La dramática restauración a la que ha sido sometida en los últimos días la Esperanza Macarena, que ha levantado ríos de tinta y desatado una airada reacción en el seno del universo cofrade, continúa arrojando luz sobre los pormenores de un episodio que, por su gravedad y repercusión, ya se inscribe en las páginas más sombrías de la historia reciente de las hermandades sevillanas. Las informaciones que siguen emergiendo permiten comprender, con mayor precisión, las causas técnicas de una intervención que ha alterado sensiblemente uno de los rasgos más definitorios y conmovedores de la dolorosa de San Gil: su inconfundible mirada.
El cierre parcial de los ojos de la Esperanza Macarena, detectado tras su última intervención, ha generado un profundo malestar en el seno de la Hermandad, donde algunos miembros de la Junta de Gobierno han mostrado su consternación por la forma en que se ha ejecutado esta modificación. Según ha podido confirmar este medio, la alteración en la expresión ocular de la dolorosa se debe a la aplicación de pasta de madera sobre los párpados, colocada antes de fijar las pestañas, en una actuación atribuida al profesor Francisco Arquillo, responsable de la conservación de la imagen desde hace décadas, que solicitó, sin éxito, volver a intervenir a la Virgen en la madrugada del sábado al domingo, recibiendo la negativa de la Junta de Gobierno.
La mirada de la Macarena
Este detalle del cierre de ojos, perfectamente visible en las fotografías de primer plano tomadas durante los últimos días, ha sido uno de los aspectos que mayor inquietud ha suscitado entre los hermanos, al comprobar que se ha perdido la intensidad que tradicionalmente ha transmitido la mirada de la Virgen. Fuentes internas de la corporación de San Gil aseguran que varios oficiales de la Junta no comprenden cómo se ha podido tomar una decisión de tal calado sin prever sus consecuencias estéticas y devocionales.
A pesar de la controversia, la situación no se considera irreversible. Según los opiniones preliminares formuladas por Fuensanta de la Paz y Pedro Manzano, dos de los restauradores de mayor prestigio en el ámbito andaluz, que han observado a la dolorosa a petición de la Junta de Gobierno, y han recibido el encargo de elaborar un informe técnico, la intervención realizada puede ser corregida sin comprometer la integridad de la talla, dado que la pasta aplicada no forma parte estructural del original y su retirada no plantea un riesgo grave desde el punto de vista técnico.
La Junta de Gobierno, consciente de la trascendencia simbólica de la mirada de la Virgen de la Esperanza, ha decidido actuar con prudencia y rigor. Fuentes próximas a la Hermandad confirman que se están realizando gestiones para que, previsiblemente, uno de los dos restauradores mencionados acometa una nueva intervención, esta vez bajo la supervisión directa del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), con el propósito de devolver a la imagen su característico esplendor expresivo.
La Esperanza Macarena no sólo es una de las devociones más universales de Sevilla, sino también un icono estético de incalculable valor, cuya contemplación ha marcado generaciones enteras de fieles. La posibilidad de revertir lo que muchos consideran un “desaguisado” ha abierto la puerta a la esperanza de recuperar no solo una mirada, sino un legado emocional profundamente arraigado en la historia de la ciudad.





