Feliciano Fernández ha sido elegido **nuevo hermano mayor de la Hermandad de la Esperanza de Triana, sucediendo en el cargo a Sergio Sopeña tras el cabildo general de elecciones celebrado en la Capilla de los Marineros. La jornada electoral pone fin al proceso iniciado meses atrás con la presentación de dos candidaturas y abre un nuevo mandato al frente de una de las corporaciones de mayor dimensión de la Semana Santa de Sevilla, que supera ya los 14.000 hermanos, una cifra que evidencia el constante crecimiento experimentado por la hermandad tanto en el barrio de Triana como fuera de él. Del total de 3.458 votos emitidos, la candidatura encabezada por Feliciano Fernández ha obtenido 2.065 sufragios, lo que supone el 59,72% del respaldo electoral, mientras que la encabezada por Guillermo Revuelta ha recibido 1.374 votos, equivalentes al 39,73% del total del escrutinio.
El resultado de las urnas concede el gobierno de la corporación de la Madrugada a un hermano cuya vinculación con la Esperanza de Triana se remonta a toda una vida. Fernández, que ya desempeñó anteriormente el cargo de hermano mayor de la Hermandad de Montserrat, ha defendido durante toda la campaña un programa basado en la renovación institucional, la cercanía al hermano, el fortalecimiento de la vida corporativa, la potenciación de la acción caritativa, el impulso de la formación y la ejecución de un ambicioso proyecto patrimonial con la mirada puesta en las próximas décadas.
Una vida ligada a la Esperanza de Triana
La trayectoria del nuevo hermano mayor está profundamente unida a la historia reciente de la corporación trianera. Nacido en la calle Alfarería, fue bautizado en la parroquia de San Jacinto y pasó a formar parte de la hermandad desde ese mismo día, iniciando un vínculo que se ha prolongado durante más de seis décadas.
Durante la entrevista concedida recientemente a este medio, Fernández recordaba que su padre perteneció durante muchos años a la Junta de Gobierno, mientras que su tía ejerció durante décadas como camarera del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, circunstancias que marcaron decisivamente sus primeros recuerdos dentro de la corporación.
Entre esas vivencias evocó también cómo su madre solicitó durante una comida de hermandad, en la década de los años setenta, la coronación de Nuestra Señora de la Esperanza, así como aquellas jornadas en las que pedía pequeñas aportaciones económicas a la salida de la misa para poder adquirir varas de nardo de plástico, ya que entonces la corporación no disponía de recursos suficientes para sufragar flores naturales.
El nuevo hermano mayor ha explicado igualmente que la evolución experimentada por la cofradía resulta especialmente evidente al comparar la actualidad con sus primeras estaciones de penitencia. Según recordó, cuando realizó por primera vez la Estación de Penitencia la hermandad apenas reunía alrededor de 150 nazarenos entre ambos pasos, una realidad muy distinta de la que presenta hoy una corporación convertida en una de las más numerosas de la Semana Santa sevillana.
La convicción de que la hermandad debía iniciar una nueva etapa
Uno de los mensajes que más ha repetido durante la campaña ha sido la necesidad de abrir un nuevo tiempo dentro de la corporación.
Fernández aseguró que, junto a otros muchos hermanos, consideraba que la hermandad había llegado al final de un ciclo, entendiendo que era el momento adecuado para incorporar nuevos aires a la institución. Explicó igualmente que sus obligaciones profesionales habían impedido hasta ahora asumir una responsabilidad de esta magnitud y que, una vez disponía del tiempo necesario, entendía que había llegado el momento de dedicar todos sus esfuerzos al servicio de la Hermandad de la Esperanza de Triana.
Asimismo, expresó su voluntad de ejercer un mandato caracterizado por la cercanía, afirmando durante la campaña que, si obtenía la confianza de los hermanos, sería el hermano mayor de quienes le hubieran apoyado y también de quienes hubieran optado por otra candidatura, poniendo siempre por delante el interés general de la corporación.
Transformación institucional y mayor participación de los hermanos
El programa con el que ha alcanzado la máxima responsabilidad de la hermandad concede un especial protagonismo a la participación de los hermanos en la toma de decisiones.
Entre sus principales compromisos figura la derogación de la normativa vigente sobre la formación de las cuadrillas de hermanos costaleros, una de las propuestas que mayor repercusión ha suscitado durante el proceso electoral.
