La túnica de Julio Ferreira para el Prendimiento de Córdoba, víctima de Pakistán

La controversia sobre la adquisición de enseres cofrades en talleres extranjeros vuelve a estar de actualidad, aunque voces autorizadas del bordado en España insisten en que el foco no debe ponerse únicamente en dónde compra cada hermandad, sino en prácticas mucho más graves: la explotación laboral de menores en países asiáticos, la falta de control fiscal, el plagio de diseños originales o el uso inadecuado de imágenes de piezas originales para vender un producto completamente diferente.

Precisamente este último aspecto ha golpeado de lleno al prestigioso proyectista cordobés Julio Ferreira Gaspe, quien ha comprobado cómo un taller radicado en Pakistán ha utilizado su creación para la Hermandad del Prendimiento de Córdoba. El diseño, concebido para el XXV Aniversario de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, ha sido reproducido ilícitamente con fines comerciales, según demuestra un anuncio difundido en medios digitales.

Apropiación indebida y fraude al consumidor

En esta publicidad, los responsables del taller extranjero recurrieron a fotografías de la túnica auténtica para promocionar un producto distinto, lo que constituye tanto un fraude para los compradores como una vulneración de los derechos de propiedad intelectual que protegen la obra de Ferreira. Desde distintos sectores se reclama que el debate público se centre en denunciar estas prácticas ilegales y en activar mecanismos jurídicos eficaces contra los infractores, en lugar de cargar contra el libre ejercicio de compra de las hermandades.

El anuncio fraudulento

La túnica original

La pieza legítima, conocida como Túnica del XXV Aniversario, fue ejecutada en terciopelo rojo, por el taller de Francisco Pérez Artés, siguiendo el diseño de Julio Ferreira Gaspe y bordada por Francisco Pérez Artés. Se estrenó en 2015, con motivo de las bodas de plata de la bendición de Nuestro Padre Jesús, Divino Salvador, en su Prendimiento. Su riqueza artística radica en la variedad de técnicas bordadas empleadas y en la impronta estilística inspirada en el rococó versallesco, lo que la convirtió desde el primer momento en un referente del patrimonio textil cordobés.

La denuncia de este plagio reabre un debate incómodo: la necesidad de perseguir el delito allí donde se produce, protegiendo a los creadores y a los consumidores, en lugar de cuestionar a las hermandades que, en el marco de su libertad, siempre y cuando no se produzca un plagio de diseños o cualquier otro delito, optan por uno u otro taller.

La túnica original