Cruz de guía, Opinión

Eterna música

Una eterna brisa de aire fresco. Un suspiro en el silencio. Y de repente, la tempestad. Pasión de Linares es como ese abrazo al anciano olvidado, como la primera vez que afloran los sentimientos de una noche de devoción en plena primavera te desgarran el alma. Es un camino lleno de baches en el que te aferras al destino, una eterna lucha para alcanzar el ansiado reconocimiento.

No les miento si les digo que no recuerdo la primera ocasión en la que tuve la oportunidad de escuchar, por vez primera, a la banda de Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Seguramente, tendría lugar con una de sus primeras Hermandades, mi querida Cofradía de la Entrada Triunfal de Linares. Una Hermandad que, sin duda, lleva anclada su historia a la formación linarense con la que sentó cátedra en el preciso instante anterior a alcanzar el estrellato. Un Misterio que le dio alas a la formación y le confirió el matiz para configurar el estilo que la aupó al olimpo de las formaciones musicales.

Asimismo, no se puede comprender la historia de la formación linarense sin la capital cordobesa. Y es que la ciudad califal ocupa un lugar muy profundo en el corazón de la banda reflejada en una unión con una de sus Hermandades más señeras; la Esperanza. El Gitano de Córdoba y Pasión de Linares conforman un idilio de más de veinte años en los que la formación mantuvo intacta su calidad musical hasta tal punto de alcanzar cotas aún más altas de las ya obtenidas.

Pero, realmente, el empujón hacia ese olimpo de las bandas radica en la ciudad que la vio nacer. Las tres Hermandades con las que históricamente se ha identificado la formación musical (Borriquilla, Oración en el Huerto y Resucitado) proporcionaron el apoyo necesario para que la banda adquiriera la relevancia que hoy en día atesora. Corporaciones franquicia con Misterios portentosos que instauraron el carácter sevillano de la forma de andar de los pasos en esta provincia de la Andalucía Oriental que fue modelo para muchas otras que, a su vez, basaron sus ideas en un escaparate de lujo del que muy pocos pueden presumir.

Buscar en la historia de Pasión de Linares un atisbo de oscuridad o momentos de desarraigo es una complicada tarea de la que muchos han desistido, pues la gran formación ha transmitido con claridad el camino a seguir para alcanzar la gloria con sudor y esfuerzo a través de una continua línea ascendente que le ha llevado a la perfección musical y al reconocimiento de un público cofrade tan complejo como es el que radica en la ciudad hispalense.

Son 26 años de historia musical con la que muchos hemos acompasado a nuestro crecimiento. Los que hemos vivido acompañados de la buena música sabemos algo a ciencia cierta. Que Pasión de Linares forma parte de nuestra vida.

¡Felices 26 años de historia!