Entrevista | Pedro Antonio Gallardo: «Las bandas de música se mueven mucho en un ámbito más específico, el de las hermandades, mientras que las orquestas jóvenes se dedican, por lo general, a ser meramente formativas»

El pasado sábado me desplacé a nuestra vecina localidad de Pedro Abad, donde la Hermandad del Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo celebró su Fiesta de Regla en la Parroquia de la asunción, un acto muy solemne, por una serie de distinguidas coincidencias.

La primera de ellas, la Santa Misa fue concelebrada por tres sacerdotes, D. Manuel Millán Serrano, titular de la Parroquia de la Asunción, acompañado de uno de sus formadores en su periodo de seminarista, D. Diego Coca, que en la actualidad es titular de la Parroquia de Santa Rafaela María en Córdoba, y por el Padre D. Carlos Vecino Carou, Capellán de la Militia Templis, y titular de la Parroquia de Santo Tomé de Toledo. Otra, que asistieron como invitados tres caballeros de la Orden del Temple, entre ellos el Preceptor por España de la mencionada Orden, D. Celestino Conesa, acompañados de varios de sus novicios.

Además, hay que añadir que durante esta fiesta de Regla y Santa Misa se estrenaba la composición musical de un Réquiem, compuesto por el tenor cordobés D. Pedro Antonio Gallardo y que fue dirigido magistralmente por D. Pedro Gallardo Cuesta, hijo del compositor, quien a pesar de su juventud, demostró cualidades sobradas para responsabilizarse de una obra de este calado y dificultad.

La cuerdas estaban formadas por tres violines, una viola y un violonchelo, las voces por tres sopranos, tres contraltos, tres tenores, entre ellos el propio compositor y cuatro bajos.

D. Pedro Antonio Gallardo, el autor, mantuvo conmigo una breve conversación acerca de la obra a las pocas horas de haber sido dirigida e interpretada por primera vez, durante la misma me explicó que el germen de esta idea nace cuando la Hermandad del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo de Pedro Abad, le propone tras el acompañamiento de su titular en la salida procesional de la pasada Semana Santa, cantando gregoriano, le solicitan interpretar un Réquiem para su Misa de Regla.

Tras valorar las posibilidades de interpretar algunas obras existentes, tales como el Réquiem Mozart. O de Fauré, adoptaron la posibilidad de crear una nueva obra específica para esta Hermandad.

Han demostrado que lo parecía una osadía en sus inicios, ha quedado como una soberbia obra, con todo el sentido del texto litúrgico en latín, con la música adaptada a la expresión y al sentido propio, plasmando los más profundos sentimientos en cada momento, plasmando la tensión y la dulzura propia de cada secuencia, transformada en sentimiento la Sagrada Misa.

Señalar que finalizado el acto litúrgico, en un emotivo acto, D. Pedro Antonio Gallardo, como compositor. le donó la partitura del Réquiem a la Hermandad del Santo Sepulcro de Pedro Abad, partitura firmada por el autor, y por el director, y que desde este día forma parte del patrimonio inmaterial de esta cofradía.

Tras el estreno pude mantener una breve conversación con el joven director, nuestra conversación giró entorno a su experiencia, casi prima en esta obra, así como en el ámbito de la dirección orquestal, que, a pesar de su juventud, mostró su carácter de líder en el desarrollo de su labor.

Vamos a lo hablado con él:

¿Cuáles han sido sus experiencias en la dirección?

Durante dos años acompañamos en la estación de penitencia a esta hermandad, cantando gregoriano, un estilo monódico, con lo que esta obra es la tercera que dirijo, la primera si tenemos en cuenta que en el gregoriano se podría omitir la labor de la dirección en muchos casos.

¿Qué es lo más difícil de la dirección de esta obra que acabamos de oír por primera vez?

He notado mi falta de experiencia, sobre todo, la he notado mucho, aunque que he aprendido mucho, también a la hora del “entendimiento” con los interpretes, especialmente con las voces, en los tempos iban algo bajos, lo noté especialmente durante la interpretación del “Confutatis” donde las voces entraban dudando e involuntariamente intentaban bajar el tempo, lo que me obligó a utilizar métodos propios para conseguir lo que buscaba. Yo no iba nada nervioso, solamente activo, existía como un nexo de unión entre los intérpretes y el público.

