La crónica | La Trinidad brilla con su procesión del Corpus

La agrupación musical Afligidos de Puente Genil da muestra de su gran nivel

Suenan los acordes de la agrupación musical Afligidos de Puente Genil. El capataz, Manolo Orozco, da las primeras órdenes ayudado por su remozado equipo de auxiliares y da comienzo la octava del Corpus de La Trinidad, que se celebra en el día en que la Iglesia celebra, precisamente, el Domingo de la Santísima Trinidad.

Los sones de la formación pontana son potentes, a la par que cuidados, y dan cuenta de la calidad una de las formaciones musicales históricas de la provincia de Córdoba

La misma que durante los últimos años ha experimentado un resurgir que, si nada lo impide, podrá volver a disfrutarse en apenas cuatro meses, gracias a la Magna y a la participación de su titular en el gran evento cofrade del año en Córdoba.

En el otro punto de atención de la procesión de Jesús Sacramentado están la cuadrilla de costaleros y su capataz. Orozco, como al frente del Cristo de la Providencia (la otra procesión parroquial), deja su impronta personal que se proyecta en el trabajo de los costaleros. Eso sí, como decíamos, con un equipo de auxiliares renovado, relanzando la labor llevada a cabo durante los últimos años.

Y, entre las novedades que presenta la procesión, también está el recorrido, que se ha ampliado un tanto, tal vez para dar más lustre al acontecimiento y que el espectador pueda paladear el desfile no solo por la plaza de la Trinidad o Lope de Hoces, sino también por Eduardo dato, Pérez de Castro, Duque de Fernán Núñez, Concepción, San Felipe, Ramón y Cajal, y Tesoro.

De regreso a la plaza de la Trinidad y adentrándose en su templo, la procesión deja ese regusto de fin de curso, de octavas del Corpus que se reparten por la ciudad, de la inminencia de la procesión oficial y del fin de ciclo que dará paso a un otoño de procesiones.