Córdoba, ⚓ Costal

Fallece Enrique Poyato, un símbolo de la cuadrilla del Señor de la Caridad

La Hermandad del Señor de la Caridad de Córdoba se encuentra de luto por el fallecimiento de una figura esencial de su cuadrilla costalera, Enrique Poyato, conocido en el seno de la cuadrilla como «El Abuelo». Un implicado hermano de la corporación de San Francisco que, a pesar de no haber pertenecido nunca a su junta de gobierno, era una persona muy querida y respetada en la cofradía.

Una figura entrañable, que formó parte de la cuadrilla hasta hace unos años cuando su capataz, Juan Rodríguez Aguilar, le ofreció integrarse en el equipo de los hombres de negro que tienen el orgullo y la responsabilidad de guiar a los privilegiados que llevan sobre sus hombros al Hijo de Dios y a su Bendita Madre cada Jueves Santo, camino de la Santa Iglesia Catedral. 

Enrique Poyato fue ingresado hace uno días en el hospital a consecuencia de un derrame cerebral. Tras una dura lucha, finalmente no ha conseguido recuperarse y ha fallecido. «Un hombre que siempre ha luchado por su cuadrilla y por su Cristo… para él, su Cristo y su Virgen eran lo más grande del mundo», ha reconocido a Gente de Paz el capataz de la cofradía, un emocionado Juan Rodríguez, que ha recordado que «siempre ha estado en todos los quinarios, en todos los Vía Crucis, en todas las salidas, actos y cultos».

«Un hombre que desde chiquitito ha llevado al Señor de la Caridad por bandera -ha subrayado Aguilar- y siempre ha estado luchando a su lado». Poyato fue el primer costalero que tuvo el privilegio de recibir el galardón del «costalero del año» de la cuadrilla de la hermandad. «Buena persona, buen padre, buen abuelo… un costalero con mayúsculas que acogía como nadie a los nuevos costaleros del Señor, con alegría y con ganas», ha recordado su capataz que ha reconocido su tristeza por «las personas buenas, cuando se van, te marcan» al tiempo que ha precisado estar seguro de que «ya estará con el Señor de la Caridad y su Bendita Madre». 

Enrique Poyato era, además, hermano de nuestro compañero Antonio Poyato, quien lógicamente afectado, ha querido sumarse a este humilde homenaje con la emotiva fotografía de cabecera, como simbólico recuerdo a la memoria de un hombre que ya se encuentra a la vera de su Señor de la Caridad, como ha hecho durante toda su vida, aguardando la Resurrección en Cristo. Descanse en paz.

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