El año cofrade se despide en Sevilla con una luctuosa noticia, el fallecimiento de Jesús Martín Cartaya, imprescindible fotógrafo de las cofradías de Sevilla que nos ha dejado a la edad de ochenta y seis años, dejando tras de sí un legado imperecedero que ya forma parte de la historia de la Semana Santa hispalense.
Fotógrafo vocacional desde la edad de 15 años, pocos son los hechos notables acaecidos en la capital hispalense que durante 60 años no escaparon de su objetivo. Desde la Sevilla costumbrista de la década de los sesenta a la Feria de Abril cuando se celebraba en el Prado de San Sebastián, hasta la tristemente célebre Operación Clavel, el mundo de las cofradías y los cofrades, o las tardes de toros de Curro Romero.
Estudió en el centro de los jesuitas de Villasís y trabajó en el comercio durante casi cuarenta años. Profesionalmente ha colaborado con el diario ABC de Sevilla, la agencia EFE, el diario Suroeste, el Boletín de las Cofradías de Sevilla y otras muchos publicaciones relacionadas con temas cofradieros, flamencos, taurinos, culturales o costumbristas. Activo cofrade, ha sido hermano de la Hermandad de La O, de la Esperanza de Triana y de la Quinta Angustia.
Aquel joven había nacido en la Sevilla de 1938, en la calle Reyes Católicos, entre la puerta de Triana y el puente que le uniría al más manso de los Nazarenos, el que, no podía ser otro, más inclina la cabeza, pero más grandeza guarda en su humildad. Dios no escribe torcido en renglones que están bien derechos y Jesús, el hijo de Reyes y de Antonio, el quinto de siete hermanos nacidos en torno a una espartería, tenía escrito desde su nacimiento un guion derecho de presencia en una ciudad de cuyo reparto coral acabaría formando parte.
Hijo de una espartería, como el torero que recibió el apodo, ya estaba el guion escrito para su afición a los toros, como lo estaba para su mirada a la Semana Santa y lo estaba para su comunión con la ciudad. Porque lo de Jesús Martín Cartaya con Sevilla va mucho más allá de la fría acta notarial del que está presente y da fe del instante, porque él es testimonio callado y silencioso. En sus décadas de mirada a la ciudad ha estado siempre en el momento justo y, lo que es mucho más difícil, en el lugar exacto, algo que deberían aprender las generaciones posteriores en todos los campos de la vida.
Sus imágenes ilustran numerosos libros. Así, en el año 2012 el ayuntamiento de Sevilla por medio de la Delegación de Fiestas publicó el libro «Sevilla en blanco, negro y color», con un selecto número de fotografías de este reconocido autor, que además es asesor taurino de la plaza de toros de Sevilla, con textos del historiador, escritor, crítico y fotógrafo taurino Álvaro Pastor Torres.





