Fernando Aguado culmina la restauración del Santo Cristo de la Redención y recupera el esplendor original de la talla manierista del siglo XVI

La Cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Redención ha culminado la restauración del Santo Cristo de la Redención, una intervención patrimonial ejecutada por el imaginero y restaurador hispalense Fernando José Aguado Hernández sobre esta destacada obra manierista del siglo XVI atribuida a Gaspar Becerra. La actuación ha permitido recuperar buena parte de la fuerza estética, la lectura devocional y la riqueza plástica de una imagen profundamente vinculada a la historia de la corporación, cuya apariencia había quedado atenuada por el inexorable deterioro derivado del paso del tiempo.

La intervención se ha centrado en distintos aspectos estructurales y policromos de la talla. En primer lugar, se procedió a la consolidación de los ensambles afectados, garantizando así la estabilidad material de la obra. Del mismo modo, se acometió una profunda limpieza de la policromía actualmente conservada, fechada en el siglo XIX, eliminándose los sucesivos repintes que oscurecían la superficie escultórica y alteraban la percepción original del crucificado. El proceso permitió igualmente la reconstrucción de los regueros de sangre, devolviendo dramatismo y coherencia estética al conjunto, así como la recuperación de las espinas de la corona, elementos que habían desaparecido con el devenir de los años.

Una talla renacentista atribuida a Juan de Ancheta

El Santo Cristo de la Redención constituye, junto a la Santa Cruz, una de las imágenes titulares de la cofradía. Su hechura, de marcado carácter renacentista, es atribuida a Juan de Ancheta y, según los estudios realizados por Valentín Yugueros, habría sido ejecutada en torno al año 1570. Tras anteriores trabajos de restauración, la imagen pudo recibir culto en el Convento de las Madres Benedictinas de Santa María de Carbajal, donde permaneció expuesta en una pequeña capilla desde la que podía contemplarse a través de una reducida ventana enrejada situada en el exterior del convento, circunstancia que acrecentó durante años el carácter íntimo y contemplativo de la devoción.

En la parte inferior de la cruz se conserva además un relicario que custodia dos astillas de Nuestro Padre Jesús de la Redención de Sevilla, entregadas en 1992 como símbolo de hermanamiento entre ambas corporaciones. Este detalle refuerza los vínculos espirituales y devocionales existentes entre las dos hermandades, integrando en la propia iconografía del conjunto un elemento de especial valor sentimental y religioso.

Una presencia consolidada en la Semana Santa

La imagen participó por vez primera en la procesión de la Redención durante el Domingo de Ramos de 1993, incorporándose años más tarde, concretamente desde 2001, al vía crucis organizado por la cofradía en la plaza de Santa María del Camino durante el Lunes Santo. Aquella convocatoria penitencial sería posteriormente trasladada al cuarto sábado de Cuaresma, consolidándose como uno de los cultos externos más significativos de la corporación.

La restauración realizada en 2026 no se limitó exclusivamente al crucificado, sino que alcanzó también a la cruz, con el propósito de realzar visual y patrimonialmente todo el conjunto procesional. Gracias a esta actuación integral, la obra recupera ahora una presencia mucho más cercana a su concepción original, reforzando tanto sus valores históricos como su dimensión devocional.

El conjunto procesional y su acompañamiento musical

El Santo Cristo de la Redención procesiona sobre un trono de madera diseñado en 2001 por el arquitecto Carlos Sexmilo Huarte, pieza que fue enriquecida en 2011 mediante la incorporación de los guadamecíes realizados por Melchor Gutiérrez San Martín y diversos elementos decorativos de motivos arbóreos ejecutados bajo la dirección de Luis Ángel Díez Serrano. El paso es portado por 92 braceros, configurando uno de los conjuntos procesionales más reconocibles de la corporación.