¿Repetirías la experiencia con alguna obra más complicada?

Sin ninguna duda, claro que sí, si me atrevería después de esta experiencia.

¿Sus estudios musicales han girado en torno al violín, que prefieres la dirección o el violín?

Las dos cosas son compatibles, pero el violín es mi especialidad, ahora mismo el violín.

La dirección es algo muy bonito, la experiencia ha sido positiva, pero a día de hoy no me planteo dedicarme enteramente a ello.

(No puede ocultar que ama su instrumento. El violín.)

¿Alguna pega que transmitirle a tu padre como autor de esta obra que has dirigido?

Errores varios, al no ser compositor mi padre, y yo tampoco, la hemos revisado pero con mucha premura de tiempo, la obra se empezó a realizar desde el verano pasado, y la verdad ha sido muy poco tiempo, ha sido muy difícil la planificación de ensayos, la dificultad de fijar los interpretes, ya que han pasado muchos que por complicaciones no han llegado a quedarse, todo muy forzado por esta falta de tiempo. Todo ha sido muy rápido, pero la verdad yo estoy muy contento, todo ha salido de la mejor manera, no empezó muy bien pero el final ha merecido la pena.

¿La segunda vez será todo muy distinto?

Hombre, claro, aparte de ya conocer la obra, contaría con la ventaja de la experiencia. Algo que quiero remarcar que he aprendido es que el más mínimo detalle a la hora de dirigir cuenta, siendo muy importante el entendimiento con la formación, transmitirles lo necesario, y sentir esa concentración y atención mutua durante los ensayos.

Es muy fácil que sean los músicos los que te dirijan a ti, si uno de ellos va con un ritmo y otro va con otro, y tú te centras en uno de los dos que te fuerza a llevar un pulso arrítmico y forzarme a dudar, es fácil cometer este tipo de error.

¿Tenéis conciertos de cara a la Navidad o para la Cuaresma?

Si, tenemos una estación de penitencia, y para Navidad un par de conciertos, aun estamos por concretar más cosas. En los que tenemos de Navidad hemos preparado cuatro partes del Mesías de Händel, tres instrumentales y uno con voz, en estos intervendrá mi padre, como tenor, además de en varios villancicos.

La música es muy bonita, es belleza, es la banda banda sonora de la vida, la buena música de cualquier película que tiene detrás un motivo de ser, el cual el autor pretende reflejar.

¿Es la música clásica esa gran olvidada de Córdoba, donde se conocen más a las bandas de música de Semana Santa, que la música orquestal?

Si, el problema es que el instrumento ocasiona ciertas impresiones en la persona que lo ve y escucha. El tema va por ahí, un violín o una orquesta llama mucho más la atención al público, y más si es en directo, en comparación a una guitarra o una banda de vientos, por ejemplo.

El órgano que es el instrumento ideal, está como muy olvidado en Córdoba, salvo en ocasiones concretas en la Santa Iglesia Catedral, no es común si interpretación en los actos litúrgicos de la ciudad. El sonido de la cuerda es mucho más envolvente que otros, el violín es la maquina perfecta.

Yo lo que veo es que las bandas de música se mueven mucho en un ámbito más específico, el de las hermandades, muy común aquí, mientras que las orquestas que no son profesionales, es decir las orquestas jóvenes, se dedican por lo general a ser meramente formativas.

Una breve conversación, más profunda de lo que en principio pudiese parecer, con un director joven, muy joven que a sus veintidós años, ya han visto ustedes como piensa, con la serenidad y la templanza que le he visto desarrollar su trabajo, y al que le auguro un futuro prometedor en el mundo de la música sacra, de la música inteligente, como a mí me gusta llamarla, y esto no lo digo yo, lo dice uno de los salmos “Psallite Deo Nos, Psallite Sapient”, canta a Dios, pero canta con inteligencia.