Entrevista | Manuel González: “Estoy recibiendo insultos; se está poniendo en duda mi honradez; se está poniendo en duda esto mismo de otros hermanos que me acompañan; y todo esto crea dolor” 

El que fuera hermano mayor de La Estrella y uno de los actuales candidato al puesto afirma que “lo primero que tenemos que hacer es restañar heridas y unificar la hermandad”

La Hermandad de la Estrella de Sevilla afronta esta semana sus elecciones a hermano mayor. Un proceso al que concurren dos candidaturas, entre ellas, la de Manuel González. El que fuera hermano mayor vuelve a aspirar al cargo en un momento importante para la cofradía, que además vio como durante unos días se suspendía el proceso electoral.

De eso último, de su proyecto y de las señales de alerta que detecta en la corporación reflexiona en la siguiente entrevista. No se la pierdan.

-¿Qué te lleva a volver a presentarte?

Se trata, fundamentalmente, de que un grupo importante de hermanos hemos ido viendo que en estos años se han ido perdiendo valores que nos parecen esenciales. Son, sobre todo, la capacidad de conciliación, el saber escuchar a los hermanos, la familiaridad, la cercanía. Y todas estas características, que pueden parecer o no interesantes para el proyecto de una junta de gobierno, resulta que se convierten en vitales, porque la falta de todas estas cuestiones desemboca en problemas.

-¿Un ejemplo de ello?

Aquí se ha parado un proceso electoral y se ha puesto en boca de toda Sevilla a 37 personas, acusando de que había unas irregularidades, cuando llamando por teléfono a la persona en cuestión se hubiera solventado el asunto en tres minutos. Pero como falta capacidad de diálogo y falta la naturalidad de dirigirte a un hermano y preguntarle cuál es su situación, pues nos hemos llevado una semana con el proceso parado y toda Sevilla especulando con el carácter que tendrían las irregularidades de 37 personas. Esto me parece realmente grave.

Eso es nada más que una prueba. Han ocurrido situaciones de este tipo a nivel institucional: problemas de la hermandad con otras instituciones, con otras hermandades y, lo que es más grave, se han ido produciendo durante todos estos años muchos problemas de la junta de gobierno con hermanos. 

Lo que hemos concluido es que, realmente, la (actual) junta de gobierno no tiene situado en el centro al hermano. Tendrá en el centro otras preocupaciones, las que sean, pero desde luego al hermano, no. Y eso es fundamental para los proyectos que vienen.

“Nos hemos llevado una semana con el proceso parado y toda Sevilla especulando con el carácter que tendrían las irregularidades”

-¿Cuáles serían?

Nos enfrentamos en los próximos años a tres proyectos que son cruciales. El primero, aunque no tenemos información, es la posible restauración del Señor de las Penas. Para restaurar una imagen hay que tener capacidad de escucha y de negociación con los hermanos. Restaurar una imagen no es entregársela al técnico, ya que hay veces que la junta de gobierno tiene que tomar decisiones. Y si se pueden tomar teniendo en cuenta la opinión, también, de otros hermanos, de ex hermanos mayores, etcétera, nos parece mucho mejor.

Por otra parte, vamos a afrontar la reforma -o rehacer por completo- las reglas de la hermandad. Las actuales son del año 86, son unas buenas reglas pero están obsoletas. Para esto necesitamos, absolutamente, la capacidad de escuchar a todos los hermanos o a muchos, para poder llegar a acuerdos y hacer las mejores reglas posibles. La última vez que la hermandad abordó este problema acabamos en Palacio, porque un grupo de hermanos denunció el proceso porque no nos poníamos de acuerdo. Tuvimos la suerte de que el hermano mayor de aquella época sí que tenía capacidad de negociación y de diálogo y llegó a un acuerdo con ese grupo de hermanos. Las reglas no salieron adelante, pero sí una serie de cuestiones que eran fundamentales en esas reglas, como por ejemplo que las hermanas pudieran realizar estación de penitencia.

La posible restauración o realización de un nuevo misterio para el paso de Cristo es un proceso que precisa de escuchar a mucha gente, crear una comisión con la mente abierta. Desde luego necesita de cercanía, familiaridad, capacidad de escucha. Y por todas esas cuestiones es por lo que hemos presentado nuestra candidatura.

”Restaurar una imagen no es entregársela al técnico, ya que hay veces que la junta de gobierno tiene que tomar decisiones”

-En vuestro programa habláis también una nueva proyección sacramental y caritativa ¿En qué consiste?

Tenemos otros tres proyectos que son más originales, porque los tres que te he mencionado son los que la hermandad necesita ahora mismo, ya que sea cuál sea la junta de gobierno que entre tiene que acometerlos.