Igualmente, Fernández ha defendido que los proyectos de mayor trascendencia deben someterse a la aprobación del Cabildo General, manifestando expresamente que no concibe una hermandad donde iniciativas patrimoniales de gran envergadura puedan desarrollarse sin el respaldo directo de los hermanos.
Otro de los grandes objetivos institucionales consiste en solicitar a la Santa Sede la elevación de la Capilla de los Marineros a la dignidad de basílica, una aspiración que constituye uno de los símbolos más destacados de su proyecto de gobierno.
También plantea la unificación de las cuotas con la papeleta de sitio, una medida prevista para entrar en vigor en la Madrugada de 2027, así como la eliminación del pago de la propia papeleta de sitio, iniciativa que señaló como una de las actuaciones prioritarias de su mandato.
Una intensa hoja de ruta para la vida interna de la corporación
El nuevo hermano mayor pretende reforzar la vida cotidiana de la hermandad mediante distintas iniciativas destinadas a incrementar la participación de los hermanos.
Entre ellas figura la implantación, una vez concluido el verano, de encuentros semanales los jueves o viernes en la calle Pureza, aprovechando la misa de hermandad para favorecer posteriormente un tiempo de convivencia entre los asistentes.
Su intención pasa igualmente por facilitar que los hermanos puedan ofrecerse para colaborar activamente en los cultos desde los primeros actos que celebre la nueva Junta de Gobierno, fomentando una implicación más directa en la actividad ordinaria de la corporación.
Dentro de esta planificación también sitúa la conocida Ventana de la Esperanza, uno de los proyectos incluidos en su programa y que, según explicó, requerirá un desarrollo más pausado por la complejidad de su ejecución.
Recuperación de cultos y fortalecimiento de la dimensión espiritual
La candidatura vencedora concede una importancia prioritaria al ámbito cultual.
Entre las primeras medidas anunciadas se encuentra la recuperación del besapié de los viernes al Santísimo Cristo de las Tres Caídas, una práctica que Fernández considera especialmente significativa para reforzar la vida espiritual de la hermandad.
Junto a ello, pretende favorecer una mayor asistencia a los cultos mediante distintas iniciativas encaminadas a incrementar la implicación de los hermanos, reforzando al mismo tiempo la dimensión pastoral de la corporación.
Una acción caritativa centrada en el acompañamiento
El programa incorpora igualmente el proyecto «Soleá, dame la mano», concebido para prestar atención a los hermanos de edad avanzada o con movilidad reducida.
La iniciativa pretende facilitar que estas personas puedan acudir a contemplar a sus titulares cuando resulte posible y, en aquellos casos en los que no puedan desplazarse, será la propia hermandad la que se acerque hasta sus domicilios para ofrecer compañía, desarrollar labores de pastoral sanitaria, colaborar en pequeñas gestiones cotidianas y facilitar asistencia espiritual en coordinación con los párrocos.
Juventud, formación y protagonismo de las nuevas generaciones
La formación constituye otro de los pilares fundamentales del mandato que ahora comienza.
Fernández ha defendido que la juventud debe convertirse en una parte activa de la hermandad, promoviendo convivencias, peregrinaciones, actividades formativas y todo tipo de iniciativas que favorezcan su integración.
Su proyecto contempla además que sean los propios jóvenes quienes puedan plantear propuestas a la Junta de Gobierno, convirtiéndola en una aliada para hacer realidad aquellas iniciativas que contribuyan al crecimiento de la corporación.
En este apartado también plantea consensuar una nueva normativa para los acólitos, elaborada conjuntamente con los propios jóvenes para garantizar el máximo consenso posible.
Un ambicioso programa patrimonial con la vista puesta en 2034
El patrimonio ocupa un lugar preferente dentro del proyecto del nuevo hermano mayor.
Entre las actuaciones previstas sobresale la intervención integral del paso del Santísimo Cristo de las Tres Caídas y del paso de palio de Nuestra Señora de la Esperanza, con especial atención a la recuperación de bordados, crestería y flequería, elementos esenciales del conjunto artístico.
Igualmente, Fernández ha situado como horizonte el cincuentenario de la Coronación Canónica, que tendrá lugar en 2034, planteando que la hermandad llegue a esa efeméride con importantes proyectos ya materializados.
Entre ellos figura la ejecución del tercer manto de salida, cuya realización defenderá personalmente, aunque ha dejado claro que será el Cabildo General quien deba conocer detalladamente el proyecto y decidir finalmente sobre su aprobación.
