«Lamentamos el fallecimiento de N.H.D. David Ávila Díaz, prioste primero de la hermandad y una persona entregada por entero a la corporación. Rogamos una oración por su alma. Brille para él la luz perpetua”. Con este sencillo texto, a modo de sincero y humilde homenaje, la Hermandad de los Estudiantes ha puesto negro sobre blanco la desolación que invade a la corporación hispalense por el fallecimiento de uno de sus miembros, parte indisoluble de su historia, que se marchado dejando tras de sí una huella imperecedera y un profundo pesar.
Y es que de cuando en cuando la información cofrade se trufa de tristes noticias, que nos hacen regresar a todos a la amarga realidad y a la crudeza de la vida por la que nos ha tocado deambular, forjar sueños, soportar tempestades, construir proyectos y sufrir pérdidas. Noticias que suenan como un aldabonazo en el corazón de quienes las leen y nublan el alma de propios y extraños.
Una dolorosa pérdida, que siempre lo es cuando se marcha una persona cercana, acrecentada por las especiales circunstancias en las que nos encontramos inmersos, a causa de la terrible pandemia que está asolando el planeta y que mantiene latente el daño causado por la pérdida de tantos seres queridos, y una noticia que ha llenado de consternación a sus familiares y amigos y a todos los cofrades que compartieron parte de su vida con él.





