El Consejo de Distrito Sureste ha emitido una vergonzosa y manipulada nota pública tras tener conocimiento del cartel anunciador de la Velá 2019, en el que aparece como símbolo principal la imagen de la Virgen de la Fuensanta y el logo del 25 aniversario de su coronación canónica. Según afirman los miembros de este organismo controlado por la extrema izquierda, «en dicho cartel desaparecen por completo símbolos como el caimán u otros que engarzan más con el sentimiento popular del barrio y, sobre todo, que lo hacen sin que ningún tema, incluido el religioso, acapare el protagonismo de las fiestas». Una afirmación que no deja de ser una miserable falsedad toda vez que en el cartel aparecen el caimán (el fósil que se halla en las paredes del Santuario de la Virgen) y la campanita que, a modo de marco, encierra a la imagen letífica.
En concreto el lamentable texto expone que “Por la íntima relación que este Consejo de Distrito ha mantenido en la historia reciente de esta tradicional fiesta popular como es la Velá de la Fuensanta y por cuanto nos vincula emotivamente a ella, vemos oportuna la siguiente reflexión. Las señas de identidad de este evento eminentemente popular e identitario no han podido disgregarse por más vaivenes pretendidos que ha habido”.
“No en vano, la espadaña de la iglesia y/o la imagen de la Virgen junto al caimán, han ido siempre de la mano de una manera más o menos relevante. Prueba de ello han sido las estériles polémicas, siempre interesadas, cuando se ha querido hacer una instrumentalización tendenciosa de ello, invocando a la mayor o menor relevancia de los símbolos”.
Como conclusión, el Consejo de Distrito Sureste “espera que el cartel de la Velá de este año no sea la premonición de en lo que se pretende convertir una fiesta popular que ha aunado históricamente símbolos, ideas y creencias. Una fiesta cuyas “señas de identidad de estas fiestas, por más que se haya intentado en muchas ocasiones, nunca han podido ser ocultadas o arrinconadas”. Lo que en cristiano, valga la expresión, significa que esperan que la Virgen sea erradicada de la fiesta que lleva su nombre. Algo que muchos cordobeses no están dispuestos a permitir, gobierne quien gobierne. A ver si algunos se aplican el cuento.