También contempla la restauración del manto de los Dragones, así como la realización de una réplica de la histórica corona de Seco Imberg para recuperar la estética que presentó la Virgen en 1929.
Sobre este último asunto, Fernández quiso precisar durante la campaña que no reclamará la corona original a la Hermandad de Los Gitanos ni solicitará una cesión temporal, sino que la intención consiste exclusivamente en elaborar una reproducción que permita recuperar aquella histórica estampa con el asesoramiento de la correspondiente comisión artística.
La Madrugada y las mejoras para la Estación de Penitencia
El nuevo hermano mayor considera que la Madrugada constituye una de las jornadas más complejas de toda la Semana Santa debido al elevado número de nazarenos y a los ajustados horarios disponibles para todas las cofradías.
En este sentido, ha apostado por alcanzar soluciones mediante el consenso entre todas las hermandades, mostrando igualmente su disposición a dialogar sobre cualquier modificación que pueda plantearse en el futuro.
Fernández ha reiterado que la Esperanza de Triana continuará solicitando su histórico cuarto puesto en la nómina de la Madrugada, una petición que la corporación mantiene cada año durante el Cabildo de Toma de Horas.
Respecto a la posible entrada más temprana de la Hermandad de Los Gitanos en Campana, ha reconocido que se trata de una cuestión compleja que deberá analizarse conjuntamente entre todas las corporaciones afectadas.
Asimismo, ha considerado que, por el momento, resulta posible mantener la separación entre el Jueves Santo y la Madrugada siempre que exista un esfuerzo conjunto por parte de todas las hermandades implicadas.
Atención al nazareno y mejora del cortejo
Dentro del apartado organizativo, Fernández ha anunciado diversas medidas destinadas a mejorar las condiciones de los hermanos durante la Estación de Penitencia.
Entre ellas destacan la creación de nuevos puntos de avituallamiento, espacios donde los nazarenos puedan revestirse cuando resulte necesario y actuaciones destinadas a aliviar la acumulación de hermanos en determinados puntos del recorrido, especialmente durante el regreso por la zona del Arenal.
A ello se suma la intención de desarrollar acciones formativas dirigidas tanto a hermanos como a diputados, con el objetivo de favorecer un trato más cercano, humano y adecuado durante toda la estación penitencial.
La música también será uno de los asuntos que deberá abordar durante su mandato
Uno de los asuntos que ha suscitado mayor interés durante la campaña ha sido el relativo al acompañamiento musical del paso de palio. Sobre esta cuestión, Fernández ha explicado que el debate no debe limitarse a la continuidad de una formación musical o a su posible sustitución, sino que también debe abordar el repertorio interpretado, al entender que no puede ser el mismo para la Madrugada que para otras celebraciones como el Corpus Chico. Por ello, ha anunciado que cualquier decisión se adoptará tras escuchar a personas con amplios conocimientos musicales y después de ser analizada por el Cabildo de Oficiales.
Las grandes efemérides marcarán buena parte del mandato
Otro de los bloques destacados de su programa gira en torno a las próximas celebraciones que afrontará la corporación.
En 2027 pretende conmemorar el centenario del primer besamanos de Nuestra Señora de la Esperanza en San Jacinto, situando precisamente este templo como eje principal de los actos previstos para dicha efeméride.
Fernández explicó durante la campaña que ya se habían producido contactos con el párroco y con fray Javier, quien se había mostrado receptivo a la iniciativa, aunque puntualizó que correspondería a la nueva Junta de Gobierno formalizar definitivamente el proyecto.
Junto a ello, entre 2028 y 2030 la hermandad celebrará el 50 aniversario de la Banda de las Tres Caídas, el de la primera cuadrilla de costaleros y el del Corpus de Triana, además del propio Centenario del Besamanos.
Su hoja de ruta pasa por organizar exposiciones, conciertos de la Banda de las Tres Caídas en distintos espacios emblemáticos de Sevilla, mesas redondas sobre la evolución de las cuadrillas de costaleros, actuaciones dirigidas a dignificar las andas del Corpus y fomentar la participación de colegios, asociaciones y niños del barrio en esta celebración.
Con la confianza otorgada por los hermanos en las urnas, Feliciano Fernández inicia así un mandato que estará marcado por un amplio programa de actuaciones institucionales, cultuales, formativas, caritativas y patrimoniales, con el propósito de reforzar la participación de los hermanos, preservar el patrimonio de la corporación y preparar a la Hermandad de la Esperanza de Triana para las importantes efemérides que afrontará durante los próximos años.





