María Dolores Jiménez cuenta con una sólida y reconocida trayectoria en el ámbito empresarial cordobés. Actualmente preside Construcor —la organización que representa a más de 17.000 profesionales del sector y agrupa a empresas que superan los 700 millones de euros de facturación anuales—, y ha sido una empresaria pionera en distintos ámbitos institucionales: fue la primera mujer en presidir una Cámara de Comercio en España, concretamente la de Córdoba, y también ocupó la vicepresidencia de Hostecor.
Ahora, afronta un nuevo reto con la mirada puesta en el próximo 30 de junio, cuando se celebrarán las elecciones a hermana mayor de la Hermandad de la Quinta Angustia. Lo hace al frente de una candidatura respaldada por un equipo con experiencia, en su mayoría vinculado a la anterior junta de gobierno encabezada por el exconcejal popular Rafael Jaén. Su propuesta busca conjugar continuidad y renovación, con un enfoque sereno, integrador y comprometido con la vida de hermandad.
«Sinceramente, creo que ha sido obra del Espíritu Santo. No era algo que yo tuviera en mente, pero un día, hablando con una persona cercana, me comentó que se habían convocado elecciones, cuando aún no tocaba por calendario, y que pensaba que debía presentarme»
–¿Qué te ha llevado a tomar la decisión de presentarte como Hermana Mayor?
Sinceramente, creo que ha sido obra del Espíritu Santo. No era algo que yo tuviera en mente, pero un día, hablando con una persona cercana, me comentó que se habían convocado elecciones, cuando aún no tocaba por calendario, y que pensaba que debía presentarme. Le respondí que lo pensaría, pero siempre y cuando fuera algo consensuado y desde la unidad.
“Queremos dar continuidad a lo bueno, pero sin miedo a renovar lo que la hermandad necesita”
Entonces llamé directamente a Rafael Jaén para preguntarle. Me confirmó que sí, que había elecciones, y que él no se presentaba. En ese momento le propuse, con total claridad, qué le parecía que yo me presentara. Su respuesta fue que ya había una candidatura organizada, encabezada por Luis, y que consideraba que, «la Hermandad no está en el momento de asumir cambios que puedan poner en riesgo el modelo de Hermandad».

Le pedí entonces el teléfono de Luis, y quedé con él. Le propuse que fuéramos en una sola candidatura, unidos, por el bien de la Hermandad…. Luis me explicó que esa candidatura estaba consensuada con Rafael, y que él estaría un año cofrade.
Después de cambiar impresiones, y tras conocer que el motivo de las elecciones era la dimisión de nueve miembros de la Junta de Gobierno, tomé la decisión de no formar parte de una candidatura que, desde el principio, ya nacía con la Hermandad dividida. Le dije a Luis que aún no tenía claro si me presentaría o no, pero que se lo comunicaría en su momento. Y en aquel instante, mi intención real era no presentarme.
«Tras conocer que el motivo de las elecciones era la dimisión de nueve miembros de la Junta de Gobierno, tomé la decisión de no formar parte de una candidatura que, desde el principio, ya nacía con la Hermandad dividida»
Sin embargo, con el paso de los días, medité mucho, recé y hablé con personas buenas, serenas y comprometidas con la Hermandad. Y fue al final del plazo, el último día, cuando decidí que debía dar el paso. Llamé primero a Rafael, pero no logré hablar con él. Después llamé a Luis para comunicarle que presentaría mi candidatura.
Lo hago con humildad, y con la firme voluntad de trabajar por una Hermandad unida, abierta, y verdaderamente centrada en la fe, en Nuestros Titulares, Nuestro Padre Jesús en Su Soberano Poder y en la Santísima Virgen de La Quinta Angustia, y en todos los hermanos.
“Veo esta etapa como un acto de entrega, no como una ambición personal”
–Una hermandad también debe saber mirar hacia dentro. ¿Qué aspectos cree que deben cuidarse o reforzarse en la vida interna de la cofradía?
La participación real de todos los hermanos, el respeto mutuo y la unidad. Hay que cuidar el ambiente interno, trabajar con alegría y fraternidad, y reflejar con nuestras actitudes la bondad y el verdadero sentido de ser Hermandad: estar al servicio de Cristo y de la Virgen, no de otros intereses….
«Quedé con Luís. Le propuse que fuéramos en una sola candidatura, unidos, por el bien de la Hermandad…. Luis me explicó que esa candidatura estaba consensuada con Rafael, y que él estaría un año cofrade»
–¿Ve necesaria una mayor implicación de los hermanos en la vida diaria de la hermandad más allá de la estación de penitencia?

Sin duda, sí. La estación de penitencia es el momento más visible y solemne, es una catequesis viva en la calle que conmueve corazones, incluso de quienes están más alejados de la fe. Pero una Hermandad no puede limitarse a un solo día del año. El verdadero sentido nace del compromiso diario y de la entrega constante.
Necesitamos que los hermanos se impliquen más, porque la Hermandad es un camino de fe compartida, una comunidad viva que debe formar, acoger, ayudar. Hace falta profundizar en la formación cristiana, fomentar la unidad entre los hermanos, tender la mano al que sufre, estar al lado de quien necesita consuelo o simplemente compañía. Una Hermandad sin caridad, sin vida interior, sin fraternidad… sería solo un paso bien montado, pero vacío.
Por eso, más allá del hábito y del cirio, lo que necesitamos es corazón y presencia. Crear un ambiente de Hermandad real, de cofradía con mayúsculas, donde todos sumemos, donde todos rememos en la misma dirección: hacia Cristo, con María. Ese es el verdadero reto y también el verdadero regalo.
“Conozco lo que significa liderar y también acompañar; ahora quiero poner esa experiencia al servicio de mi hermandad”
–¿Qué papel jugarán los jóvenes en su proyecto? ¿Tiene previsto algún plan específico para fomentar su participación?
La juventud es esencial para la vida de la hermandad.
Queremos crear el Grupo Joven Quinta Angustia, con su propia coordinadora -María, si Dios quiere- y su calendario de actividades. Los jóvenes son la savia nueva, los que pueden atraer a otros jóvenes a la Iglesia y hacer posibles cosas maravillosas. Son presente y futuro.
“Esta candidatura nace del amor a la cofradía y del respeto a lo construido por quienes nos precedieron”
–El papel de la mujer en el mundo cofrade ha evolucionado, pero aún quedan resistencias en algunos entornos. ¿Qué opinión le merece esta cuestión y cómo cree que debe abordarse desde dentro?