El primero de ellos hace referencia al carácter sacramental de la hermandad. En este campo -por supuesto, de acuerdo con el párroco, la Vicaría, el Arzobispado- lo que queremos hacer es ayudar a las parroquias. Nos hemos dado cuenta que a las residencias de ancianos, muy difícilmente llegan recursos de las parroquias para recibir la comunión, recibir a Dios. Qué ocurre, que los párrocos muchas veces están desbordados porque hay muchas residencias. Por lo que hemos pensado que podríamos crear un programa, primero en Triana -quizá contando con el resto de hermandades de aquí-.

De manera que una serie de hermanos que están capacitados y los sacerdotes creen que pueden realizar la función de impartir el sacramento de la eucaristía, cada hermandad se haga cargo de una serie de residencias. Este es un proyecto que puede calar a nivel de toda la ciudad y por qué no de la diócesis. Y nos parece muy interesante porque, ya en las residencias de ancianos es muy difícil escuchar misa, pero recibir la comunión ya se hace imposible. Y recibir a Dios es fundamental y creo que están viviendo (los ancianos) de una manera infeliz.

Desde el punto de vista de caridad, además de asumir los proyectos que ya la hermandad está realizando, vamos a llevar a cabo otro que es un banco de cuotas. Vemos que hay hermanos que pueden pagar más de una cuota -la de la hermandad está ahora mismo en 62 euros al año- y, sin embargo, hay otras familias que no pueden pagar, ni siquiera la cuota que tienen. La idea sería hacer un banco de cuotas para poder redistribuirlas entre los hermanos que tienen menos capacidad para abonar la suya.

Y también tenemos un proyecto con los hermanos de 50 años. Están formados por algunos que tienen 50 años justos, pero otros tienen ochenta y tantos. Hay muchos que están jubilados y la hermandad puede ser un buen sitio en el que se reúnan y en el que tengan compañía. La idea es crear una directiva dentro de este grupo de hermanos, que sea capaz de movilizarlos y que puedan usar la hermandad hasta por las mañanas que está vacía y tenemos instalaciones muy buenas.

“La idea sería hacer un banco de cuotas para poder redistribuirlas entre los hermanos que tienen menos capacidad para abonar la suya”

-Una efeméride que está en el horizonte es el cincuentenario de la Capilla y habéis hablado de realizar una programación conmemorativa ¿Puedes adelantar algo?

Si los hermanos nos dan su apoyo (en las elecciones), lo primero que vamos a hacer es crear una comisión que se encargue. Es una conmemoración preciosa por dos motivos. Primero, porque quedan bastantes hermanos que lo vivieron y va a ser recordar a sus padres, a sus abuelos, a la gente que lo protagonizó en aquel momento. Ya, desde ese punto de vista, me parece hermosísimo.

Por otra parte, nos fuimos de San Jacinto molestos, enfrentados y enfadados con la parroquia y como hoy en día tenemos una relación magnífica con la parroquia puede ser un escenario ideal para poner de manifiesto cómo la historia ha conseguido que otra vez volvamos a tener una magnífica relación con la Orden de los Dominicos y que la Hermandad de la Estrella esté absolutamente integrada en la parroquia.

Una de las ideas que, por ejemplo, tenemos es hacer reuniones con personas que hayan recibido el sacramento del matrimonio en estos 50 años en la Capilla de la Estrella. Habrá que reunir a grupos que han trabajado activamente durante estos años y ponerlo en marcha.

“Nos fuimos de San Jacinto molestos, enfrentados y enfadados con la parroquia y como hoy en día tenemos una relación magnífica con la parroquia puede ser un escenario ideal para poner de manifiesto cómo la historia ha conseguido que otra vez volvamos a tener una magnífica relación con la Orden de los Dominicos”

-Fuiste uno de los fundadores de la cuadrilla de la Virgen en el año 80 ¿Cómo lo recuerdas?

Yo no era hermano en el año 80. Por familia somos hermanos de Los Gitanos y soy de la Hermandad de los Gitanos desde que tenía cuatro o cinco años. A mí me gustaban mucho la Virgen de la Estrella, el Señor de las Penas, la cofradía, pero no era hermano. Se dio la circunstancia de que en mi instituto, estaba en el Gustavo Adolfo Bécquer, coincidí con una parte importante de grupo joven de la Hermandad de la Estrella. Y organizaron la primera cuadrilla de costaleros. A mi hermano Curro -que es mi gemelo- y a mí nos encantaba el mundo del costal y nos presentamos.

“En estos años se va a cumplir también el 50 aniversario de la fundación de la cuadrilla, así que habrá que hacer algún tipo de acto”

Y sin ser hermanos, que en aquella época no era un requisito fundamental, entramos y fuimos fundadores de la cuadrilla con un montón de amigos. En estos años se va a cumplir también el 50 aniversario de la fundación de la cuadrilla, así que habrá que hacer algún tipo de acto. Entramos muy jóvenes, creo que tenía 16 años.

-¿Qué diferencias observas de aquellos años a hoy?

