La Hermandad de la Macarena se encamina hacia su Cabildo General de Elecciones, previsto para el próximo 30 de noviembre de 2025, con una nueva candidatura ya confirmada. Fernando Fernández Cabezuelo ha difundido una extensa carta dirigida a los hermanos en la que expone las líneas maestras de su programa y el espíritu con el que afronta el proceso.
Una opción, no una oposición
«El próximo 30 de noviembre estamos convocados a participar en el Cabildo General de Elecciones», señala el candidato, quien explica que, tras haber comunicado su decisión al director espiritual y al hermano mayor en funciones, ha considerado que este es «el momento oportuno» para dar el paso. Subraya que se presenta «con ilusión renovada y la experiencia acumulada durante años de servicio», recordando a quienes le precedieron «y tanto me enseñaron a querer y a servir a la Hermandad».
Fernández Cabezuelo insiste en que se presenta «como una opción, pero nunca como una oposición», recalcando que son muchos los hermanos que le han pedido «un cambio de rumbo en todos los aspectos y facetas», con una corporación «más cercana, humilde, inclusiva, abierta y participativa, donde todos los hermanos, después de Nuestros Titulares, sean el principal centro de atención».
Una hermandad con presente y futuro
El candidato defiende que el hermano mayor debe ser capaz de «definir el presente y elaborar un plan estratégico que siente las bases del futuro», siempre en comunión con la Archidiócesis de Sevilla y el arzobispo José Ángel Saiz Meneses. Afirma su deseo de «mantener la esencia e idiosincrasia» de la corporación, al tiempo que muestra una preocupación especial por los hermanos que viven fuera de Sevilla: «quiero cuidarlos y atenderlos con dedicación, porque sé la dificultad que implica estar alejados de Ella».
Su lema de campaña, «La hermandad que quieres», condensa la idea de un proyecto «ilusionante pensado para los hermanos», con la meta de devolver la Hermandad «a quienes son su auténtico corazón».
Culto, formación y acción social como ejes
Fernández Cabezuelo fija cuatro pilares de actuación: culto, formación, asistencia social y nueva evangelización. En su carta explica que espera que la labor asistencial «siga creciendo, centrada en nuestros hermanos, en la feligresía y en una mayor colaboración con las Hermanitas de la Cruz, madrinas de la Coronación Canónica de la Virgen de la Esperanza».
En el ámbito patrimonial propone un plan integral de conservación y enriquecimiento, acompañado de comisiones permanentes en áreas clave, con expertos de reconocido prestigio. Además, se compromete a una gestión transparente y eficiente, con una comunicación «moderna, clara y directa».
Respeto y concordia en el proceso electoral
El candidato pide a los hermanos que el proceso electoral se desarrolle con altura de miras: «Confío plenamente en el proceso electoral y pido a todos los candidatos que mantengan un discurso ético, respetuoso y constructivo». Advierte contra los «desencuentros y ofensas en las redes sociales» y recuerda que «cada candidatura tiene diferentes visiones sobre una misma Hermandad», por lo que reclama «respeto y transparencia».
Su propuesta incluye además un llamamiento a la unidad una vez concluidos los comicios: «mi deseo es que quienes no resulten elegidos, al día siguiente se pongan al servicio de la Hermandad y de la Junta de Gobierno que resulte electa».
Un equipo plural y equilibrado
El aspirante asegura que presentará una lista «equilibrada entre madurez y juventud, mujeres y hombres», formada por hermanos «con espíritu fraterno, algunos con experiencia previa en juntas de gobierno y otros que se presentan por primera vez». Afirma ser consciente del esfuerzo que conlleva el cargo, pero asegura que tanto él como su equipo están «dispuestos a asumirlo, contando con el apoyo mayoritario» en la cita electoral.
Una candidatura bajo el amparo de los titulares
La carta se cierra con una invocación a los titulares de la corporación: «Desde estas líneas pido que la Virgen del Rosario, el Señor de la Sentencia y la Virgen de la Esperanza nos bendigan a todos y protejan a nuestras familias». Y concluye con una declaración de fe que resume su compromiso: «¡Viva Nuestra Señora del Santo Rosario! ¡Viva Nuestro Padre Jesús de la Sentencia! ¡Viva Nuestra Señora de la Esperanza!».





