El imaginero Fernando Aguado ha restaurado un Cristo manierista del Convento de Capuchinos de la ciudad de Sevilla.
Según explica el propio artista hispalense, se trataba de una imagen extremadamente deteriorada repintada por tres veces donde he descubierto todos sus valores ocultos propios de su época. Aguado afirma que se trata de la restauración más compleja que ha realizado hasta el momento.
La policromía se desprendía presentando cientos de pequeñas pérdidas, faltaban dedos de las manos y pies, estaba muy fisurado y desensambladas varias partes. Las pupilas, la sangre original, los moretones y las heridas de la flagelación estaban ocultas bajo capas de pintura.













