserna, de Pedro Morales, de Beigbeder… es que no me dejaría ninguno atrás. Es verdad que hay autores que uno ha ido conociendo con más madurez, como es la figura de Enrique Báez Centella, que hasta que no empecé a tocar con la banda de El Saucejo en Córdoba no empecé a descubrir su gran figura. Al final estamos siempre escuchando y descubriendo música de autores y ya creo que no se me escapa ninguno, pero bueno, de los antiguos he bebido y beberé siempre. 

«Mis amigos y mis compañeros siempre me dicen que tengo un reto que es componerle a la Macarena»

Coetáneos tenemos también compositores de gran envergadura, hoy en día pondría a tres consagrados, que pienso que son David Hurtado, Antonio Moreno Pozo y Cristóbal López Gándara. Y luego autores jóvenes, hay una tira que no son tan jóvenes ya, en cuanto a su madurez creativa. Destacaría a Daniel Albarrán y la obra que ha hecho ‘El Mayor Dolor’, que lo encumbra porque es una obra de altos paladares. 

-¿Qué retos tienes por delante? 

Mis amigos y mis compañeros siempre me dicen que tengo un reto que es componerle a la Macarena. Y ese reto lo tengo ahí guardado en una caja con llave, que algún día abriré y empezaré a darle forma.