Este es el cartel por las víctimas del funeral de Adamuz que presidirá el obispo de Córdoba

La Diócesis de Córdoba ha comunicado la celebración de una misa funeral en memoria de las víctimas del grave siniestro ferroviario acontecido en Adamuz, una convocatoria que se erige como acto central de recogimiento, oración y duelo colectivo ante una de las tragedias más conmovedoras vividas recientemente en la localidad. La ceremonia litúrgica estará presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, quien encabezará la eucaristía como signo de cercanía pastoral y acompañamiento espiritual a los familiares y a toda la comunidad afectada.

El oficio religioso se celebrará el domingo 25 de enero, dando comienzo a las 11:00 horas, y tendrá como escenario la Caseta Municipal de Adamuz, un espacio que adquiere un profundo valor simbólico al haber sido utilizado en las primeras horas tras el accidente como lugar de atención y acogida a los heridos. De este modo, el recinto vuelve a convertirse en punto de encuentro, esta vez para la oración compartida y el recuerdo solemne de quienes perdieron la vida. Una ceremonia que ha sido anunciada con un cartel que acompaña a esta noticia, que ha sido muy comentado en diversos foros.

Durante la celebración se elevarán plegarias por las 43 personas fallecidas a consecuencia del accidente ferroviario, manteniéndose viva su memoria en una liturgia marcada por la sobriedad, el respeto y la comunión del pueblo. La eucaristía está concebida como un acto abierto, en el que podrán participar sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos, así como todos aquellos ciudadanos que deseen unirse a este gesto de solidaridad y acompañamiento.

De manera excepcional, la celebración contará con la presencia de Nuestra Madre del Sol, patrona de Adamuz, cuya participación en el funeral refuerza el carácter extraordinario y profundamente emotivo del acto. La imagen mariana, referente espiritual y devocional del municipio, será símbolo de consuelo y esperanza en una jornada destinada a canalizar el dolor colectivo y a reafirmar la fe en medio de la adversidad.