La mujer tiene un papel esencial en la hermandad, como lo tuvo la Virgen María. Tenemos un don para unir, para hacer familia, como una madre en su hogar. Aquí no se trata de géneros, sino de corazones dispuestos a servir..
–En su caso, que ha sido la primera mujer en presidir una Cámara de Comercio en España, ¿cree que su experiencia en entornos tradicionalmente masculinos puede servir como ejemplo o inspiración dentro de la vida cofrade?
No se trata de ser mujer u hombre, sino de rodearse de buenas personas, con generosidad y sentido verdadero de hermandad. Si algo puedo aportar por mi experiencia, es demostrar que, con humildad, entrega y un buen equipo, se puede abrir camino y construir algo grande… también dentro de la vida cofrade.
«Una Hermandad sin caridad, sin vida interior, sin fraternidad… sería solo un paso bien montado, pero vacío»
–¿Cómo ve el momento actual que vive la hermandad? ¿Qué diagnóstico hace de la situación tras los últimos años?
La Hermandad necesita un impulso, es el momento de reactivar su vida, de abrir caminos con ilusión y unidos. Nuestra Hermandad merece brillar en todos los aspectos.
–En un tiempo en el que muchas hermandades apuestan por reforzar su dimensión social, ¿qué papel debe tener la caridad en la Quinta Angustia?
La caridad es el corazón de una hermandad y en la Quinta Angustia debe latir con más fuerza que nunca.
No es solo dar lo que sobra, es compartir lo que hace falta: tiempo, escucha, compañía, ayuda real. Sin caridad una hermandad pierde su alma.
–¿Cuál es su visión de la Semana Santa actual? ¿Qué cree que puede aportar su hermandad al conjunto de la Semana Santa de Córdoba?
«La Hermandad necesita un impulso, es el momento de reactivar su vida, de abrir caminos con ilusión y unidos»

La Semana Santa de Córdoba para mi es maravillosa.
Es catequesis viva en la calle. A través de los pasos, de las bandas, de los silencios… Dios habla al corazón, incluso al de quien no lo espera.
Es una fe que se expresa con belleza, con respeto, y que cada uno puede vivir a su manera: en oración, en recogimiento o simplemente mirando.
Porque hasta el que solo mira… puede encontrarse con Dios.
Y cuando llegue el momento de la Quinta Angustia, vendremos a sumar luz.
Desde la humildad, el respeto y el deseo profundo de tocar almas.
Si con nuestro paso alguien se acerca más al Señor… ya habrá valido la pena.
“Aspiramos a una Quinta Angustia más viva, más unida y comprometida con su tiempo».
–¿Tiene algún recuerdo especial de sus comienzos en la cofradía? ¿Quiénes han sido referentes para usted dentro de la hermandad?
Tengo recuerdos que guardo en el alma.
El día que fuimos toda la familia al taller de los Imagineros Pablo Porras y Juan Jimenez, autores de nuestros Titulares, y pusimos dentro del Cristo nuestras plegarias y oraciones… fue como entregarle el corazón a Jesús.

También recuerdo el traslado de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder, desde el taller de los Imagineros hasta La Merced. Fue de noche, en silencio, con el templo a oscuras y el canto de un saetero…que se hizo oración… Y ver cómo, al encenderse las luces, aparecía la imagen imponente… Fue sobrecogedor.
Hay un día que nunca olvidaré, fue el de la bendición de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder por el obispo. Ese día, llegó a la familia una mala noticia relacionada con la salud… y después, un milagro.
Recuerdo también la emoción y la cara de felicidad de mis padres, que fueron los padrinos.
Ver al vestidor y a las camareras vistiendo a la Virgen con tanta devoción, rezando el rosario, el perfume a incienso, ese respeto, ese cariño silencioso… te toca el alma. Y cuando finalizaron, permitieron que mi madre se quedara a solas, rezando a Nuestra Santísima Virgen de la Quinta Angustia.
«Tengo plena confianza en que llegara el momento y estaremos muy pronto dentro de La Agrupación, porque debemos estar»
Son muchos momentos… que no se pueden olvidar.

–La hermandad aún no forma parte de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, aunque es un asunto que está sobre la mesa desde hace tiempo. ¿Cuál es su posición al respecto?
Mi opinión es de total respeto.
Si aún no formamos parte de la Agrupación, seguro que hay motivos que lo justifican. Pero tengo plena confianza en que llegara el momento y estaremos muy pronto dentro de La Agrupación, porque debemos estar.
“La vida de hermandad no se limita a un día de estación de penitencia, es un compromiso durante todo el año”
–¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los hermanos de cara a la cita del 30 de junio?
Mi mensaje es de disponibilidad y confianza. Estoy aquí para lo que Dios quiera…. Lo que decidan los hermanos, lo que disponga el Espíritu Santo.
–Si los resultados son favorables, ¿cuál sería su primera decisión como hermana mayor?
Contar con todos, sin excepciones, y empezar a construir una hermandad aún más unida, más viva. Una familia.