Antes era todo, perdona la expresión, más infantil. Ahora se ha profesionalizado todo mucho. Antes eran hermanos con alguna experiencia y otros, como en mi caso, con cero experiencia, y estaban dispuestos a dar sus espaldas por portar a las imágenes y, en mi caso, era la Virgen de la Estrella. Hoy en día está todo como mucho más “profesionalizado”. No se trata de profesionales, pero los costaleros hermanos han llegado a una profesión que desarrollan no solo en una hermandad, sino que salen en varias. 

Creo que hemos ido a mejor. Desde el punto de vista técnico, seguro. Ahora, desde el punto de vista romántico, no sé con qué época quedarme. Te lo digo con sinceridad.

-Has ocupado cargos en juntas de gobierno y has sido hermano mayor. De toda esa experiencia ¿qué vas a aportar ahora?

He sido hermano mayor, teniente de hermano mayor y prioste. Creo que el puesto más hermoso que hay en una hermandad es la Priostía. Ser prioste te da la oportunidad de hacer feliz a una persona inmediatamente. Tienes que tener mucha sensibilidad, porque puedes hacer desgraciada a cualquier persona en un momento determinado. Un prioste debe pensar en trabajar, tener capacidad de esfuerzo, gusto estético, pero sobre todo sensibilidad para con los hermanos.

De todos esos años, creo que ahora me voy a servir de la experiencia que he adquirido. También me ha servido muchísimo estar fuera y he aprendido. Siendo hermano mayor cometí errores que ahora no cometería, porque he estado fuera y lo he sabido mirar con distancia.

“Ser prioste te da la oportunidad de hacer feliz a una persona inmediatamente”

-Y qué destacas de los personas que te acompañan en la candidatura.

Destacaría, primero, que han querido venir. Si esto fuese una idea de una persona llena de ego, que está absolutamente dominada por su vanidad y lo que quiere es romper la hermandad porque le da igual todo, la calidad de la gente que tengo no hubiesen venido conmigo. El que vengan este tipo de hermanos me hace ver que aquí hay un proyecto, que realmente responde a una necesidad que tiene la hermandad.

Siempre destaco que tenemos a diez hermanos que han estado en juntas de gobierno, algunos con Joaquín Medina, Rafael Medina, Rafael Morente, Joaquín de la Chica, Manolo Domínguez, Manolo González y otros con Carlos Martín, porque llevo gente incluso de la junta de gobierno de Carlos Martín. Esto habla mucho de la necesidad de que nos presentemos. Gente con mucha experiencia que se ha enfrentado a problemas muy diversos y que los han sabido solucionar.

Por otra parte, llevamos a ocho nuevos compañeros que tienen una ilusión tremenda y que, además, no son nuevos, son las personas que -desde un segundo escalón- han estado sirviendo a la hermandad desde sus diferentes áreas. Creo que tengo una junta de gobierno muy, muy buena, que va a poder servir perfectamente a los proyectos y a las necesidades de la Hermandad de la Estrella, que no son más que seguir atendiendo a los hermanos -que el hermano siga estando en el centro-, a Sevilla y, sobre todo, a toda la Iglesia de Sevilla.

“Llevo gente incluso de la junta de gobierno de Carlos Martín. Esto habla mucho de la necesidad de que nos presentemos”

-Hablabas antes de errores ¿Te faltó algo por hacer?

En todas las juntas de gobierno, en todas, hay cosas en las que aciertas plenamente, hay cosas en las que te equivocas absolutamente. Y creo que tuve cosas en las que acerté y otras en las que me equivoqué. Por supuesto que me arrepiento de algunas, de cómo salieron o de cómo se hicieron. Pero en todas se puso el máximo cariño, el máximo esfuerzo y el máximo trabajo.

La vida hace que veas que hay veces que te equivocas, porque no tienes toda la información, porque hay cuestiones que no has tenido en cuenta, o simplemente porque las terceras personas que eliges no dan todo lo que tú pensabas que podían dar de sí. Pero al final te equivocas y hay que asumir que eres tú el que te equivocas.

“En todas las juntas de gobierno, en todas, hay cosas en las que aciertas plenamente, hay cosas en las que te equivocas absolutamente”

-Si los hermanos de La Estrella te dan su confianza ¿qué es lo primero que harías como hermano mayor?

Siempre decía que hubiese dos candidaturas no tenía por qué romper la hermandad, pero estoy recibiendo insultos; se está poniendo en duda mi honradez y capacidad de gestión; se está poniendo en duda esto mismo de otros hermanos que me acompañan; y todo esto crea dolor. Por eso creo que lo primero que tenemos que hacer es restañar heridas y unificar la hermandad.

Y para eso creo que tenemos la mejor junta posible, porque los hermanos que la componen pueden tener muchas cualidades profesionales, pero ante todo son buenas personas. Y para volver a unir a la hermandad hay que tener capacidad de conciliación, de olvidar y tener abierto el corazón. Y creo que son cualidades que reunimos perfectamente.